Catexit (VII): análisis y síntesis

No creo que los políticos que pululan por Cataluña sean los herederos de una larga tradición. Son señores que se ganan la vida en la política, como se la podían ganar en otra cosa

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (EFE)

¡Qué manía, Dios mío! Todo lo reduzco a cuentas. Tener que dar de comer a tantos hijos me ha deformado el enfoque. En cuanto un chaval me decía que quería algo, se ponía en marcha el mecanismo y me/le preguntaba:

1. Cuánto costará.

2. De dónde sacaremos el dinero.

Es decir, sin duda porque estudié Ingeniería, tengo un enfoque técnico y no político, como el que muchos dicen que hay que tener, porque si no, le quitas la gracia al asunto, dejándolo en unas cuantas cifras frías y sin significado.

¡¿Qué he dicho?! ¡¿Sin significado!? ¡¡Con mucho significado!! Porque esas cifras serias y sosas son, algunas veces, la traducción del 'fer volar coloms', de ilusionarse con falsas ilusiones, haciendo volar 'els coloms' —las palomas— a una tierra árida, donde, una vez aterrizados, tendrán que alimentarse, buscando comida por los hierbajos que, a duras penas, crecerán en los intersticios de las planchas de hormigón de las plazas duras.

Después de este prólogo/arenga, intento seguir con mis trabajos para entender el Catexit, desde un punto de vista egoísta, porque, al final, estas cosas que oigo me repercutirán a mí.

Cosas que oigo. Las oigo porque los responsables de llevar Cataluña al triunfo final hablan, parece que no escuchan, pronuncian discursos por invitación de la alcaldesa de Madrid, que no sé quién le ha dado vela en este entierro, se reúnen, se están amigos hoy, ya no se quieren mañana y cuando les hablan del pasado ponen cara de póquer diciendo que el pasado (un partido que se llamó Convergència) no existió nunca, porque lo primero que hubo en el mundo se llamó PDeCAT, formado por personas que, limpias de toda mancha y sin escuchar ni a Fèlix Millet ni a Jordi Montull ni a Daniel Osàcar ni a nadie, el 11-S sacarán a pasear en procesión laica la postal que les mandó Prat de la Riba desde Ítaca, un verano que fue allí a pasar unos días, pudiéndose haber quedado en Castellterçol, donde tenía una casa en la plaza que ahora se llama como él.

Banderas independentistas en la Meridiana de Barcelona. (EFE)
Banderas independentistas en la Meridiana de Barcelona. (EFE)

En el Catexit de hace un par de semanas, dejé sin acabar el reparto de activos y pasivos entre el Estado predecesor y el sucesor.

Veo que eso ya se les había ocurrido a dos economistas, Jordi Angusto y Gemma Pons, y a un doctor ingeniero de telecomunicaciones, Marcel Coderch, en abril de 2015.

Me pasa con mucha frecuencia. Tengo una idea brillante y resulta que otros la tuvieron antes. El documento escrito por esa señora y esos dos señores tiene 36 páginas, que también he de estudiar.

Mi obsesión por tener criterio me está costando leer y estudiar mucho, porque, aunque parezca que no, hay mucha gente que ha trabajado sobre todos estos asuntos.

Tener criterio, que es distinto de tener olfato, pero complementario. Cuando yo daba clase en el IESE y tenía que calificar a los alumnos del máster, utilizaba una doble vara de medir. Primero, calificaba a cada alumno sin mirar ningún apunte que tuviera sobre él. A esto lo llamaba "la calificación de síntesis". Luego, me metía a fondo y repasaba todo lo que había ido apuntando sobre él a lo largo del curso. Muchas cosas, a las que llamaba "la calificación de análisis", que, con mucha frecuencia, coincidía con la de síntesis. Si no coincidía, me metía a fondo en las dos, porque le tenía mucho respeto a la de síntesis. Al final, cuadraba todo.

He seguido utilizando el mismo método a lo largo de mi vida, porque si una cosa te va bien, ¿por qué cambiar?

Llegó el Catexit. Mi calificación de síntesis no fue buena. La resumo:

1. No creo que los políticos que pululan por Cataluña sean los herederos de una larga tradición. Creo que son señores que se ganan la vida en la política, como se la podían ganar en otra cosa. (Algunos de ellos, mejor en la política que en actividades con cuenta de resultados).

2. Me parece una tontada lo de la plurinacionalidad que defiende Sánchez, porque si nos ponemos a decir que somos una nación, y los de La Rioja, y los del Reino de Aragón, otra, y así, España pasará a llamarse Batiburrillo Inc., ascendiendo alfabéticamente en la lista de estados de la ONU.

3. Como dicen los cursis, tengo un posicionamiento a favor de la unidad de España que no se lo salta un gitano, dicho esto último con el mayor de los respetos hacia esa raza, a pesar de que un día vi 'Gipsy Kings', que me pareció un bodrio.

Como los números son los números, sigo pensando que 52 es más que 48 y decir que los catalanes han votado a favor de la independencia es mentira

4. Y como los números son los números, sigo pensando que 52 es más que 48 y decir que los catalanes han votado a favor de la independencia es mentira. Tal cual. Men-ti-ra.

5. Mentira de la que están viviendo unos cuantos, que, al llegar a casa por la noche, tienen que asegurar a su cónyuge que han mentido adecuadamente y que, en consecuencia, el día 30 cobrarán y podrán seguir comiendo.

Dejo aquí, por ahora, el juicio de síntesis, que tiene 18 puntos más, porque, si me descuido, me meto en el de análisis.

Hablando de análisis, he dejado inacabado el estudio del reparto de los activos y los pasivos, porque me doy cuenta de que no me importa nada que el edificio de Correos de Barcelona lo convierta la Generalitat en un centro de acogida de refugiados que tengan que aprender catalán para poder conseguir un empleo. Lo que me importa es quién pagará la Seguridad Social de esos señores y quién pagará sus pensiones, porque han venido para quedarse, para buscarse novia/o, para casarse por la Iglesia o por el juzgado y para disfrutar de todos los permisos de paternidad, maternidad, fraternidad y varios a los que todo español, perdón, todo catalán, tendrá derecho.

Lo que me importa es quién pagará la Seguridad Social de esos señores y quién pagará sus pensiones, porque han venido para quedarse

En el Libro Blanco catalán, hay un apartado que habla del "concepto catalán de Seguridad Social", que tengo que comprender bien, y otro, "Pensiones contributivas y sostenibilidad de las pensiones de jubilación", que creo que interesará a bastante gente.

El concepto catalán deberá guiarse por el respeto a los estándares internacionales en esta materia. Veo la lista de nueve ramas que definen lo que es la Seguridad Social y pienso que podían haberse ahorrado espacio en el documento diciendo que el nuevo concepto catalán será el español, traducido.

Dentro de la traducción están los objetivos a conseguir, que se pueden resumir en que, en el Estado sucesor, todo siga como en el predecesor. (A este paso, acabo los documentos en un plis plas).

Como estas cosas las hacen personas, la SS catalana necesitará 4.000, con un gasto de 130 millones de euros, a 32.500 euros por cabeza.

También necesitarán 200 oficinas y otras dependencias.

Los objetivos a conseguir se pueden resumir en que, en el Estado sucesor, todo siga como en el predecesor

¿De dónde saldrá el dinero?

1. En el caso de un proceso de independencia pactado, del fondo de reserva (no sé si queda algo), que dependerá de lo que se negocie.

2. Si no se pacta y nos vamos por las malas y hay déficit de la SS, se cubrirá con los presupuestos ordinarios del nuevo Estado.

Al llegar aquí, con las ideas no excesivamente claras, veo que, sin darme cuenta, estoy preparando el orden del día de las negociaciones. Por ahora, llevo dos puntos:

1. Reparto de activos y pasivos.

2. Seguridad Social.

Y veo que hay varias posibilidades.

1. Que los que queremos quedarnos queramos negociar con los que se quieran ir.

2. Que no queramos.

3. Que los que se quieran ir se vayan por las bravas, en cuyo caso,

1. ni negociación,

2. ni reparto de activos y pasivos,

3. ni Seguridad Social,

4. ni Plan de Pago a Proveedores,

5. ni Fondo de Liquidez Autonómica,

6. ni Fondo Social,

7. ni Fondo de Facilidad Financiera,

8. o sea, que ya te puedes ir olvidando, majo, de los 57.326 millones en mecanismos extraordinarios de financiación que has recibido de 2012 a 2017 (por ahora).

Quizás habrá que poner fronteras dentro de Cataluña para separar a los que se quieren ir de los que se quieren quedar

Y quizás habrá que poner fronteras dentro de Cataluña para separar a los que se quieren ir de los que se quieren quedar.

Y va a ser un lío.

P.S.

1. Por lo que voy viendo, la conferencia de Puigdemont en Madrid; la fractura de JxS sobre la acusación a CDC por el caso Palau; la firma de Rigoberta Menchú, la de Viggo Mortensen y otros en el manifiesto 'Let Catalans Vote'; las cosas que dicen los de la CUP con la sonrisa habitual de Anna Gabriel, las que dicen los de ERC, etc., tienen un factor común: 'fer volar coloms'.

2. Seguiré leyendo documentos, porque no quiero que nadie me acuse de olvidar el análisis y centrarme en la síntesis.

Desde San Quirico

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