La frase de Nogueras resultó demasiado rotunda. No fue una más, se trabajó para impactar como el puño en la boca del estómago y dejar sin aire al destinatario. Nadie sensato debe tomarse a la ligera un mensaje así y estoy seguro de que el Gobierno no lo ha hecho.
Como es habitual en España, unos y otros especulamos sobre el segundo gol antes de que el primero termine de subir al marcador. Los cálculos y los rumores sobre una eventual moción de censura ya están disparados, tanto, que incluso comienzan a barajarse nombres. Queda, sin embargo, la confirmación del tanto en la sala oscura de videoarbitraje.
Falta el mismo protocolo, la misma liturgia, que activó la investidura de Sánchez en 2023: el lunes se pronunciará la dirección de Junts y luego lo harán las bases. Solo después se constatará su completa hostilidad frente al PSOE. Puede ocurrir cualquier cosa pero si el Gobierno frena la ofensiva lo hará a precio exorbitado de nuevo y no parece disponer de mucha holgura para conseguirlo.
Por lo tanto, grande habrá de ser la inventada del Gobierno durante toda la semana para distraer a la opinión pública del mazazo parlamentario que parece venir. Entre otros motivos, porque hay más alianzas que andan crujiendo. Podemos no se está comportando como un socio en el Congreso y Sumar empieza a no comportarse como un socio en el Gobierno.
Es posible que los demás grupos sientan restringido su margen de movimiento si los de Puigdemont se mueven. Por ejemplo, el PNV podría preguntarse por el beneficio de seguir apoyando a un Ejecutivo condenado a fracasar en todas las votaciones. La opción de que los vascos se trasladen hacia la abstención técnica entraría en el territorio de lo razonable y plausible a expensas de lo que venga después.
Pero el después apremia. Por mucho esfuerzo que haga el sanchismo para reanimar el estado anímico de su electorado y por muy bochornosa que sea la propaganda, lo cierto es que hay demasiadas vías de agua abiertas. Una crisis parlamentaria de la envergadura que asoma bastaría para fundir a cualquier Gobierno, pero las tensiones en la arena internacional van a más y las fallas en la gestión no van precisamente a menos. Las constantes vitales no invitan al optimismo.
Y ninguna es más crítica que la dinámica activada por todos los presuntos casos de corrupción que afectan al entorno inmediato del Presidente. Sánchez sufrió un fuerte descrédito social durante la primavera, según giraba por primera vez la rueda de la justicia. Recobró algo de aire en verano porque los Tribunales pararon. Ahora, la rueda está a punto de comenzar su segundo giro y el desgaste puede ser todavía mayor.
Hagamos el ejercicio de colocar las citas previstas en el calendario judicial y político de la próxima quincena:
Lunes 27 de octubre: Ejecutiva de Junts
Martes 28 o miércoles 29: consulta a los militantes de Junts.
Miércoles 29: exgerente del PSOE citado en el Tribunal Supremo.
Jueves 30: Sánchez comparece en Senado -Comisión del "Caso Koldo"-
Lunes 3 de noviembre: Comienza el juicio al Fiscal General del Estado. Está previsto que dure hasta el 13N y que declaren 40 testigos.
Martes 11: Leire Diez llamada a declarar en el Juzgado de Instrucción Número 9 -audios de la UCO-.
Jueves 13: se espera que el Abogado General de la UE haga públicas sus conclusiones, podrían anticipar la sentencia prevista para finales de año -juicio a la Ley de amnistía en el Tribunal de Justicia Europeo-.
Esos son los hitos ya fijados en la agenda a cortísimo plazo y no creo imprudente contemplar la posibilidad de novedades adicionales durante las próximas semanas:
Caso David Sánchez: la investigación sigue abierta, podría haber nuevas comparecencias.
Caso Begoña Gómez: no hay juicio oral fijado y el caso sigue en instrucción, se prevén nuevas diligencias.
Supuesta financiación irregular del PSOE: altas probabilidades de nuevas diligencias judiciales, no se puede descartar una pronta imputación del partido.
Nuevos informes de la UCO. Prefiero no entrar en rumores y quedarme en señalar ese factor que tanto atención genera en la ciudadanía.
Todo lo anterior es parte de lo que puede venirle a un Gobierno que en este momento parece tener tres líneas ofensivas abiertas: los cribados en Andalucía, rescatar la memoria democrática con vistas al 20N y tratar de intoxicar a la opinión pública con las encuestas de una flotilla conformada por Redondo, Prisa, GESOP y el CIS -doy por descontado que volverán a la tarea a primeros de noviembre- .
Viendo lo que viene, da la impresión de que Moncloa necesitará mucho más de lo que tiene ahora. Y no me refiero ya a las maniobras de comunicación, les va a hacer falta más talento del que están mostrando...
No sé quién es el genio que ha tenido la brillante idea de levantar artificialmente las expectativas de VOX en los sondeos para contar que Sánchez puede terminar ganando a Feijóo, pero se merece una buena colleja sideral. La campaña ideal para el PP consiste en eso, en reducirlo todo a un pulso entre ellos dos, nada más eficaz para activar el reclamo del voto útil y la concentración de la derecha en el voto azul. Es de cajón de madera de pino, por dios.
Hay ideas tan torpes que hasta producen rubor y las hay tan pequeñas que no hacen sino hacer el problema mayor. En verano ya era evidente que lo más conveniente para los intereses del PSOE era convocar elecciones, a poder ser sin Sánchez de candidato.
Quizá pensaron entonces que la mejor estrategia consistía en amedrentar a todo el mundo y lograr que Ábalos dejase el acta parlamentaria y todo lo que ahora apunta a precipitarse pudiese prolongarse durante una década. Pero eso, más que una estrategia, implico crearse una situación de dependencia sin resultado garantizado y sin salida fácil.
Ahora Ábalos se está fumando un puro, nadie se ha arrugado y los márgenes de Sánchez se estrechan hasta para llamar a urnas y evitar un desgaste irreparable. Ya no puede convocar antes del 21 de diciembre. Las siguientes fechas serían 28D, 4E y 11E. Lo racional es hacerlo cuanto antes pero antes no se puede. La rueda gira. Y todo parece indicar que la hora del cambio llegará antes del cambio primaveral de horario.
La frase de Nogueras resultó demasiado rotunda. No fue una más, se trabajó para impactar como el puño en la boca del estómago y dejar sin aire al destinatario. Nadie sensato debe tomarse a la ligera un mensaje así y estoy seguro de que el Gobierno no lo ha hecho.