La verdadera Ley de Transparencia

Si es imposible saber quién viaja en el Falcon y quiénes forman un comité de expertos, luego no nos extrañemos de que sea tan difícil conocer el coste de un hospital de pandemias

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Hace 100 días, todo eso era campo y ahora hay un nuevo hospital de pandemias. También empujones, insultos y forcejeos. A las puertas de la inauguración del Hospital Isabel Zendal, hubo mucha tensión entre la policía y los periodistas allí apiñados, a la espera de las declaraciones de las autoridades. Organizar una inauguración para los medios sin dejar sitio a la prensa es como inaugurar un hospital sin médicos. Así que, bien pensado, todo encajaba. Entre tanto, y mientras una parte del país se escandalizaba mucho porque en Madrid se inauguren hospitales sin personal sanitario, los había que preferían indignarse porque en España tengamos comités de expertos sin expertos. En la política patria, nunca falta con qué indignarse. Lástima que lo habitual no sea ir variando de lado, habiendo tanto para elegir.

La última resolución del Consejo de Transparencia exige al Ministerio de Sanidad que dé a conocer de una vez los integrantes del comité que le sirvió de coartada durante la desescalada en primavera. El Gobierno de Pedro Sánchez sigue silbando en vez de aclarar quién lo asesoraba cuando, a toda crítica de la oposición o preguntas de los medios, respondía por sistema que se limitaba a hacer caso a los expertos. La Ley de Transparencia le obliga ahora a concretar cuáles. La vicepresidenta Calvo y la portavoz Montero han dicho que el Gobierno va a valorarlo, con cara de que no les viene nada bien tener que hacer públicos esos datos. En Moncloa, son más de revelar eslóganes.

Mientras tanto, en la inauguración de Valdebebas, la presidenta Isabel Díaz Ayuso no respondió a ninguna pregunta de los periodistas ni asistió a la rueda de prensa prevista para ella. Tal vez porque, como cuchicheó el propio alcalde durante a visita, es que “no hay una pregunta con buena intención. Es una cosa…”. Por no responder, Ayuso no respondió tampoco a la duda del presidente de su partido, Pablo Casado, cuando se interesó por si en ese complejo de 40.000 metros cuadrados para hacer frente al covid había quirófanos. No parece que preguntar si hay quirófanos en un hospital sea ir a pillar, pero la pilló. En el Zendal hay “salas de curas”, explicó a tiempo el responsable del centro, que andaba enseñándoselo a las visitas.

Al mismo tiempo que la oposición subrayaba la importancia de que el Gobierno de Sánchez cumpla su obligación de aclarar quién formaba el comité de expertos, la oposición de Ayuso en la comunidad le pedía más transparencia con la gestión de la pandemia. Quedaba inaugurado un hospital sin que de momento sean públicos los contratos que lo han hecho posible. Sí sabemos que el Zendal tiene disponible una cuarta parte de las camas y las UCI previstas, aunque ha costado el doble de lo presupuestado inicialmente. Como no aceptó preguntas, no fue posible preguntarle a la presidenta Ayuso por ese sobrecoste, que su equipo negó, ni aclaró qué necesidad había de inaugurarlo precipitadamente, aunque esté sin terminar y Madrid registre actualmente una de las incidencias por coronavirus más bajas de España. Nos quedamos también con la duda de cómo es que el Gobierno madrileño es capaz de construir un nuevo hospital en 100 días, pero no de agilizar las ampliaciones de los ya existentes, que llevan más de un año planteadas.

La transparencia no es tampoco el fuerte del Gobierno de Sánchez, que desde aquel viaje al Festival de Benicàssim de su primer verano en Moncloa considera “materia clasificada” hasta quién viaja en el Falcon cuando el presidente se va de vacaciones. Y si es imposible saber quién viaja en el avión presidencial y quiénes forman un simple comité de expertos, luego no nos extrañemos de que sea tan difícil conocer el coste de un hospital de pandemias. Al menos, hay algo que sí queda claro después de que en un mismo día todos invoquen el derecho que tenemos los ciudadanos a que los políticos rindan cuentas públicamente de la gestión que hacen de las instituciones. Solo apelan a la transparencia cuando gestionan los demás.

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