Dando vueltas a la crisis

Salgo para descansar y ver el mundo y tengo una sensación rara. Cojo una 'moleskine', me aflojo la corbata y empiezo a escribir las cosas que veo

Foto: Taxi de Madrid. iStock
Taxi de Madrid. iStock

Cojo un taxi, pago y, cuando me iba, el taxista me dice: "¿qué tal la nueva crisis? ¿Ha leído 'Expansión'? Me ha dejado desmoralizado".

Como sí que leí el artículo y también me preocupó un poco, empiezo a contestarle, pero un matrimonio está esperando el taxi y me voy.

Hace años, cuando me preguntaban cuánto iba a durar la 'Crisis Ninja', nombre que se me ocurrió como de pasada y que luego, por esas cosas que suceden en la vida, tuvo éxito, solía contestar que, si supiese la dimensión, podría hacer una estimación más o menos aproximada. En las conferencias, exageraba: "si la crisis fuera de 500 euros, los ponía de mi bolsillo y crisis resuelta". Y añadía, sin exagerar y con cara triste: "pero es de más..."

La gente se reía y digería mejor la 'profecía': "la crisis será larga, larga, larga..." Coincidí con Jordi Pujol antes de sus líos, también me preguntó por la duración y también le contesté lo del "larga, larga, larga". Puso cara de que se lo creyó.

Han pasado 11 años, o sea, un período 'largo, largo, largo'. En el artículo del que hablaba el taxista, Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE, le dice a un periodista esloveno -estos señores nunca hablan en la Gaceta de San Quirico- que, en 2014, el volumen de préstamos dudosos en la zona euro -les llaman NPL, non performing loans- era de un billón de euros, cifra que se ha reducido a unos míseros 580.000 millones.

Si en 5 años, ha pasado de un millón de millones (billón europeo) a 580.000, a la zona euro le va a costar 7 años tragarse los milloncillos que quedan, lo que nos pone en 2026. Todo ello, suponiendo que los bancos causantes del estropicio y los banqueros responsables de los bancos que causaron el estropicio, no hagan ninguna, pero que ninguna bobada más.

Condición difícil de cumplir, porque cuando uno hace un chandrío así y no le pasa nada y va a Davos y hasta suelta un discurso allí, y la gente le aplaude y el periodista esloveno le hace una entrevista, pues se lo cree y cuando uno se cree una cosa así, es un ser peligroso.

Si hago estos cálculos con el taxista, le dejo hecho polvo para todo el día.

Una vez definido en parte -faltan cosas importantes- el concepto macroeconómico 'larga, larga, larga', tengo que profundizar. Porque hay quien puede pensar que aguantaremos como podamos hasta 2026 y luego, ¡ancha es Castilla! Se acabarán nuestros problemas y viviremos en un Reino de miel y almíbar, con unos gobernantes desprendidos, que no pensarán en su interés sino en el del pueblo español, que vigilarán las cuentas y que conseguirán que nuestro estado no sea de bienestar, sino lo siguiente.

Intermedio.

Salgo a la ventana para descansar y ver el mundo, y tengo una sensación rara. Esto ha cambiado mucho. Cojo una moleskine que me regalaron y un bolígrafo que también me regalaron, me aflojo la corbata que me regalaron y empiezo a escribir las cosas que veo. Las apunto tal como están, sin orden ni concierto. Luego pasaré las notas al ordenador -no fue un regalo; lo compré yo- y las pondré en un cierto orden. O no. Ya veremos.

A primera vista, veo:

  1. Brexit.
  2. Deuda global.
  3. Frenazo en la zona euro.
  4. Trump.
  5. Guerra comercial China-USA.
  6. Problemas de desunión en la UE.
  7. Las redes sociales.
  8. Rusia.
  9. Venezuela.
  10. Populismo.
  11. Demografía.
  12. Los 'millennials'.
  13. El cambio climático.
  14. Las 'fake news', la posverdad y los hechos alternativos.
  15. El ambiente de 'ni perdono ni olvido', que exige pedir perdón, repetidas veces, por toda clase de temas, actuales, antiguos y muy antiguos.
  16. Nuevas maneras de actuar por parte de la sociedad.
  17. Revolución tecnológica.
  18. El 5G.
  19. Inteligencia artificial.
  20. Smart cities.
  21. IMPREGNÁNDOLO TODO, el relativismo, que se puede definir diciendo que "nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira".
  22. Como consecuencia lógica, la corrupción.
  23. Como otra consecuencia lógica, un estado de injusticia global.
  24. La reciente entrada en vigor del área de libre comercio más grande del mundo, que representa el 40% de los intercambios globales, formada por la Unión Europea (UE) y Japón.
  25. Recuperación del tratado de libre comercio EEUU-Canadá-México.

Me fijo en España. Eso me sirve para añadir:

  1. Catexit y todo lo que lleva consigo.
  2. Los resultados de las elecciones recientes, con el actual espectáculo del 'ahora te quiero, ahora no te quiero'; 'ahora me quiero casar contigo, ahora no, porque eres fea'.
  3. Una cierta falta de respeto hacia el déficit, por parte de algunos políticos.
  4. Una cierta falta de respeto hacia la deuda, por parte de algunos políticos.
  5. Tasa de paro alto.
  6. Salarios bajos.
  7. Relación de remuneraciones entre el que más gana en una empresa y el que menos, muy alta.
  8. Algunos bancos van justitos, apoyándose en el cobro de comisiones para presentarse con la cabeza más o menos alta a la Junta de Accionistas.
  9. Andrea Eria les pide 'más limpieza de activos'.
  10. Sufrimiento de la clase media.
  11. Preocupación por el futuro de las pensiones.
  12. Ambiente de preocupación por la mediocridad de la clase política.
  13. La concreción del 'ni perdono ni olvido', en lo que se llama la 'Memoria histórica'.

Veo más cosas, pero ya las apuntaré a medida que vaya profundizando en estas.

Desayuno con mi amigo de San Quirico. Le enseño la lista cuando hemos llegado al Cardhu. Pide otra copa y dice: "esto da para un libro".

Pues sí.

Desde San Quirico
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