Así afectarán a España las elecciones alemanas
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Pablo Pombo

Crónicas desde el frente viral

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Así afectarán a España las elecciones alemanas

Los 16 años de Merkel pueden ser contados como una historia de éxito. Pero su salida coincide con el agotamiento de su modelo en el marco de una decadencia acelerada por la pandemia y por el horizonte inevitable del cambio climático

Foto: El presidente de la CDU, Armin Laschet, y la canciller alemana Angela Merkel durante el cierre de la campaña electoral. (EFE)
El presidente de la CDU, Armin Laschet, y la canciller alemana Angela Merkel durante el cierre de la campaña electoral. (EFE)

En este texto vamos a desarrollar el pronóstico que comparten todos los expertos, una victoria de los socialdemócratas. Lo haremos asumiendo que tres razones dan margen para la sorpresa: el método alemán de reparto de escaños es intrincado, los conservadores han logrado frenar la caída y parecen estar recuperando terreno, y 2021 está siendo una montaña rusa en la sociología electoral de aquel país.

La CDU ha perdido 14 puntos desde el comienzo del año. Los verdes se han dejado 10 desde la primavera. El SPD ha sumado una decena en los últimos dos meses. La sociedad germana es cada vez más líquida. La política fluida está a punto de desembocar en la primera potencia continental. Nueva era.

Los 16 años de Merkel pueden ser contados como una historia de éxito. Pero su salida coincide con el agotamiento de su modelo. Una obsolescencia acelerada por la pandemia y por el horizonte inevitable del cambio climático. También por el declive occidental y el auge chino. Alemania, ya lo dijo Kissinger, es demasiado grande para Europa y demasiado pequeña para el mundo. Lo que allí se decida nos afectará directamente.

Foto: Ilustración: EC Diseño

La gran cuestión que plantean aquellas urnas consiste en cómo asegurar todo lo que debe protegerse de la etapa anterior y, simultáneamente, en cómo impulsar los avances necesarios para acompasar la competitividad y la cohesión social en plena revolución de los modos de producción.

Si se confirman los pronósticos, la respuesta ciudadana se traducirá en un cambio de cultura política. Por primera vez será necesaria una coalición de tres partidos, algo así como la conformación de un laboratorio con el que afrontar la complejidad desde la lógica del acuerdo.

Hay varias sumas posibles. Sin embargo, la más viable y seguramente la más deseada por los expertos es la que reuniría a los tres colores del semáforo: socialistas, verdes y liberales. En cualquier caso, sean cuales sean los sumandos, puede darse por hecho que las negociaciones serán largas, duras y a múltiples bandas. No pueden descartarse que se extiendan hasta febrero.

Como consecuencia de lo anterior, dada la cercanía de las urnas francesas, cabe adelantar que se agudizará la impresión de transición en el seno de la UE. No es una buena noticia para nosotros. Los dos polos del eje francoalemán podrían no estar funcionando a pleno rendimiento ahora que las crisis parecen sucederse sin margen para el descanso.

Foto: Macron y Merkel durante la celebración del centenario del armisticio de la IGM. (Reuters)

Supongamos, en cualquier caso, que la mencionada suma de socialistas, verdes y liberales acaba fraguando. ¿Qué primera consecuencia podría tener a escala continental? Una positiva para la pervivencia de la democracia: la estabilización del sistema político alemán a pesar de la mayor fragmentación en el sistema de partidos. La extrema derecha y la extrema izquierda quedarían orilladas. Los conservadores de la saliente CDU quedarían como alternativa de poder.

Ese carácter sistémico es imprescindible para que Europa se mantenga en pie durante esta década que comenzamos marcada por el nacionalismo y los populismos. Y es también vital en términos económicos y a muy corto plazo para todos nosotros. El crecimiento que ahora nos parece desbocado es en el fondo un equilibrio muy delicado que contiene el dopaje de los estímulos, el riesgo de la inflación y la posibilidad de que se terminen generando más desigualdades.

Scholz, que viene de ser el ministro de finanzas de Merkel, es un tipo perfectamente previsible y fiable para gestionar la economía alemana y para marcar el sello europeo. Menos escorado hacia la izquierda que la mayoría de compañeros de su partido, tiene su vertiente social, sobre todo en empleo y vivienda. Quiere una mayor regulación del sector bancario para evitar futuros rescates. Ha prometido mayores tasas a los ricos.

El crecimiento que ahora nos parece desbocado es en el fondo un equilibrio muy delicado que contiene el dopaje de los estímulos

Respecto a lo más cercano a nosotros, es partidario de la disciplina fiscal, pero no es un fundamentalista, está lejos de ser un halcón al estilo "países frugales" europeos. Su labor fue determinante para la activación del Plan de Recuperación de la UE. Rechaza la austeridad que tantos problemas generó tras la crisis de 2008.

Ahora bien, conviene tener en cuenta que los liberales alemanes sí que son mucho más estrictos. Ojo a la fecha para el freno de la deuda. Ojo porque tanto los impuestos, como las ayudas europeas, podrían hacer que saltasen las costuras de la negociación. Mejor no descartarlo, parte de la esperanza de la CDU parece ir por ahí.

Entre socialistas y liberales tendría que haber menos problemas en las otras prioridades del socio menor: reducción de la burocracia, impulso a la digitalización, actualización del sistema educativo y creación de un ecosistema más propicio para emprendedores, pequeña y mediana empresa.

Foto: Foto: EFE.

Aparte de la economía, hay que tener en cuenta un ámbito que a buen seguro adquirirá mayor peso tanto en Alemania como en el resto de Europa. Me refiero a la cuestión ambiental, que aquí parece ciencia ficción a la hora de la verdad. Será interesante ver si la visión de los verdes puede conciliarse con la de los verdes y socialdemócratas.

En cualquier caso, no resulta temerario anticipar un espaldarazo a las energías renovables —Made in Germany para toda la UE— y una redefinición del transporte —más trenes y menos aviones, más bicis y menos coches—. También cabe adelantar mayores exigencias en lo referente a la economía y una posición más beligerante frente a los gigantes tecnológicos.

La gran línea de tensión para la negociación entre socialistas y ecologistas podría tener el perfil del gaseoducto que quieren abrir los rusos. Los verdes se oponen con fuerza y estamos en los albores de una crisis energética. Así que veremos.

Foto: Greta Thunberg encabeza una marcha por el clima en Berlín este viernes. (Reuters)

Conclusiones. Cinco impactos para España y resto de Europa en caso de que se cumplan las proyecciones, gane Scholz y se conforme la "coalición semáforo":

Uno. Estabilidad en la democracia de la primera potencia del continente: bueno para la democracia, malo para el nacionalpopulismo.

Dos. Continuidad en las grandes líneas económicas: pocas alegrías y rigor sin sadismo.

Tres. Mayor regulación en dos sectores: bancario y redes. Más digitalización.

Cuatro. Reforma del sector energético, fuerte apoyo las renovables como palanca de modernización, redefinición del transporte.

Cinco. Modificaciones en el sector de la alimentación.

Podría ser peor. A pesar de todo, lo único seguro es que Merkel deja tras de sí un gran vacío. Será difícil que su sustituto pueda cumplir 16 años en el poder. Como ella, como Helmut Kohl, como Konrad Adenauer. Ahí es nada…

En este texto vamos a desarrollar el pronóstico que comparten todos los expertos, una victoria de los socialdemócratas. Lo haremos asumiendo que tres razones dan margen para la sorpresa: el método alemán de reparto de escaños es intrincado, los conservadores han logrado frenar la caída y parecen estar recuperando terreno, y 2021 está siendo una montaña rusa en la sociología electoral de aquel país.

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