¿Llegan las vacunas? Hay que televisarlo primero
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Marta García Aller

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¿Llegan las vacunas? Hay que televisarlo primero

Esperemos que esto no sea necesario para salvar la humanidad, porque en tal caso ya no sé si compensa

placeholder Foto: Una enfermera administra la vacuna de Pfizer. (Reuters)
Una enfermera administra la vacuna de Pfizer. (Reuters)

En una distopía como Dios manda, los enchufados tendrían que trabajarse un oscuro tráfico de influencias para conseguir antes que el resto de los mortales el antídoto a la plaga que está diezmando la población. En el mundo real, que hace tiempo superó las tramas de 'Black Mirror', para hacerse con la vacuna anticovid-19 podría bastarles con ofrecerse a retransmitir por televisión cómo se la ponen.

Los expresidentes Obama, Bush y Clinton ya se han mostrado voluntarios para vacunarse en directo. También Donald Trump y Boris Johnson se ofrecen a retransmitir el momento de inoculársela, aunque como ambos han pasado el covid, no está claro que sean buenos candidatos. Hay 'influencers' que ya están ofreciéndose también para conseguir la vacuna, y de paso unos 'likes', a cambio de inyectársela delante de las cámaras. Seguramente sea uno de los mejores ejemplos del desquicie contemporáneo. Venga a entrevistar científicos con bata por televisión hablándonos de anticuerpos y ahora resulta que lo que podría funcionar es sacar a Maluma poniéndose un pico de Pfizer en directo. Esperemos que esto no sea necesario para salvar la humanidad, porque en tal caso ya no sé si compensa.

Foto: EC.

Cada vez más políticos y celebridades se ofrecen voluntarios para televisar el momento en que reciben el antídoto porque, seguro que con su mejor intención, creen que así favorecerán la confianza en la vacuna, ante las dudas de gran parte de la población. En España, solo uno de cada tres españoles asegura, según la última encuesta del CIS, que quiere ponerse la vacuna contra el covid-19. Sin embargo, de entre los dos tercios que dudan si ponérsela o no, el 60% cambiaría de opinión si se lo recomienda directamente su médico. Suena muy razonable. Más incluso que andar atendiendo a consejos sanitarios de políticos, periodistas o 'celebrities' del reguetón. Así que a lo mejor estamos sacando de quicio la desconfianza en las vacunas y a la hora de la verdad lo que hay más bien es desconfianza en los medios y políticos. De ser así, sacar a políticos vacunándose en los medios difícilmente contrarrestaría el escepticismo.

Claro que, a lo mejor, no haría falta convertir en 'reality' el antídoto al coronavirus si en la pantalla también hubiéramos visto retransmitida la muerte que provoca. Si durante el año que llevamos de pandemia no hubiéramos visto en los telediarios más botellones que enfermos. Y si pusiéramos cara, además de número, a las decenas de miles de muertos, que en la segunda ola ya superan en Europa los fallecidos por covid en primavera, no haría falta insistir tanto en que es preferible confiar en la vacuna que en el virus.

Foto: Margaret Keenan, recibiendo la vacuna. (EFE)

De momento, a la primera persona en recibir oficialmente el pinchazo con la vacuna Pfizer en Europa la hemos podido ver por televisión. Ha sido una señora de 90 años en Reino Unido. Margaret Keenan, que cumplirá 91 años la próxima semana, dijo que era el "mejor regalo de cumpleaños anticipado" después de recibir un largo aplauso de todo el personal sanitario presente en el hospital. La de esta anciana es la primera de los cientos de millones de dosis que van a ponerse de esta vacuna ‘made in Europe’. La nonagenaria ha salido en todos los telediarios asegurando que se siente una privilegiada y animando a todo el mundo a vacunarse: “Si yo me la puedo poner, cualquiera puede”. Esa frase está pensada para animar a recibir el tratamiento a los que no se conforman con escuchar a científicos decir que la inyección tiene una eficacia del 95% frente al covid-19.

En Reino Unido, están empezando por los mayores de 80 años y el personal sanitario. Lo previsible es que el resto de Europa siga el mismo camino en las próximas semanas. Ojalá el esfuerzo propagandístico protagonizado por la señora Keenan funcione, porque siempre será mejor convertir en celebridad a la primera persona que se vacuna que vacunar primero a una celebridad.

En una distopía como Dios manda, los enchufados tendrían que trabajarse un oscuro tráfico de influencias para conseguir antes que el resto de los mortales el antídoto a la plaga que está diezmando la población. En el mundo real, que hace tiempo superó las tramas de 'Black Mirror', para hacerse con la vacuna anticovid-19 podría bastarles con ofrecerse a retransmitir por televisión cómo se la ponen.

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