Lo que dice Juncker

"La Unión debe ser más consciente de sus fortalezas y ocupar su lugar en el mundo, como bastión de estabilidad y faro de valores"

Foto: El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, informa de sus objetivos en el debate del estado de la Unión en la Eurocámara. (EFE)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, informa de sus objetivos en el debate del estado de la Unión en la Eurocámara. (EFE)

Escribo este artículo el miércoles, sobre un resumen de lo que va a decir hoy Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, que nos cae mal porque dicen que convirtió Luxemburgo en un paraíso fiscal y porque, por definición, todo el que manda en algo nos cae mal, que habrá que ver lo que ha hecho.

Juncker pronuncia hoy —debe estar hablando cuando yo escribo— el discurso sobre el estado de la Unión.

Dice muchas cosas. Me gustan todas, porque este es el momento de Europa. Cuando se ha ido el Reino Unido y cuando ha llegado Trump. En estas circunstancias, que este señor presuma de Europa y del papel que tiene que jugar Europa en el mundo me hace mucha ilusión.

Hay una frase en la que me fijo especialmente, porque es como si Jean-Claude interrumpiera su discurso y me dijera: "Leopoldo, no te me distraigas, que esto va por ti".

La frase es la siguiente: "La Unión debe ser más consciente de sus fortalezas y ocupar su lugar en el mundo, como bastión de estabilidad y faro de valores".

Faro de valores.

Como es natural, para ser faro es necesario que Europa tenga valores. Pero nunca me he creído eso de que una nación, un equipo de fútbol o una discoteca tengan valores. Los valores los tienen las personas, una a una. Y cuando la persona lucha por tener esos valores y muchos socios del club al que pertenece esa persona luchan también, la gente podrá decir que en ese club se respiran esos valores y, exagerando un poco, que ese club tiene esos valores. En otras palabras, que es 'més que un club'. Si es un club de fútbol y pierde el partido decisivo por 7-0 y no echa la culpa al árbitro ni al estado del terreno ni a lo sucios que eran los otros con lo buenos y simpáticos que somos nosotros, querrá decir que los valores individuales de las personas individuales se han reflejado en la realidad.

Nunca me he creído eso de que una nación, un equipo de fútbol o una discoteca tengan valores. Los valores los tienen las personas, una a una

Resumiendo e individualizando. Después del Brexit, Europa tiene 445 millones de habitantes. Y ahí estoy yo.

Juncker no ha hecho la lista de los valores que yo y los 444.999.999 europeos restantes tenemos que vivir para ser ese faro del que él habla. Pero la podemos improvisar ahora, después de copiar una definición de 'valor', para no dar nada por supuesto y hablar todos de lo mismo.

En el DRAE no he encontrado la definición de 'valor'. Me he metido en internet y me encuentro con que "los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta y sus decisiones".

Y, a continuación, pone una lista de 60 valores con sus correspondientes definiciones, que no voy a copiar porque a) se alargaría demasiado el artículo; b) la gente podría decir que así, cualquiera escribe artículos; c) si me pongo a luchar por vivir 60 cosas buenas a la vez, acabaré totalmente desmoralizado y diré que con los valores que tengo, ya es bastante. Y que no me interesa lo de ser faro, porque es agotador.

Miro la lista y elijo unos pocos valores que pienso debería tener Europa y, como consecuencia, yo. Me ayudan dos de mi familia. (En mi casa, siempre hay alguien que te puede ayudar). Salen tres listas:

A. Integridad-humildad-fortaleza.

B. Honradez-generosidad-fortaleza.

C. Humildad-respeto-esfuerzo.

La honradez o la integridad es el primer valor.La repetición de la fortaleza coincide con mi idea de que nos hemos vuelto blanditos

Como cuando haces algo, siempre pasa algo relacionado con eso —"patafísica", lo llama un hijo mío—, me llega por WhatsApp una foto de un niño pequeño con cara preocupada. El chaval dice: "Madre míaaaaaaa... Cuando vaya al colegio y tenga que aprender todos los golfos de España...".

Eso me confirma en la idea de que la honradez o la integridad es el primer valor.

La repetición de la fortaleza coincide con mi idea de que nos hemos vuelto blanditos. Y el esfuerzo va en la misma dirección.

Con todo ello, el buen Jean-Claude debería proclamar el 'año de los tres valores', cuyo objetivo sería que cada una de los 445 millones de personas que vivimos en la Unión Europea se ilusionara por luchar por ser honrada (no más honrada, porque eso, o se es o no se es); por exigirse esfuerzo para salir adelante en cualquier circunstancia, y como consecuencia de esas dos luchas, saldría automáticamente la fortaleza.

El jueves leo el discurso de Juncker. El periódico que leo dice que es un buen funcionario, que propone mejoras en la organización y el funcionamiento de la Unión. El periodista añade, de un modo sutil, que es incapaz de ilusionar a un rebaño de ovejas, pero que "vendió, y muy bien, una idea pragmática de eficiencia y gestión".

Bueno, pues a por la honradez, el esfuerzo y la fortaleza. No hay que hacer cosas espectaculares, porque esto, como todo, es cuestión de muchas cosas pequeñas, repetidas muchas veces, que consiguen crear buenos hábitos humanos, y que hacen que, desde fuera, se vea a la Unión como un conjunto de personas que luchan en tres campos concretos —honradez, esfuerzo y fortaleza—, y que empieza a ser el faro de valores que propone Juncker.

Es cuestión de muchas cosas pequeñas, repetidas muchas veces, que consiguen crear buenos hábitos humanos

P.S. 1

1. Iba a escribir hoy el Catexit (XVII), pero me ha parecido más adecuado dejaros descansar.

2. Ayer vi una película que me gustó mucho: 'El último virrey de la India'. En Barcelona solo se proyecta en un cine.

3. La independencia de la India viene acompañada de la partición del subcontinente en dos: India y Pakistán.

4. Se ha decidido en Londres, con el objetivo de no perder el petróleo.

5. Nosotros no tenemos petróleo, pero el buen sabor que me dejó el gran nivel de la película se compensó con el mal sabor que me dejó la partición.

6. Las desuniones nunca me han gustado.

P.S. 2

1. El alcalde de San Quirico —PUEBLO IMAGINARIO— se ha apuntado a la 'desobediencia'. No sé si ha estado presente en la destrucción por trituradora de la citación de la Fiscalía.

2. Me lo encuentro en el bar del pueblo, tomándose un carajillo. Se seca el bigote y me dice que está preocupado: "A mis 60 años y me citan para interrogarme por desobediencia, prevaricación y malversación".

3. "Y lo peor ha sido que dos vecinos han puesto una trituradora portátil en la plaza de la iglesia para destruir los recibos del IBI. Dicen que si desobedezco, desobedecen. Y si me quitan el IBI, ¿de qué comemos?".

4. Ahí lo dejo, porque, si me entusiasmo, completo el Catexit XVII y el XVIII y el XIX. Otro día será.

Desde San Quirico
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