Aragón 8-F | Posibles impactos de la abstención de castigo a la izquierda
Los motivos estructurales de la caída de la participación en la izquierda que vimos en Extremadura no han desaparecido. Y se han añadido cuatro razones de carácter coyuntural. Este domingo puede volver a ocurrir lo mismo
Los candidatos a las elecciones de Aragón: Jorge Azcón (PP), Pilar Alegría (PSOE), Alejandro Molasco (Vox), Jorge Pueyo (CHA), Tomás Guitarte (Aragín), María Goikoetxea (Podemos), Marta Abengochea (IU-Sumar) y Alberto Izquierdo (PA). (EFE)
Durante las semanas anteriores a las urnas extremeñas, introdujimos una intuición que terminó confirmándose: la “abstención punitiva”, un fenómeno poco frecuente que sólo se había dado antes en las generales del 2000 y en las andaluzas de 2018. Consiste en una caída de la participación desigual, en este caso, mayor en la izquierda que en la derecha.
Insistimos en nuestra tesis aceptando que no hay nada más difícil de predecir en sociología electoral que la participación, aunque esta vez contamos con un precedente reciente. En Extremadura, los votantes de izquierdas (58%) se movilizaron menos que los de derechas (67%). ¿Por qué puede volver a ocurrir lo mismo?
Primero, por los motivos que podríamos denominar estructurales:
Juan Fernández-MirandaJosé María OlmoGráficos: Unidad de Datos
Y, segundo, porque también hay razones coyunturales, específicas del momento actual:
El debate sobre la financiación autonómica se ha visto fuertemente retroalimentado durante la campaña porque Sánchez trata de recoser la relación con el independentismo.
Cuesta, por lo tanto, sostener que el mecanismo de la abstención punitiva no pueda volver a darse en las urnas inminentes. Sabemos que puede ocurrir, pero no sabemos en qué grado. Así que puede tener sentido establecer tres posibles escenarios…
Caída moderada de la participación general, en la línea que tienden a contemplar los sondeos que vienen publicándose, aproximadamente al 64%.
Caída más acusada, algo mayor de la contemplada en el consenso demoscópico, hasta la zona del 62-63%.
Y caída ya severa, hasta el 61%.
A continuación, a modo de ejercicio, tomemos el patrón extremeño que marcó una caída de la participación en los votantes progresistas de entre 6 y 8 puntos frente a una levísima bajada entre los de derechas (0/1 punto).
Y, sin intención predictiva, pero con la voluntad de reflejar el impacto potencial de la abstención punitiva que contemplamos, procedamos a esbozar los tres posibles impactos en el reparto aragonés de escaños...
Para terminar… nada más que por darle más carrete a la intuición. ¿Qué votantes socialistas aragoneses pueden terminar optando por la abstención punitiva? Tracemos tres perfiles rápidos:
Los que tienen la lealtad más laxa: jóvenes urbanos de familias tradicionalmente socialistas que se sienten desencantados y carecen de perspectivas.
Los más sujetos a la incertidumbre vivencial y al desgaste en la imagen de Sánchez: votantes de 35 a 44 años que habitan en las periferias y sienten golpeadas en sus condiciones de vida.
Quienes sientan enfriado el compromiso con el PSOE y perciban que su voto terminará siendo improductivo: mujeres de mediana edad y clase media.
Durante las semanas anteriores a las urnas extremeñas, introdujimos una intuición que terminó confirmándose: la “abstención punitiva”, un fenómeno poco frecuente que sólo se había dado antes en las generales del 2000 y en las andaluzas de 2018. Consiste en una caída de la participación desigual, en este caso, mayor en la izquierda que en la derecha.