Catexit (XLIII): hay que salir de estos líos

¿Por qué no se reúnen Theresa y Carles —yo dejaría fuera a Quim, porque tiene continuas ganas de bronca— y hablan y se intercambian experiencias y deciden dejarlo?

Foto: Foto: Reuters.
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Repaso el 'Libro blanco' que la señora May presentó en el Parlamento británico para poner en marcha el Brexit. Fecha, febrero de 2017. Título, 'The United Kingdom's exit from and new partnership with the European Union'.

Theresa decía: "No vamos a estas negociaciones esperando un fracaso, sino anticipando un éxito". Y describía lo que el Reino Unido podía ofrecer al mundo:

1. Una de las economías mayores y más fuertes.

2. Los mejores servicios de Inteligencia.

3. Las Fuerzas Armadas más valientes.

4. El 'hard power' (armamento) y el 'soft power' (el 'estilo' de la Commonwealth).

5. Asociaciones y alianzas en cada continente.

6. Las empresas están preparándose para que el Brexit sea un éxito.

7. El ingrediente esencial: la fuerza y el soporte de 65 millones de personas que quieren que se produzca el Brexit.

Me voy a Aragón, mi tierra. Alguien me contó que en las bodas existía la figura del 'aponderador', representante de una parte para decir a la otra la suerte que tenía de casarse con aquella moza o aquel mozo que, además de ser un dechado de virtudes, era de familia rica, con muchas perras, y era muy listo/a y muy majo/a y tenía un negocio que les permitiría vivir muy bien. El 'aponderador' exageraba un poco, pero eso ya se sabía y se le permitían las pequeñas mentirijillas, porque formaban parte del guion.

Pues así se presentó la señora May ante la Unión Europea, con cara de decir "con lo importantes que somos, os hacemos el favor de negociar (Brexit blando) en lugar de irnos pegando un portazo (Brexit duro), que es lo que por nuestra categoría deberíamos hacer".

Empezaron las negociaciones. Por parte del Reino Unido, el secretario de Estado para la salida de la Unión Europea, David Davis, que a primera vista parece un señor inteligente, pero que, como frase inicial, se permitió decir lo que podríamos calificar como 'una tontada': "Entramos en estas negociaciones desde una posición de fuerza". Tontada gorda.

La Unión Europea ha negociado como lo que es: una unión. El negociador, Michel Barnier.

Michel quiso empezar las negociaciones determinando lo que el Reino Unido ha de pagar antes de irse: 43.000 millones. Con eso, David Davis empezó a tragarse lo de la posición de fuerza y aprendió que cuantos menos faroles fácilmente desmontables, mejor.

Estamos a 2019. La pobre señora May ha trabajado muchísimo. Este asunto le ha exigido muchas horas y supongo que a ella y a su Gobierno les ha hecho descuidar bastantes asuntos.

Ha llegado a un acuerdo con la Unión Europea, lo ha llevado al Parlamento y ha perdido por 432 a 202. Goleadas como esta, ni el Zaragoza con los cinco magníficos y Messi de suplente.

Pero Theresa es de hierro y ha conseguido superar la moción de censura por 19 votos, cantidad suficiente para aguantar. Temblorosamente.

Me pregunta un amigo cómo acabará esto. No lo sé. Y como aquí, en Cataluña, estamos en otro proceso de 'yo me quiero ir', seguramente alguien con inteligencia, que alguno habrá, se planteará cómo acabará esto (lo nuestro) y honradamente se contestará: "No lo sé".

Y esa persona pensará que quizás hemos perdido el tiempo, que quizás hemos presumido de lo que no teníamos, que algún 'pájaro' que otro ha mentido con total desfachatez y que muchos pajaricos se lo han creído.

La cosa se complica aquí, porque el Reino Unido es un socio que se quiere ir de un club y Cataluña es un trozo de un socio que se quiere ir del socio, con lo que parece normal que los demás trozos, o sea, las otras 16 comunidades autónomas más Ceuta y Melilla, tengan algo que decir.

Cataluña es un trozo de un socio que se quiere ir del socio, con lo que parece normal que los demás trozos tengan algo que decir

A favor, estos señores del trozo tienen que Pedro Sánchez está en una posición débil y que les necesita, con lo que se explica la continua compra de votos que vemos todos los días en los periódicos.

En fin, que lo del Brexit es relativamente sencillo. Seguramente, una buena idea sería repetir el malhadado referéndum que se le ocurrió a Cameron, en un momento de poca lucidez. Y como ahora tienen datos, que antes no tenían, porque les engañaron o no hicieron bien las cuentas, los votantes lo harían con conocimiento de causa.

Aquí, donde la situación es más compleja, con unos en la cárcel, otros fugados, con un casi 'president' allí y otro casi 'president' aquí, y un juicio que empieza en seguida y un Sánchez que les necesita y ellos que no se ponen de acuerdo y venga a gastar y venga a pedir dinero al FLA y al FFF, y venga a liarla, no estaría mal que nos preguntasen al resto de los que formamos eso que algún atrevido aún llama España a ver qué nos parecía.

Manifestación independentista con motivo de la Diada. (EFE)
Manifestación independentista con motivo de la Diada. (EFE)

Sin embargo, veo los posibles escenarios y encuentro el que más me gusta: la anulación del Brexit. Déjate de referéndums y de pamplinas: a petición del Parlamento británico, el Gobierno de Theresa puede desactivar esta locura. Y a trabajar. Y a tranquilizar a los europeos que viven allí y a los británicos que viven aquí. Y a los irlandeses, que con lo que les costó eliminar la frontera entre el norte y el sur no están para inventarse otra nueva.

Y en Cataluña, ¿no ha llegado el momento de reconocer que todo fue simbólico (lo dijeron ellos), que vuelvan los fugados, que salgan los encarcelados, que se les inhabilite por bromistas, que con estas cosas no se juega y a trabajar?

Porque si seguimos a la greña, no avanzamos nada, y hay mal ambiente y todos tenemos razón y los otros son muy malos y el espíritu de Felipe V sigue vagando por el Palau de la Generalitat, y con un espíritu molestón y suelto no se puede trabajar.

En otra reunión paralela Sánchez-Juncker, se podía discutir qué hacer para que la retirada independentista no fuera humillante

¿Por qué no se reúnen Theresa y Carles —yo dejaría fuera a Quim, porque tiene continuas ganas de bronca— y hablan y se intercambian experiencias y deciden dejarlo?

En otra reunión paralela Sánchez-Juncker, se podía discutir qué hacer para que la retirada independentista no fuera humillante.

Si para eso hace falta concederle una medalla a Carles, que se la concedan.

Podía ser la de Sufrimientos por la Patria.

Desde San Quirico
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