Históricamente, siempre se dijo que la federación andaluza era el gran bastión del Partido Socialista. Había motivos para ello: las victorias electorales eran contundentes, buena parte de los mejores cuadros venían de allí y el territorio aportaba muchísimos militantes. Sin embargo, el socialismo extremeño se distinguía entre los demás por su rocosidad orgánica, la eficiencia de su funcionamiento y una autonomía política innegociable que se hacía notar en cada Comité Federal y en cada congreso.
Viendo las encuestas a pocas semanas de las urnas, uno solo puede frotarse los ojos al comprobar la desaparición de todo aquello. El PSOE está a punto de cosechar un desastre hace poco inimaginable.
Emplearemos para este análisis dos sondeos elaborados por Sigma Dos y publicados por 'El Mundo'. El mes transcurrido entre ambos refleja la gravedad de la situación. De finales de octubre a finales de noviembre, todos los competidores han mejorado en sus estimaciones, todos menos uno…
PP: +0,7% (de 41,7 a 42,4)
PSOE: -3,1 (de 35,6 a 32,5)
Vox: +1,6 (de 11,4 a 13)
Podemos: +1,7 (de 6,2 a 7,9)
Hay que hacer muy mal las cosas durante una precampaña para caer 3 puntos en un mes. Sobre todo cuando estamos hablando de taladrar, todavía más, el suelo electoral propio. En el año 2023, los socialistas apenas obtuvieron 28 escaños en el Parlamento extremeño. Según termina el año 2025, por lo que apuntan las encuestas, la caída sigue y el paracaídas continúa sin abrirse…
En el tablero del comité electoral del PSOE, todos los indicadores deben estar parpadeando en color rojo. La duda no está en las señales, sino en si hay alguien capaz de procesarlas. Dudo de que a escala regional o federal quede alguien con el conocimiento y la experiencia que se requiere para pilotar un proceso de este tipo.
La desmovilización está en el punto que todos los expertos en campaña consideramos crítico. Amigo, cuando tienes la lealtad de voto en el 60%, ha llegado el momento de abrazarse y rezar.
El PSOE es el único de todos los competidores que ha caído en movilización de su base electoralentre un sondeo y otro…
PP: + 5,5% (de 74,1 a 79,6)
PSOE: -14 (de 74,6 a 60,6)
Vox: +9,8 (de 74,5 a 84,3)
Podemos: +7,4 (de 56,9 a 64,3)
Y es, también, el único partido que está perdiendo respaldo hacia todos los sitios. Si tuviésemos delante a 100 extremeños que optaron por la papeleta electoral del puño y la rosa en las autonómicas de 2023, hoy, aproximadamente, veríamos que se distribuyen así:
60 repetirían su voto
11 se irían a la derecha (8 al PP y 3 a Vox)
8 se marcharían hacia Podemos
17 estarían indecisos o se quedarían en casa.
4 en el apartado "otros".
A los militantes socialistas extremeños se les van a hacer muy largos los días que quedan hasta la hora de votar porque el partido renunció a su autonomía política y, como consecuencia, a la propiedad de su destino electoral al aceptar el artículo 155 impuesto por Sánchez para protegerse a sí mismo.
Ahora la sumisión no tiene remedio. No hay en toda la historia de la democracia española un candidato socialista que genere más rechazo en la sociedad y en su propia base electoral que Gallardo. Y creo que tardaremos en ver alguien capaz de empatarle.
En estos momentos, el 80% de los votantes de Badajoz creen que el PSOE debería haber retirado a Gallardo y la cifra asciende hasta el 85% en Cáceres.
El repudio es transversal entre hombres y mujeres, así como en los diferentes tramos de edad.
Y resulta especialmente crítico cuando se pregunta, específicamente, a quienes votaron al PSOE en 2023: el 65% creen que Gallardo no debería haberse presentado.
¿Cómo puede competir un partido en una campaña electoral cuando 2 de cada 3 votantes rechazan a su propio candidato? No sé si el dedazo de Sánchez tiene o no tiene sentido en términos de estrategia judicial, pero sí tengo la certeza de que esa decisión es una invitación al suicidio colectivo del partido en Extremadura.
La situación se torna todavía más angustiosa cuando el resto de posibles resortes para hacer campaña están operativos.
La opción de "tirar del líder nacional" no existe más que en forma de espejismo. La imagen de Sánchez está por los suelos. Recibe la valoración de líder más baja entre sus propios electores. Su capacidad de generar confianza está agotada. Volcando dinero y autobuses podrán llenarse actos con menor aforo que los de hace años para entrar en los informativos. Pero no meterá votos en las urnas.
La posibilidad de "tirar de la marca PSOE" para darle sentido al desempeño electoral es contraria al principio de realidad. Los cánticos al patriotismo del "socialismo de toda la vida" no casan con la práctica del sanchismo: el combo de entregas al nacionalismo, presuntas corrupciones y heridas al feminismo es letal en casi todos los sitios, pero especialmente en Extremadura.
Y la difusión de un proyecto político progresista con vocación de mayoría para Extremadura no puede ponerse en pie porque todos estos años han sido perdidos. Precisamente por ahí puede crecer Podemos. Esa formación tiene un cartel electoral competente, cuadros con experiencia y un discurso que podrá gustar más o menos, pero que no deja de ser claro, coherente y reconocible.
Muchos comentaristas están fijándose en lo que pasa con Vox y no niego el interés del asunto, pero lo que está pasando en la izquierda merece también la atención. Ojo a la frontera entre rojos y azules…
Ojo porque la brecha está abierta. Los votantes socialistas dan un pobre 5,4 a Gallardo y un prometedor 5,1 a Irene de Miguel (la candidata de Podemos). Sólo hay tres décimas de diferencia.
Y ojo porque, entre todos los electores, la candidata de Podemos supera al del PSOE en valoración en todos los tramos de edad, tanto en hombres como en mujeres.
Todos pueden rascarle votos al Partido Socialista y no hay línea de defensa posible. Están sin campaña, sin líder regional, sin líder nacional, sin marca y sin oferta. Se masca la tragedia.
Históricamente, siempre se dijo que la federación andaluza era el gran bastión del Partido Socialista. Había motivos para ello: las victorias electorales eran contundentes, buena parte de los mejores cuadros venían de allí y el territorio aportaba muchísimos militantes. Sin embargo, el socialismo extremeño se distinguía entre los demás por su rocosidad orgánica, la eficiencia de su funcionamiento y una autonomía política innegociable que se hacía notar en cada Comité Federal y en cada congreso.