A principios de octubre, hubo un intento de distraer a la opinión pública con una intoxicación demoscópica tan duradera como una pompa de jabón. Los oficialistas sostuvieron que el PSOE recuperaba terreno y que Vox vivía una crecida incontrolable que amenazaba al PP.
Nada han dicho del último sondeo realizado por 40dB y publicado por El País. Si comparamos los datos de ese barómetro con los del mes anterior veremos que los populares están exactamente igual, que los socialistas pierden algo más de 1 punto y que Vox apenas recupera seis décimas aunque sigue por debajo de la estimación de agosto. Se ve que esta vez hubo orden desde el poder político de no hablar de las encuestas y que se ejecutó con la sumisión habitual.
Sin embargo, el sondeo contiene un buen volumen de datos interesantes. Evidentemente, habrán de ser confirmados o desmentidos en las próximas entregas. Pero, por el momento, van a contracorriente de la opinión publicada y plantean una hipótesis que, por cierto, ya está más que verificada en muchos otros países.
Si algo puede verse en la sociología electoral de Estados Unidos, de Francia, de Alemania y de muchas otras naciones es la existencia de un éxodo anteriormente inimaginable. En todos los sitios sucede lo mismo, vemos a votantes que fueron progresistas emigrando hacia la extrema derecha. ¿Podría llegar a ocurrir lo mismo aquí?
La encuesta mencionada trae cifras que, en mi opinión, merecen ser tenidas en cuenta. La más relevante de todas está en la tabla de transferencias: el PSOE está pasando al conjunto de la derecha un 9,2% de sus electores en las últimas elecciones. En número de papeletas, ese porcentaje equivaldría a 414.000 para el PP y 304.000 para Vox.
¿Qué está pasando? Clasificaremos los posibles indicios en tres categorías, todas circunscritas al indicador de la intención de voto:
Primero, lo que se confirma: el PSOE lleva bastante tiempo siendo menos competitivo que Vox en los tramos de edad que cuentan menos años…
Ojo porque no estamos hablando de los primeros votantes, ni de los más jóvenes. Tener 40 años, de toda la vida, nunca ha equivalido a ser demoscópicamente joven.
Segunda categoría, lo que emerge: los de Vox están superando a los de Sánchez en todo el conjunto del voto masculino, sin distinción de edad:
Tercera categoría, lo que empieza a despuntar: a menor clase social del electorado, menor ventaja del PSOE sobre Vox
Clase alta y media alta: +5,3
Clase media: +3,7
Clase media baja y baja: +2,7%
A continuación, si pasamos al mapa electoral del país, podremos apreciar que no son pocas las regiones en las que las ventajas del PSOE sobre Vox pueden calificarse de estrechas…
Andalucía: +5,5
Comunidad Valenciana: +3,2
Castilla y León: +2,3
Madrid: +0,6%.
Si fuese posible descender más, seguramente, podríamos apreciar que -también en intención de voto- los de Abascal estarían en condiciones de superar a los de Sánchez en más de una provincia. ¿Dónde? Mi hipótesis pondría el foco en tres zonas…
Provincias del entorno de Madrid: Segovia y Guadalajara.
Provincias menos urbanas de Castilla y León: específicamente, Palencia y Zamora.
Sobra mencionar el impacto que estas alteraciones tendrían sobre el reparto de escaños del Congreso: efecto mariposa.
Y sobra también expresar la falta de pericia electoral que implica trabajar para que una agenda ajena influya en la conversación nacional, sin más objetivo que el de polarizar. Ya veremos si tanto empeño por darle voto a la derecha perjudica al PSOE y no solo al PP como han venido especulando los genios del sanchismo.
En cualquier caso, ese sorpaso potencial, que estaría incubándose bajo el radar de la M30 madrileña- se vehicularía a través de una tríada de resortes en la decisión de voto relacionados con la antipolítica y con el malestar, pero también con lo prepolítico…
Inmigración: "si me dices querer que se controle la inmigración es de extrema derecha, yo me encuentro con una alfombra verde hacia Vox".
Gestión: "si España no funciona y el sistema no funciona para mí, yo comienzo a escuchar a los antisistema"
Corrupción: "si tú te lo has llevado, yo me llevo voto hacia tu impugnación".
En estos momentos, con un trazo muy general, podría decirse que…
La derecha sumaría alrededor del 50% de los votos,
La izquierda el 40%
No es nada sencillo que el PP pueda bajar del 30%
Y no resulta nada fácil que Vox supere el 20%
Mi amigo Ignacio Urquizu sostiene que existen tres techos para que los de Abascal puedan superar ese número: el voto en el norte del país, el voto de los mayores y el voto femenino (que, por cierto, vuelve a retroceder para los socialistas en 1,5% tras la mejoría de verano). Vox ronda el 17% y todo el mundo está pendiente de la linde entre verdes y azules. Quizá no esté de más poner un poco de atención en la otra frontera.
La victoria de Trump y la crecida de la extrema derecha en Europa no puede comprenderse sin atender al comportamiento electoral de las capas más obreristas que la izquierda daba por asegurado. No es la primera vez que esto ocurre, la década de los 30 del siglo XX no parece haberle servido a los actuales progresistas de salón.
Además, puede ser aconsejable, tener en cuenta un aspecto muy específico de nuestro país: uno de cada tres votantes socialistas se siente incómodo y se expresa crítico, el PSOE no está operando como un partido socialdemócrata, cuando eso ocurre el tránsito de un partido populista a otro podría hacerse menos incómodo.
A principios de octubre, hubo un intento de distraer a la opinión pública con una intoxicación demoscópica tan duradera como una pompa de jabón. Los oficialistas sostuvieron que el PSOE recuperaba terreno y que Vox vivía una crecida incontrolable que amenazaba al PP.