La ingeniera española detrás del robot anticovid-19: "La única salida es la robotización"

No hay más que darse una vuelta por Madrigalejo del Monte para ver que la robotización puede ser una oportunidad para generar más riqueza para el país y empleos mejor pagados

Foto: Verónica Pascual Boé. (Foto: Kieran Kesner para Endeavor)
Verónica Pascual Boé. (Foto: Kieran Kesner para Endeavor)

No hay más que darse una vuelta por Madrigalejo del Monte para ver que la robotización puede ser una oportunidad para España. Allí en Burgos está la fábrica de robots autónomos líder en Europa, según un 'ranking' de la Universidad de Leibniz. Se llama ASTI Mobile Robotics y la dirige Verónica Pascual Boé, una ingeniera aeronáutica que en los últimos 15 años ha transformado el taller familiar de 20 empleados que heredó de sus padres en una multinacional que emplea a 240 personas, el 80% de ellos ingenieros. Allí fabrican robots industriales que automatizan las fábricas de medio centenar de países, desde el sector del automóvil al de la alimentación. Allí acaban de desarrollar durante el confinamiento unos robots autónomos anticoronavirus que aspiran a liderar el mercado mundial de la desinfección. Ya los utilizan en la UME y algunos hospitales españoles.

“La idea no vino tanto como línea de negocio alternativa, sino como una necesidad”, afirma la ingeniera burgalesa. Al principio del estado de alarma cerraron la mayoría de sus clientes y muchos de los equipos que exportaban quedaron paralizados en las fronteras. “Las dos primeras semanas fueron una locura, pero el ansia en aquel momento era encontrar el modo de ayudar a frenar el coronavirus con la tecnología que desarrollamos. Algunas industrias se pusieron a hacer batas o respiradores, cada uno contribuía con lo que podía. Nosotros somos expertos en robótica móvil y nos pusimos a buscar el modo de aprovecharla”.

La clave para que estos robots hayan salido adelante es que para los humanos el mundo es un pañuelo. Durante el confinamiento, un empleado le mandó un whatsapp a su jefa porque conocía a un técnico de BOOS Technical Lighting, una empresa de Valladolid experta en el estudio de la electricidad y la radiación. “Ellos estaban dándole vueltas a hacer un proyecto de luz ultravioleta para la desinfección anticovid-19 y nosotros algo con nuestros robots... Y ahí surgió el amor”, resume. Definieron el producto en varias videollamadas y se pusieron a desarrollarlo en tiempo récord en colaboración con el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), que tiene su sede en Torrejón de Ardoz.

El robot ZenZoe, de ASTI Robotics.
El robot ZenZoe, de ASTI Robotics.

El INTA tenía muestras del virus que sirvieron para hacer pruebas en el laboratorio que probasen el nivel de radiación. Una vez diseñados los prototipos de ASTI Robotics, la Unidad Militar de Emergencias (UME) empezó a hacer las pruebas de desinfección en abril durante la emergencia sanitaria utilizándolo en residencias y en Ifema. El primer hospital en utilizar estos robots de desinfección fue el Hospital de Burgos, en los quirófanos covid-19. Y de Castilla y León han llegado ya a Rusia, Francia, Portugal, Dubai, Uruguay y Chile. “El reto era desarrollar una tecnología rentable y lo más asequible posible. Y ahora hay una demanda enorme para este tipo de soluciones. No solo en el mundo médico, también en cadenas hoteleras, oficinas y centros deportivos”, concluye la consejera delegada de la empresa burgalesa.

Todo, claro, lo han desarrollado a través del teletrabajo forzado por el estado de alarma, coordinándose entre Burgos, Valladolid y Madrid. De hecho, no se conocieron en persona hasta el lanzamiento oficial en mayo. La novedad de estos robots espigados llamados ZenZoe es que aúnan dos tecnologías ya existentes: las lámparas desinfectantes estáticas y la robótica con navegación autónoma. La empresa asegura que estos aparatos son capaces de desactivar la carga vírica en un 99,99% desplazándose autónomamente por cualquier habitación sin que haya ningún humano cerca al que la radiación ultravioleta pueda poner en peligro.

Por definirlo de un modo de andar por casa, es como si a una Roomba muy sofisticada le pusieran una especie de farola encima. Pero a diferencia de los aspiradores que todavía van dando tumbos por una habitación, ZenZoe tiene un sistema de inteligencia artificial que mapea toda la superficie y garantiza que ningún espacio se queda sin recibir su dosis de luz. Este sistema tiene un algoritmo mucho más exacto que permite desinfectar una habitación de 25 metros en 8 minutos con un medidor de radiación que envía todos los datos a la nube.

Pascual Boé presume de que esta tecnología es 100% española. También el nombre lo es, aunque no lo parezca. Se llama ZenZoe Robot como homenaje a Isabel Zendal, la enfermera que ayudó a erradicar la viruela en Filipinas y Latinoamérica, y Zoe Rosinach Pedrol, la primera doctora farmacéutica en España. “Durante la pandemia uno de los problemas que ha habido es que en una situación tan extrema no había tiempo de hacer desinfecciones profundas”, recuerda la ingeniera, para la que no hay duda de que con la pandemia “se va a acelerar la robotización”.

Más robots, ¿más empleo?

Ahora que aumenta el temor a que los robots que automatizan las fábricas generen más desempleo, el ejemplo de ASTI Robotics apunta en la dirección contraria: “La única salida de la industria española es la robotización, porque solo así conseguirá ser rentable", afirma Verónica Pascual Boé. "Hay que atraer más industria al país y así podremos exportar tecnología de alto valor añadido”, añade.

Verónica Pascual Boé. (Foto: Kieran Kesner para Endeavor)
Verónica Pascual Boé. (Foto: Kieran Kesner para Endeavor)

Una de las ventajas será acercar al consumidor los centros de producción. “Ya no tiene sentido condensar las fábricas en una parte remota del mundo, sino tenerla más cerca. ¿Cómo puede ser que no fabriquemos batas en Europa? La robotización permite hacer rentables productos más personalizados y cadenas de suministro más autosuficientes”. La pandemia ha hecho que se multiplique la compra 'online' y, con ella, aumenta también la necesidad de robotizar muchas empresas que no tenían preparada su infraestructura para esos picos de demanda y no dan a basto en los pedidos, desde la llegada del coronavirus, sobre todo en alimentación y farmacia.

Según un informe de CaixaBank, un 43% de los puestos de trabajo actualmente existentes en España tienen un riesgo elevado (superior al 66%) de ser automatizados a medio plazo. Solo las industrias que sigan siendo rentables a nivel internacional pueden seguir creando empleo. Así que por paradójico que pueda resultar, más robots equivaldría, a medio plazo, en más empleo. Es, de hecho, la falta de innovación lo que más amenaza el empleo.

Por eso la dueña de ASTI Robotics cree que la pandemia puede ayudar a que se deje de ver la robotización como una amenaza y la sociedad empiece a verla como una oportunidad. “Algunas industrias ya están cambiando la mentalidad, porque ven que además de hacer los procesos eficientes, pueden evitar poner en riesgo la vida de una persona para un trabajo que puede hacer una máquina”. Aunque la ingeniera prefiere prudencia a la hora de anticipar la evolución del sector en los próximos meses. “Están cayendo las inversiones porque vivimos un momento muy delicado y hay que ser extremadamente prudentes”.

El robot ZenZoe, de ASTI Robotics.
El robot ZenZoe, de ASTI Robotics.

Para las fábricas de automóviles, uno de los clientes de ASTI Robotics que más está sufriendo la crisis, la única manera de volver a ser rentables puede ser precisamente la robotización: “Hay muchos procesos que se pueden mejorar para aumentar la eficiencia”, afirma Pascual Boé. “Como cada vez el mercado demanda lotes de automóviles más pequeños y personalizados, las líneas de producción tienen que ganar flexibilidad. Para ello hacen falta más robots, pero también el talento humano capaz de llevarlo a cabo”.

Esta fábrica burgalesa es un ejemplo de cómo los robots pueden generar más riqueza para el país y empleos mejor pagados. Aunque para que este modelo funcione Verónica Pascual pone una condición: “En España tenemos muy buenos ingenieros, pero hay que invertir más y mejor en I+D y sobre todo en educación, para incentivar desde niños la pasión por la tecnología”. Y cuando esta ingeniera insiste en la importancia de que los niños descubran la tecnología, aclara que no se refiere a que jueguen desde pequeñitos con un iPad, sino que entiendan que con ella pueden construir y crear cosas increíbles que ayuden a la sociedad. Como un robot capaz de desinfectar los hospitales, las oficinas y los colegios de medio mundo.

Cronicavirus
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios