Urnas de CyL y liderazgos: Mañueco, peor que Guardiola y que Azcón; Martínez, mejor que Gallardo y Alegría
Las elecciones de Castilla y León contienen muchos factores de interés, uno de los principales está en el la posibilidad de medir el resultado de un candidato no sanchista tras los desastres de dos sanchistas
El presidente de la Junta de Castilla y León y candidato del PP para la reelección, Alfonso Fernández Mañueco. (Europa Press/Fernando Otero)
Mañueco tiene menos tracción electoral que Guardiola y Azcón. Y el socialista Martínez, mayor que Gallardo y Alegría. Pollán, el candidato de Vox, anda a medio camino de sus antecesores en Extremadura y en Aragón.
Todas las elecciones autonómicas de este ciclo responden al mismo patrón general, pero esta tercera convocatoria tiene sus peculiaridades en el ámbito de los liderazgos. Una cuestión que será determinante para configurar el recuento de Castilla y León.
Comencemos por comparar a este líder de los populares con los anteriores. Centrémonos en la valoración que recibe, dentro del conjunto de la población regional, con un gráfico que contempla los distintos tramos de edad. Como en España, la brecha generacional suele condicionarlo casi todo, suelo fijarme en estas cifras para realizar una primera aproximación a la transversalidad de los distintos candidatos.
Los datos de Mañueco no son espantosos, pero palidecen al lado de los de Guardiola y Azcón. ¿Podría ser sólo una cuestión de carisma o de tirón personal? No creo que ese factor baste para explicar la realidad. Los líderes y los proyectos políticos pasan por distintas fases y, en el caso de Castilla y León, parecemos encontrarnos más ante el declive del producto -quizá no amortizado todavía- que ante el esplendor.
Una vez visto que competirá con menos cilindrada, tiene sentido poner el foco en el previsible desempeño que puede tener en los distintos circuitos. En casa funciona, la valoración de los electores populares es positiva, pero bastante menos potente que la recibida por Guardiola y por Azcón. La campaña del PP será de marca, pero conviene no descuidar este aspecto ante un recuento que puede estar muy condicionado por la participación y, por lo tanto, por la movilización.
Tras haber reflejado la capacidad de este cartel electoral para generar adherencia entre sus propios electores, procederemos a evaluar su magnetismo, esto es, su capacidad de atraer a los ciudadanos que en los comicios anteriores votaron por otras formaciones. Primero, en el circuito central, dentro de la frontera entre socialistas y populares.
La calificación que recibían Guardiola y Azcón entre quienes optaron por el PSOE en las urnas de 2023 es inusualmente alta, tanto que permitía pavimentar la transferencia de votantes. Sin embargo, el dato de Mañueco es bajo, será más difícil que él facilite los cambios de voto.
Siguiendo con el mismo ejercicio de comparación, procederemos a evaluar el desempeño potencial que puede tener el líder de Castilla y León en el circuito de la derecha, en la frontera que separa a los electores del PP y de Vox de los comicios anteriores.
Con mucha mejor valoración entre los votantes de ultraderecha, Azcón no fue capaz de cerrar las transferencias a Vox. Y con cifras ligeramente superiores, Guardiola recibió fuertes ataques de los de Abascal. Desde mi punto de vista, ese gráfico ayuda a anticipar parte del discurso y de la campaña que llevarán a cabo los populistas de derechas.
Conclusiones respecto a la tracción electoral de Mañueco tras la comparación con Guardiola y con Azcón: menor transversalidad, menor adherencia en su propia base electoral y menor capacidad de atraer votos provenientes de los competidores. Tiene, sin embargo, una ventaja que puede tener su importancia: el superior nivel de conocimiento que ostenta frente a sus rivales.
A partir de ahora, llevaremos a cabo el mismo ejercicio, pero con el candidato socialista Carlos Martínez. No sin antes apuntar que, a priori, ser menos conocido podría parecer una desventaja y quizá no lo sea tanto. Estar más libre del peso que supone su cercanía a Sánchez puede jugar a su favor. Ya hemos llegado al punto en el que no parecer sanchista supone un valor positivo para los electores.
Lo primero que se aprecia, al comparar las valoraciones de Martínez con las recibidas con sus antecesores, es la impresión de mayor transversalidad. Este líder de Castilla y León puntúa mejor que Gallardo en todos los tramos de edad y no es superado en ninguno por Pilar Alegría. De hecho, obtiene cifras más positivas en el anillo principal, dentro de los votantes con mayor edad.
¿A qué se debe esa aparente transversalidad mayor? Aproximemos la lupa a la calificación que los tres últimos candidatos socialistas reciben dentro de sus votantes de 2022 y 2023 en Extremadura, Aragón y Castilla y León para poder aclarar si nos encontramos ante un potencial de mayor movilización en la base electoral socialista.
No da esa sensación, las cifras son prácticamente idénticas. Por consiguiente, se hace difícil ver en Carlos Martínez a un líder muy carismático. Lo interesante está en otra zona, en la valoración que los tres líderes socialistas han venido recibiendo entre los votantes extremeños, aragoneses y castellanoleoneses del Partido Popular.
Ese gráfico es rotundo; Carlos Martínezgenera mucho menos rechazo al otro lado del espectro político que Gallardo y Alegría. Otra cosa es que sirva para algo. Pero, en cualquier caso, la menor aversión siempre es un factor que, bien jugado, puede cristalizar en votos.
Laultraizquierdasufrirá en Castilla y León porque, a diferencia de Extremadura, vuelve a una campaña electoral dividida como en Aragón. Dentro de esa capa de electores puede tener sentido preguntarse si un candidato socialista sanchista tiene menor o mayor atractivo que uno no sanchista.
Por lo que parece verse, de cara al electorado de ultraizquierda, no hay grandes diferencias competitivas entre el magnetismo de la candidata más sanchista con el candidato menos sanchista. No puede sostenerse con los números en la mano que la retórica más radical genere una adhesión mayor.
Conclusiones respecto a la tracción electoral del socialista Carlos Martínez tras la comparación con Gallardo y Alegría: mayor transversalidad, igual adherencia en la base electoral propia, menor rechazo, mayor potencial para atraer votos y, como consecuencia, mayores opciones de contribuir a un resultado menos desastroso para el PSOE que los anteriores.
Las elecciones de Castilla y León contienen muchos factores de interés, uno de los principales está en la posibilidad de medir el resultado de un candidato no sanchista tras los desastres de dos sanchistas.
El caso de Vox requiere un análisis menos detallado. En general, puede decirse que Pollán obtiene datos ligerísimamente mejores que el extremeño Fernández y levemente peores que el aragonés Nolasco. Es lógico que sea así, ese partido funciona de otra manera y parece que no les va mal con candidatos de quita y pon.
¿Qué conclusión final puede extraerse de todo este análisis? Previsiblemente, los tres partidos tratarán de poner todo el énfasis en el caballo -las siglas-. Dicho esto, el jinete azul es menos competitivo que los de carreras anteriores, el de rojo mejor y el de verde, da igual. Ese caballo corre solo.
Mañueco tiene menos tracción electoral que Guardiola y Azcón. Y el socialista Martínez, mayor que Gallardo y Alegría. Pollán, el candidato de Vox, anda a medio camino de sus antecesores en Extremadura y en Aragón.