Me meto en huertos

Nos quejamos de que nuestro Estado de Bienestar proporciona menos bienestar que el que nos gustaría, pero nos olvidamos de que hay muchos, muchísimos, que están mucho, muchísimo peor

Foto: Un grupo de refugiados sirios llegan en botes hinchables a la isla griega de Lesbos. (Reuters)
Un grupo de refugiados sirios llegan en botes hinchables a la isla griega de Lesbos. (Reuters)

Desayuno con mi amigo de San Quirico. Yo sigo con el jamón ibérico. Él cambia a tortilla, que tiene tan buena pinta que casi me arrepiento de haberme mantenido fiel a mis principios.

Está dicharachero, derrochando sentido común, como siempre. Y como siempre, hablamos de todo: nuestras familias, su negocio, el fútbol, la economía, la política. Es un pozo de sabiduría.

En un momento determinado, se pone serio, me mira y me pregunta: "¿por qué te metes en tantas huertos?"

Me sorprende la pregunta, porque no tengo esa sensación. Escribo y hablo de lo que quiero. Procuro no ofender, aunque en bastantes cosas no esté de acuerdo con personas que también escriben y también hablan. Ignoro lo políticamente correcto, porque me parece una tontada estar obligado a hablar como algunos quieren que se hable. Algunos que no pertenecen a la Real Academia Española, por cierto.

Mi amigo está muy impactado por las imágenes de los refugiados en la tele. Personas arrastrándose para entrar a través de una alambrada, tiradas en la estación de Budapest, pateras que se hunden..."Y tú y yo, aquí, quejándonos del calor y forrándonos de jamón, de tortilla, de vino, cortado y Cardhu -hemos vuelto al Cardhu-. Y si nos molesta lo que vemos por televisión, cambiamos de canal, y vemos 'Sálvame' y nos entusiasmamos con las andanzas de Belén Esteban".

Los refugiados, problema global, europeo, africano...español...de San Quirico. 

Pinche aquí para ver las imágenes de Budapest tras la llegada masiva de refugiados.
Pinche aquí para ver las imágenes de Budapest tras la llegada masiva de refugiados.

 

Hace años, quedamos en que les daríamos a todas estas personas el 0,7 % del PIB. En nuestro caso, 7.000 millones de euros.

Ni sé si se los damos. Lo que sí sé es que hay que dárselos. Y que no me cuenten eso de que somos pobres. Ya lo sé, pero hay que dárselos. Y si nos cuesta, y si nos "escuece", mejor. Y si se enteran nuestros hijos, mejor. Porque nos quejamos de que nuestro Estado de Bienestar proporciona menos bienestar que el que nos gustaría, pero hay muchos, muchísimos, que están mucho, muchísimo peor. Y la globalización trae eso. Que los que vivimos en la aldea global nos tenemos que ayudar unos a otros. Y en la aldea global hay quien desayuna jamón ibérico, tortilla, vino, un cortado y Cardhu y quien no desayuna ni come ni cena.

He visto el PIB mundial. Redondeando, 80 millones de millones de euros. El 0,7 %, unos 5,6 millones de millones de euros. Ya sé que de los 80 habría que restar el PIB de los países que necesitan ayuda. Y por tanto, del 0,7 %. Pero, aún así, me sale una cifra gordísima, que, bien administrada, repito, bien administrada, insisto, honradamente administrada, daría para resolver muchos problemas en el lugar donde se producen, sin tener que gastar dinero en montar un campamento en Calais o en mantas para los pobres que llegan en patera, víctimas de unos cuantos canallas a los que llaman mafiosos, con perdón de la Mafia.

Creo que hay mucho egoísmo en esto que, no sé por qué, llaman "el primer mundo". Un mundo en el que:

1. Se habla del "envejecimiento demográfico" (¡será por nombres!) para decir que no hay niños y que los viejos no se mueren ni a tiros.
En una entrevista, un periodista me preguntó por qué no había niños. Hace muchos años, le pregunté lo mismo a Sargent Shriver, cuñado del presidente Kennedy, embajador de Estados Unidos en Francia y primer director del Peace Corps, en una visita que hizo al IESE. Puso cara seria y, en voz muy baja, susurró: "egoísmo". No me atrevería a decir lo mismo, aunque no excluiría el egoísmo. Pero al periodista que me entrevistaba le dije que había, además, una serie de factores, que los pondré en otro artículo algún día.

2. Como adelanto a ese día, veo una cifra que me da escalofríos y de la que no se puede hablar, por lo de la corrección política: la de interrupciones voluntarias del embarazo, IVE (¡será por nombres!) que es muy alta. Después de consultar en Google, no doy cifras, para evitar que cuando diga que, desde 1985, ha habido en España 2.600.000 niños que no han pasado a mayores, o sea, a cotizantes, o sea, a mantenedores de viejos, alguien me pueda llamar exagerao, carca, fascista, y así.

No hay niños. Y los pocos jóvenes a menudo tienen sueldos bajos y cotizan poco. Y los viejos, que en su día fueron jóvenes, se preocupan por las pensiones

3. Entre unas cosas y otras, no hay niños. Y, en consecuencia, no hay jóvenes. Y, además, los pocos jóvenes, con demasiada frecuencia, tienen sueldos bajos. Y cotizan poco. Y los viejos, que en su día fueron niños, luego jóvenes y alimentaron a sus padres y resto de coetáneos, y que esperaban que los jóvenes les alimentaran hoy, se encuentran en mala situación y se preocupan por las pensiones, y hacen bien en preocuparse.

4. Los emigrantes nos vienen bien. Porque si trabajan, cotizan. Y, además, los muy atrasados tienen hijos. (¡¿A quién se le ocurre?!) Y esos hijos sustituirán a los que no quisimos tener nosotros.

5. Ahora se discuten las cuotas. Es decir, con cuántos emigrantes te quedas tú y con cuántos yo. Cuántos necesito yo y cuántos tú. Y cuántos me caben, porque si se quedan y trabajan, querrán participar en el Estado de Bienestar. Otra complicación.

6. Mientras tanto, los viejos, felices. Quieren/exigen todo, porque para eso han trabajado. Los pobres no saben que no trabajaron para eso. Trabajaron para que los viejos de entonces tuvieran eso.

7. Pero, con una vida tan agitada -viajes, comidas, bailes, etc.-, algún viejo empieza a dar señales de cansancio. A alguno se le va un poco la cabeza... y empieza a molestar, en casa (todos tienen mucho trabajo) y fuera de casa, dando en los Presupuestos Generales donde más duele: en los gastos. Y como los gastos se compensan con ingresos o con recortes, alguien empieza a pensar que aquel viejo sobra. Y oye que otro alguien habla de eutanasia activa. Y los más imaginativos -¡será por nombres!- le llaman "suicidio asistido". O sea, como quiero suicidarme y no puedo o no me atrevo, me matas tú, que yo dejaré escrito que no has hecho nada.

Con cuántos emigrantes te quedas tú, con cuántos yo. Cuántos necesito, cuántos necesitas. Si se quedan y trabajan, querrán participar en el Estado de Bienestar

Llego aquí. Mi amigo de San Quirico no ha leído el artículo. El jueves lo remato y se lo mando, cuando ya esté publicado. Porque si me empieza a hablar de huertos, igual me lo pienso y pulo algo. Y me parece que, tal como están las cosas, mejor no pulir, que en el huerto se está muy bien.

P.S.

1. Alguien podrá decir que el argumento de tener niños para que sean cotizantes el día de mañana es muy pobre.

2. Y lo es. Como es pobre decidir tener hijos porque el Estado ayuda.

3. He repetido muchas veces que si yo me entero de que mis padres me tuvieron porque Zapatero les animó dándoles el cheque-bebé, les repudio y me busco otros.

4. Pero hoy he querido hablar de eso, de la consideración del niño como futuro cotizante. Ya he dicho más arriba que de otras cosas hablaré otro día.

Desde San Quirico
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