La receta para alcanzar una mayoría no independentista en Cataluña

Arrimadas, Garicano, Sánchez, Levy y Coscubiela tienen en sus manos la clave para conquistar a los 'swing voters'

Foto: Manifestación no independentista en Barcelona. (EFE)
Manifestación no independentista en Barcelona. (EFE)

¿Pueden las fuerzas independentistas -ERC, PDeCAT y CUP- perder la mayoría absoluta en unas eventuales elecciones autonómicas en Cataluña? La cuestión no es menor: entre todos los laberintos del 'procés', este es el camino más corto para su desactivación, y para que las aspiraciones de una parte de la sociedad catalana se reconduzcan, como cualquier otra reclamación política, hacia los cauces habituales del debate democrático.

La respuesta breve es sí, los independentistas pueden perder la mayoría absoluta, pero para ello los partidos no independentistas deben conquistar a los 'swing voters', aquellos votantes situados en la delgada línea que separa los dos bloques. En este artículo se analizan cuáles son las mejores estrategias para atraer estos votantes. Empecemos por una obviedad, que no está de más repetir: el objetivo de los no independentistas no debe ser convencer al votante 'indepe' de que está equivocado, de que le han lavado el cerebro y todo el 'procés' ha sido una gigantesca farsa. De lo que se trata es de explotar las dudas que asoman en la epidermis del independentismo. Para conseguirlo hay que recorrer tres estaciones: primero, determinar qué votantes conforman esta epidermis; segundo, entender cuáles son sus dudas y, en tercer lugar, diseñar una estrategia electoral para agravar sus vacilaciones, hasta provocar el cambio de su voto.

¿Cuáles son los 'swing voters', lo que hemos llamado la epidermis del independentismo? Hace unas semanas, en esta misma columna, identificaba a los 'swing voters' de las últimas elecciones autonómicas catalanas en 2015: los 500.000 votantes, en su mayoría procedentes del cinturón industrial de Barcelona, que habían sido, hace años, votantes del PSOE en las elecciones generales y abstencionistas del PSC en las autonómicas. Estos votantes en 2015 se inclinaron en su mayoría por opciones independentistas, pero se plantearon también votar a Podem y al PSC. Son independentistas accidentales o instrumentales. Una parte es voto protesta (voto post 15-M, digamos) que en Cataluña ha nutrido las filas del independentismo de la misma forma que en el resto de España ha alimentado a Podemos. También hay una parte importante de voto ideológico de izquierdas, que ve en el 'procés' un atajo para escapar del gobierno del Rajoy. Como señalaba, este primer grupo de 'swing voters' navega entre las opciones independentistas, Podem y (en menor medida) PSC.

El desarrollo de los acontecimientos durante las últimas semanas está abriendo una segunda grieta en el independentismo: los votantes 'pro-business', aquellos que ven con perplejidad la desbandada de bancos y empresas de Cataluña. Este votante, antiguo votante de CiU, duda fundamentalmente entre JxSi y Ciudadanos. En las elecciones de 2015 tuvieron un papel no insignificante, aunque secundario respecto al anterior como puede verse en el siguiente gráfico.

A la hora de diseñar las estrategias electorales, tan importante es entender tus fuerzas como tus debilidades: por ejemplo, no tiene sentido que el PSC dedique muchas energías al votante 'business-friendly', ni que Ciudadanos corteje al votante del cinturón industrial. Cada partido debe focalizarse en su nicho electoral. Con esto en mente, analicemos las estrategias a seguir por cada uno de los cuatro partidos no independentistas.

- “Ciudadanos: reducir la fiebre constitucionalista”

La líder de Cs en Cataluña, Inés Arrimadas, y el responsable del área económica, Luis Garicano. (EFE)
La líder de Cs en Cataluña, Inés Arrimadas, y el responsable del área económica, Luis Garicano. (EFE)

Para crecer en Cataluña, Ciudadanos debe seguir la estrategia contraria a la seguida durante las últimas semanas. Ciudadanos se ha convertido en el más bullicioso partidario de la línea dura contra el Govern, estrategia que le ha dado réditos en el resto de España, a la vista de las más recientes encuestas. Pero para arañar unos diputados adicionales en Cataluña y capturar el voto 'pro-business' de la antigua CiU debería bajar los decibelios de su discurso antinacionalista y optar por su perfil más liberal en lo económico. El riesgo para Ciudadanos es dejarse llevar por lo que podríamos llamar el “espejismo Mayor Oreja”; pensar, como hizo el dirigente vasco del PP en 2001, que está en condiciones de formar una mayoría constitucionalista en el Parlament, (Ciudadanos, PSC y PP). Con los números en la mano, esta mayoría es casi imposible. Al acentuar su discurso antinacionalista, Ciudadanos persigue un sueño imposible, mientras aleja una posibilidad muy real: atraer al votante de JxS más preocupado por los efectos económicos del 'procés'. En resumen, si tuviésemos que condensar la estrategia a seguir, sería “más Arrimadas y más Garicano" -igualmente eficaces en articular un proyecto constitucionalista con vocación de mayoría en Cataluña - y "menos Rivera -mucho más agresivo en las formas-”.

- PSC: “ahora sí, aquí está la izquierda”

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta (d). (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta (d). (EFE)

Vaya por delante que, en mi opinión, fue un error estratégico de Pedro Sánchez malgastar sus primeros meses tras las primarias acentuando su perfil de izquierdas. Es evidente que un cierto realineamiento a la izquierda podía favorecer al PSOE, pero si el peaje a pagar era el 'amateurismo' político demostrado en el rechazo al CETA o la polémica sobre el turismo, son pocas las ganancias y muchas las pérdidas. El votante joven es alérgico a los encasillamientos ideológicos (las encuestas indican que los 'millennials' se ubican ideológicamente más a la derecha que los votantes de entre 55 y 64 años) y, entre los más veteranos, el principal problema del PSOE es de solidez, no su falta de credenciales de izquierdas (basta señalar que la materia en la que más ha caído la valoración ciudadana del PSOE desde 2011 es “medio ambiente”, sin que obviamente haya tenido lugar un “giro a la derecha” del PSOE en este asunto). Y, sin embargo, siendo un error a nivel nacional, creo que un discurso clásico de izquierdas podría funcionarle al PSC en unas elecciones autonómicas en Cataluña. Es decir, dejar de fantasear con que la promesa de una reforma constitucional vaya a atraer a los votantes independentistas hacia sus posiciones (por mucho valor que esta reforma pueda tener en el medio plazo para reconducir el conflicto institucional) y atacar directamente al único nicho de votantes que tiene a tiro. Y, para esto, podría ponerse en valor el discurso más espartaquista de Pedro Sanchez (el del "no es no"), o incluso la participación del expresidente Zapatero, aunque no tanto el discurso brillante pero al mismo tiempo escasamente empático de Borrell (el único político capaz de mandar callar a una masa entregada y compararla con una "turba romana"). En resumen, la estrategia a seguir por el PSC es “más Sánchez y menos Iceta”.

- PP: “dejen paso”

El líder del PPC en el Parlamento catalán, Xavier García Albiol, y la diputada catalana Andrea Levy. (EFE)
El líder del PPC en el Parlamento catalán, Xavier García Albiol, y la diputada catalana Andrea Levy. (EFE)

El PP tiene poco que ganar directamente en Cataluña, lo que no quiere decir que su estrategia sea irrelevante. Dependiendo de lo que haga, puede dinamitar la de Ciudadanos o el PSC. Por ejemplo, si el PP insiste en disputarle a Ciudadanos el papel de 'duro', dificulta que los naranjas rebajen su tono antinacionalista para cortejar al votante 'business-friendly'. Y, del mismo modo, si el PP ataca a los socialistas a nivel nacional, por ejemplo atizando el espantajo de un nuevo tripartito de izquierdas, puede impedir el intento del PSC de atraer al votante del cinturón industrial. La estrategia del PP debería ser, sencillamente, dejar paso a Ciudadanos y PSC. Tal vez el resultado sea irse por debajo de los diez escaños, pero, ¿cuál es la diferencia cualitativa con los actuales once? Es decir, aunque políticamente tuviese sentido que durante los últimos años el PP se haya refugiado en el espacio más a la derecha en Cataluña, lo que ahora le conviene, para desactivar el 'procés', es una dosis menos de Garcia Albiol y una más de alguien con el perfil político de Andrea Levy.

- “Podemos: resistir la tentación de ser relevantes”

La situación de Podemos es de algún modo la imagen especular de la de Ciudadanos. El conflicto catalán está dañando las expectativas electorales de Podemos en el resto de España (todavía solo unas décimas de intención de voto pero que pueden ser decisivas si el resultado es el 'sorpasso' de Ciudadanos a los morados, debido a las características de nuestro sistema electoral). Pero, al mismo tiempo, Podemos disfruta de una situación política privilegiada en Cataluña. Como hemos visto, Podemos es la segunda opción preferida por la mayor parte de los 'swing voters' independentistas. Por Podemos pasan casi todas las combinaciones para formar una mayoría no independentista en Cataluña. Y finalmente, Podemos (o sus confluencias) controla uno de los resortes de poder más importantes en Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona.

Si la encrucijada para Ciudadanos es sacrificar sus expectativas de voto en el resto de España para ser relevantes en Cataluña, la de Podemos es la contraria: dejar de ser relevantes en Cataluña para recuperar su apoyo en el resto de España. La tentación que corroe Podemos es utilizar esta influencia para formar una mayoría con ERC y la CUP, y dar comienzo al 'procés' 2.0 (ahora más social que nacionalista), aprovechando los rescoldos que todavía humean del choque institucional entre Generalitat y Gobierno central. Abusando de analogía histórica, la jugada que está tentando a Podemos es, caído el gobierno de Kerenski-Puigdemont y finiquitada la revolución de febrero del independentismo, dar comienzo a la verdadera revolución, la de octubre.

El 'procés' 2.0 sería en realidad la continuación del 'procés' por otros medios. Y por eso el efecto sobre Podemos en el resto de España sería parecido: para que sus expectativas electorales no se resientan, Podemos debe rebajar la temperatura catalana, no subirla. En mi opinión, su mejor estrategia ahora sería dejarse de confabulaciones y disputarle a los socialistas el voto del cinturón industrial. Es decir, “más Coscubiela y menos Iglesias”. Tal vez no estarían al mando, pero podrían convertirse en el socio mayoritario de un nuevo tripartito (liderado por ERC y apoyado también por el PSC), un premio no menor en su carrera por la hegemonía en la izquierda.

Su mejor estrategia ahora sería dejarse de confabulaciones y disputarse el voto del cinturón industrial. “Más Coscubiela y menos Iglesias”

En definitiva, para que los partidos independentistas pierdan la mayoría en el Parlament basta seguramente con que coincidan una o dos de las estrategias analizadas. Pero nadie lo debería dar por hecho: para Rivera, la tentación de seguir capitalizando electoralmente el conflicto puede ser irresistible, como también para Iglesias la oportunidad de ser relevante hoy, en lugar de dar un paso al lado para ser decisivo mañana (la paciencia política no es precisamente una de las virtudes de Iglesias). El PSC sigue confundido entre lo que es (es decir, cómo son sus votantes) y lo que le gustaría ser. Y del PP se requiere poco menos que su sacrificio voluntario. Y, por supuesto, no es lo mismo que las elecciones las convoque Puigdemont a que lo haga Rajoy, previa activación del artículo 155 (en cuyo caso, la propia participación de las fuerzas independentistas estaría en duda). Pero parece claro que la mejor receta contra el desafío soberanista, la única que verdaderamente lo pondría en sordina, es una buena dosis de su propia medicina: llenar de papeletas las urnas.

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