Hay que echarle ilusión

En Europa, de repente, han vuelto a surgir problemas que parecían resueltos 'por elevación'

Foto: Un manifestante contra el Brexit ondea una bandera ante el Parlamento británico. (Reuters)
Un manifestante contra el Brexit ondea una bandera ante el Parlamento británico. (Reuters)

Está llegando el fin de semana y, por tanto, tengo que leer 'Time'.

Me voy al artículo que habla de Matteo Salvini. Empieza con una frase:

"¡Il capitano sta arrivando!".

Llega 'il capitano', que, con una cerveza en la mano, asegura a la multitud que les devolverá el control de sus vidas, que les han quitado los absolutamente desconocidos burócratas europeos. Gran ovación.

Y en un ataque de originalidad, grita "italians first!", cosa que se le ocurrió a Trump pero de la que parece no tenía el 'copyright', porque, en cuanto me descuide, oiré el grito de "San Quirico first!".

No es el único. En Europa, de repente, han vuelto a surgir problemas que parecían resueltos 'por elevación'. La idea básica era muy sencilla: si conseguimos que todos tengan una ilusión común, que se llame Europa, se acabaron las guerras. Los alemanes serán europeos alemanes. Y los aragoneses serán europeos españoles aragoneses. Se harán amigos de los europeos franceses y de los europeos españoles. Y un grupo de personas de muy alto nivel humano, ético y profesional dirigió aquel nuevo tinglado.

Aquel tinglado tenía unos valores. No era una asociación meramente 'técnica', que también. Los fundadores querían que Europa viviese y defendiese una manera de ser cristiana. Porque aquel conjunto era un conjunto de naciones cristianas.

Para llegar a esta conclusión, bastaba con viajar por Europa y ver, una aquí y tres allí, iglesias, ermitas, catedrales cristianas. Cuando, al cabo de unos años, unos cuantos señores eliminaron la palabra 'cristianismo' de un proyecto de Constitución europea, que fracasó, estaban describiendo otra cosa, inexistente, porque Europa es un bloque cristiano.

Los valores que los fundadores quisieron que fuesen la 'personalidad' de Europa eran consecuencia de una manera de pensar y de actuar cristiana.

Han pasado los años. La Unión Europea tiene 27 miembros más el Reino Unido. Lo pongo así porque los británicos han decidido no ser europeos a finales de marzo de 2019 y ahora estamos en un proceso de negociación en el que los que se van quieren poner condiciones y los que se quedan les preguntan de vez en cuando: ¿por qué?

El Brexit coincide en el tiempo con los elementos disgregadores de Europa.

A mí me parece que todo es muy simple. He dividido el proceso en fases para aclararme yo.

FASE I

1. Seis países quieren unirse en una Comunidad que fortalecerá Europa.

2. Esta Comunidad tiene una filosofía cristiana.

3. La Comunidad debe tener una organización, como es natural. Y dentro de esa organización, habrá unos que manden.

4. Los que mandan impondrán unas normas, como es natural.

5. Ahí empiezan a aparecer los 'burócratas de Bruselas'.

FASE II

1. La Comunidad se afianza y crece. Ahora somos 28. Mejor, 27 más el Reino Unido.

2. Aparecen elementos disgregadores, que se fijan mucho más en la pérdida de soberanía, que todos sabíamos que formaba parte del juego, que en el hecho fundacional: nos unimos para evitar que en el futuro se repitan las locuras del pasado.

3. Se empieza a hablar de los burócratas, seguramente con razón, pero, en vez de atacar ese problema, se ataca la Unión, cuyos objetivos y cuyos valores se deben mantener, porque ese es el punto fuerte de Europa.

4. Y aparecen los nacionalismos excluyentes y el Reino Unido se va y se habla de la debilidad, inutilidad y complejidad absurda de la Unión Europea.

FASE III

1. Paralelamente, empiezan a ocurrir cosas buenas. Llega Trump a Estados Unidos, con sus amenazas y su simpatía (¡?). Putin se mantiene, y lo que se mantendrá.

2. China, queriendo dominar el mundo. África, con sus innumerables problemas y sus innumerables oportunidades.

3. Son cosas buenas porque nos sirven para mirarnos en el espejo y ver que somos una potencia. Lo que no somos individualmente, aunque de vez en cuando nos lo digamos por aquello del "mecachis, ¡qué guapo soy!".

4. Como somos una potencia, tenemos responsabilidades serias.

5. Como somos una potencia mundial y no 27 + 1 potencias de andar por casa, nos dedicamos a fortalecer la Unión, el Gobierno de esa Unión y a precisar los pasos que hay que dar para llegar lo antes posible a los Estados Unidos de Europa.

6. El que no quiere jugar como está mandado en el club, que se vaya. Y el que quiera irse de un trozo de esta Unión —y estoy hablando del Catexit— que no haga inventos, porque estoy convencido de que fuera del club hace frío.

7. Y no sé por qué, pero me parece que es preferible que a Trump le llame por teléfono el presidente de la Unión Europea y no que le llame Quim Torra, el seudopresidente de un pedazo de un miembro de esa Unión.

P.S. 1

1. Titulares de primera página de 'La Vanguardia': "El Govern participará en el debate de la financiación". "Aragonès propugna que se reeestructure la deuda con el FLA".

2. Puro sentido común. Llevo tiempo diciendo que hay que empezar hablando de euros.

3. ¡Ya se han enterado!

P.S. 2

1. Escucho a Jimmy Carter: "Tengo una gran confianza en el futuro de mi país".

2. ¿Y si le ficháramos para Europa o, si no nos llega para tanto, para España?

3. Porque tengo ganas de que una persona con cara y ojos, de los que discurren bien, se plantee y nos plantee retos, difíciles, pero no imposibles. Con que sean ilusionantes, tengo bastante.

Desde San Quirico
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