DESDE SAN QUIRICO

Paco y las balanzas

Tengo la sensación de que en Cataluña han decidido que lo importante es 1714 y la balanza fiscal, lo que les permite echar la culpa al resto del mundo

Cuando yo estaba tan contento con las declaraciones de Paco, presidente del BBVA, diciendo que "la compra de Catalunya Banc demuestra nuestra gran confianza en la economía española”, va Cristóbal y publica las balanzas fiscales que tanto añorábamos y sin las cuales la vida no es vida.

Lo que dijo Paco me hizo ilusión, porque entendí que, desde su posición privilegiada, o sea, viendo desde arriba lo que trabajan los demás, felicitaba a esos demás por lo bien que se están portando. Y eso siempre se agradece.

Lo bien que se han portado los demás se concreta en que el Banco de España dice que nuestra economía crecerá un 1,3 % en 2014, y supongo que muy pronto el FMI dirá que no, que crecerá un 1,4 % y así.

En este momento, vuelvo a recordar la frase célebre que he citado unas mil quinientas veces de un ejecutivo de una entidad financiera española que, en los peores momentos, dijo “nosotros no tiraremos de la economía, sino que le acompañaremos en su crecimiento”, y al que, según mis noticias, todavía no le han despedido violentamente de la entidad donde trabajaba, por supuesto sin indemnización, por haber dicho esa jautada –así llaman a las bobadas en mi tierra–.

Lo bien que se han portado los demás se concreta en que el Banco de España dice que nuestra economía crecerá un 1,3 % en 2014, y supongo que muy pronto el FMI dirá que no, que crecerá un 1,4 % y asíPues ya está. Paco se ha quedado con Catalunya Banc y los españoles, que hemos puesto un montón de euros en eso que fue una caja de ahorros seria y que acabó siendo un bodrio, estamos contentos, porque igual no nos cuesta más y, además, Paco nos felicita.

(El paso de caja a bodrio no fue casual ni debido a la crisis y a esas cosas. Se debió a la labor perseverante, paciente y callada de algunos chicos que la dirigieron y que no se lucieron excesivamente. Incluso hay mala gente por ahí que se pregunta si pagarán alguna vez sus desmanes).

Me alegra también lo de Paco porque leo hoy que sigue existiendo la necesidad de mejorar el acceso del crédito a las empresas. Entiendo que, al decir lo que dice, Paco está mandando un mensaje: “No os preocupéis, que, como estoy contento con vosotros, el crédito fluirá como el agua de un manantial”.

Cristóbal publica las Cuentas Públicas Territorializadas, o sea, lo que la gente normal llama las balanzas fiscales; y me lanzo a examinarlas, animado por la euforia que me han producido las declaraciones de Paco.

Vuelvo a sorprenderme, aunque ya me estoy acostumbrando al baile de secciones, de que en La Vanguardia, las noticias sobre las balanzas fiscales aparezcan en la sección de Política y no en la de Economía.

Si hay varios métodos para calcular las balanzas fiscales, Cristóbal ha elegido el que no nos gusta, aunque tampoco nos habría gustado al revés

Prescindiendo de mi sorpresa, y como era de esperar, si hay varios métodos para calcular las balanzas fiscales, Cristóbal ha elegido el que no nos gusta. Tampoco nos habría gustado al revés. Porque, o sale la cantidad que yo quiero, o no lo acepto.

Me acuerdo de un profesor de una Escuela de Ingenieros, hace muchos años. Sabía muy poco y era muy mal profesor, y se le notaba. Un día dedicó toda la clase a escribir una demostración en la pizarra. Escribiendo y escribiendo, con la ayuda de una chuleta, llegó al resultado correcto. Sólo había un problema: había partido de una premisa equivocada. Cuando, al acabar de escribir, el alumno listillo se lo dijo, cambió la ecuación de partida, mantuvo todo lo demás y dijo: “Es lo mismo; el resultado es correcto”.

En el asunto de las balanzas fiscales pasa algo parecido: lo importante es el resultado. Y si no sale lo que quiero, hay que cambiar de método. Y si sale lo que yo quiero, hay que quejarse de que no ha salido antes. Y si ha salido antes, algo se me ocurrirá para quejarme. Y si salen los datos de 2011, hay que pedir los de 2012 (en eso me parece que tendrían razón. Yo, hasta me atrevería a pedir los de 2013).

Con sorpresa, veo que, con este método, Madrid está mucho peor que Cataluña. Y están mal también Valencia y Baleares. Las demás están bien.

O sea, que, desde mi ignorancia –porque en la Escuela Superior de Ingenieros de Industrias Textiles de Terrassa, en aquel tiempo, Tarrasa, no nos explicaron lo de las balanzas fiscales– pienso que aquello de “Madrid nos roba” se ha de cambiar por “La Rioja, Navarra, Murcia, Cantabria, Aragón…Andalucía nos roban”. O sea, que 15 (también roban Ceuta y Melilla, que estaban ahí tan calladicas) roban a 4.

¿Y qué vamos a hacer en Cataluña ahora? ¿Aliarnos con Madrid, Valencia y Baleares y demandar a las otras 15? Sería terrible

¿Y qué vamos a hacer en Cataluña ahora? ¿Aliarnos con Madrid, Valencia y Baleares y demandar a las otras 15? Sería terrible. ¿Y de qué van a hablar Artur y Mariano el día 30? Porque Mariano puede decirle, como Paco el del BBVA, que está contento con la economía española y que la balanza ya irá mejorando, pero que tampoco pasa nada, porque lo normal en una familia es que los padres digan a los hijos más listos o más trabajadores, o que han hecho mejores bodas, o que tienen más empenta o más talento o más suerte, que echen una mano a los otros. 

Y que a él (Artur) le han tocado 8.455 millones o, con otro método, 11.087. Y que, yo (Mariano), en su caso (Artur) reuniría al Govern y les diría que sí, que es una pena, pero que las cosas son así, aquí y en Madagascar, que tiene más superficie que España y que no tiene autonomías o sí; es simplemente un ejemplo que se me ha ocurrido sobre la marcha–.

Y que les diga que tienen que administrar bien, que ya lo dijo un alcalde de Barcelona, que debía ser un tipo muy especial, pero que, de vez en cuando, acertaba. El alcalde Pich i Pon dijo que todo se reducía a “ministració, ministració, ministració”. O sea, como ya lo sabía mi abuela, a administrarse bien.

Tengo la sensación de que en Cataluña hemos (han) decidido que lo importante es 1714 y la balanza fiscal, y así podemos (pueden) echar la culpa a los Borbones, al método de cálculo de la balanza, al retraso en la publicación y a las 15 autonomías que se aprovechan de nosotros

Que se administre bien. Y que ha leído una entrevista que le hicieron a un amigo mío, Gregorio Morán, en octubre del año pasado, en la que, de una manera muy directa, como es él, se pregunta: “¿Qué escogemos: la sanidad o 1714?”. Gregorio, además de ser muy directo, es muy delicado, porque dice que eso es “una brutalidad de frase” y, en confianza, yo no veo la brutalidad por ningún sitio. Porque tengo la sensación de que en Cataluña hemos (han) decidido que lo importante es 1714 y la balanza fiscal, y así podemos (pueden) echar la culpa a los Borbones, al método de cálculo de la balanza, al retraso en la publicación y a las 15 autonomías que se aprovechan de nosotros.

¿Y si pusiesen un poco de cabeza en todo esto? ¿Y si se dejasen de cuentos y recordasen que las bobadas las pagamos todos, incluidos “los demás” en los que Paco el del BBVA ahora confía más que antes? ¿Y si recordasen que España tiene una deuda de un billón de euros y un PIB de un billón de euros? ¿Y si alguien (yo, por ejemplo) exigiese que los políticos (todos) trabajasen en serio?

Si no, cuando haya que vender alguna otra caja de ahorros quebrada, Paco no querrá pujar por ella, porque se pondrá en su sitio (por encima) y lo que verá por abajo no le gustará.

Y eso, aunque sólo sea por el pobre Paco, no nos lo podemos permitir.

Desde San Quirico
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