La nueva libra y las 50 cosas

Este puede ser el primer paso de Facebook para convertirse en la creación de un gran banco global que competiría con todo el que se pusiera por delante

Foto: Libra, la moneda de Facebook. (Reuters)
Libra, la moneda de Facebook. (Reuters)

Facebook quiere sacar una criptomoneda. Escribo este artículo con el bitcoin a 8.686,76 €, después de altibajos mareantes que hacen que no se pueda considerar como una moneda.

Si yo, hoy, cojo 8.686,76 euros y los guardo debajo del colchón, el año que viene tendré 8.686,76 euros exactamente. Es posible que haya habido oscilaciones en la relación euro/dólar, con lo que, en dólares, la cantidad será distinta, pero con poca diferencia. Y, prácticamente, compraré lo mismo en euros que lo que hubiera comprado hace un año. Si yo, hoy, cojo 8.686,76 euros y compro un bitcoin y lo guardo virtualmente debajo del colchón y lo saco dentro de un año, ¡oh sorpresa!, mi bitcoin puede valer 20.000 euros o 3 (no 3.000, no: 3).

El altibajo mareante me ha pescado y, según cómo me haya ido, seré del grupo de los muy partidarios del bitcoin o del otro grupo, formado por los que dicen que el euro es una estafa especulativa. Que subirá cuando los partidarios de los activos de alto riesgo se emocionen y que bajará cuando se tranquilicen. Por eso hay gente que considera que el bitcoin no es una moneda, porque si lo quieres para ahorrar, puedes hacerlo positiva o negativamente, que es una manera delicada de decir que puedes ganar o perder estrepitosamente. Si quieres el bitcoin para pagar algo, págalo, si el cobrador está de acuerdo y allá él con lo que le suceda.

Llega Zuckerberg y tiene una idea y dice que el año que viene va a lanzar la libra. Ya hay una libra, con mucha más solera que esta, la esterlina, cuyos orígenes se remontan al año 760, durante el reinado de Offa de Mercia. De Offa a Mark han pasado unos cuantos años. No tengo datos sobre Offa. De Zuckerberg, muchos, pero los que me importan son unos pocos: que Facebook tiene 2.380 millones de usuarios, o sea, el 31,5% de la población mundial; que tiene unos cuantos socios en la aventura de la libra (Visa, MasterCard, Vodafone...) y que la nueva moneda estaría respaldada por depósitos en euros, dólares, yenes...

O sea, como si hubiéramos pasado del patrón oro al patrón dólar al patrón Zuckerberg, que no es cualquier cosa y que yo miraría con un cierto respeto si trabajara en el BCE o en la Reserva Federal americana o en el Banco Central de China o en el de Japón.

Pues aquí estamos, añadiendo 'cosas' a mi lista no acabada de 50 que "daría para un libro", según mi amigo de San Quirico.

Os recuerdo: cosas 'estructurales', 'las que han venido para quedarse' y 'accidentales', las otras.

Las que han venido para quedarse... y para cambiar nuestra manera de ser. Nuestra manera de pensar, nuestra manera de actuar... lo que se me ocurrió llamar 'el cambio de paradigma'.

Dicen que los que yo miraría con cierto respeto - BCE, Banco Central de Japón, etc.- están moscas, porque este puede ser el primer paso de Facebook para convertirse en la creación de un gran banco global que competiría con todo el que se pusiera por delante.

Le achacan del peligro de uso de la nueva libra por el cibercrimen para el blanqueo de dinero y otras cosas así. Pero en un libro que publiqué en 2018, 'El bitcoin y otros misterios del mundo actual', decía, refiriéndome al bitcoin, que "si yo fuera un narcotraficante estaría feliz, pensando que nadie me pregunta nada sobre la procedencia o el destino de ese dinero y que, además, la transferencia de fondos es inmediata". O sea, que lo de la libra y el cibercrimen no es ninguna novedad.

Por supuesto, quieren regularlo. Alguien ha dicho que "no se puede permitir que una empresa privada se dote de medios de soberanía monetaria".

Hemos hecho procesos judiciales privados, sistemas penitenciarios privados...

Ahora, sistema financiero privado. No sé qué decir. A mí, en principio, me gusta todo lo que lleve el adjetivo 'privado'. Repito: no sé qué decir. Pero, como estos días estoy haciendo la lista de las 50 cosas que pasan y que me hacen decir que esto no es una nueva crisis, que es otra cosa, que los cambios son brutales y que todo ello 'ha venido para quedarse', y que, además, la crisis anterior, la 'ninja", no se ha acabado, me doy cuenta de que nos tenemos que apretar los machos.

Y 'apretar los machos' quiere decir:

  1. No decir que la culpa es de Sánchez, Iglesias y demás comparsa.
  2. No decir que la culpa es de Torra, Puigdemont y demás comparsa. (Comparsa distinta de la anterior, pero, al fin y al cabo, 'comparsa').
  3. No añorar tiempos pasados, que no volverán.
  4. Estar dispuestos a aceptar que TODO ha cambiado para SIEMPRE.
  5. Y, en consecuencia, trabajar en el nuevo entorno, haciendo esfuerzos ENORMES para salir adelante.

Lo de las 50 cosas va avanzando. Y el libro, también.

Y la editorial, por primera vez en 11 años, contenta.

Nunca lo hubiera creído.

Desde San Quirico
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