Día 24. Fue Italia: la bochornosa entrevista sobre el coronavirus de Grande-Marlaska

El Gobierno les dijo a sus ministros que no estaba el horno para bollos arrogantes... Y llegó el ministro del Interior y metió 50 bollos de golpe

Foto: El ministro Fernando Grande-Marlaska. (EFE)
El ministro Fernando Grande-Marlaska. (EFE)
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Hola. Yo soy Fernando Grande-Marlaska —juez, ministro, estadista— y usted ni lo es, ni lo será nunca. No obstante, hoy me he levantado magnánimo. He venido a hacer un ejercicio de humildad, y coincidiendo con la Semana Santa, voy a lavarles los pies a todos ustedes. Y no se me caen los anillos.

Bienvenidos a los diarios de la pandemia.

Una lección de humildad

Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, ha dado una entrevista a ‘El Correo’ que pone en gran aprieto al Gobierno… de los humoristas, por ser material imparodiable. Aunque es mejor leerla entera, pues casi todas sus frases supuran arrogancia, voy a resumir sus grandes éxitos. Para empezar, un intercambio (editado y salteado) de preguntas/respuestas:

Si desde enero se conocía la gravedad de la situación, ¿por qué España no empezó a comprar material entonces?

—¿Y por qué no empezó a comprarlo Italia?

Pero yo estoy preguntándole a un ministro de España, no de Italia.

—Lo digo porque tiene la misma razón de ser en un sentido que en otro.

Usted ha dicho que el Gobierno siempre hace autocrítica. ¿Reconoce algún error concreto?

—¿Genera algún tipo de satisfacción que yo reconozca algún error o haga alguna crítica? ¿Nos tenemos que regodear en un pequeño error, en una pequeña deficiencia o en una pequeña falta de coordinación? Eso pasa en todos los ámbitos en el día a día…

"Esto pasa en todos los ámbitos en el día a día", asegura el ministro. Claaaaaaaaaaaro. Estamos ante una pandemia sin importancia que ha llevado a un confinamiento de nada y generado una pequeña falta de coordinación (NO HAY RESPIRADORES, SOCORRO). Como bien dice Marlaska, esto pasa en todos los ámbitos en el día a día, son pequeñas deficiencias, como cuando la impresora del curro se atasca y se monta un guirigay. Grande. Marlaska.

No tengo ninguna razón para arrepentirme de nada ni este Gobierno tiene ningún motivo para arrepentirse de nada

Para rematar, tres joyas sueltas de Marlaska: 1) “No creo que haya habido ningún golpe de timón”. 2) “No tengo ninguna razón para arrepentirme de nada ni este Gobierno tiene ningún motivo para arrepentirse de nada”. 3) “España está siendo un país absolutamente transparente. España, a día de hoy, es el país que más test realiza sobre posibles contagiados”. Esto último es gloria bendita. Decir que el Gobierno “está siendo absolutamente transparente”, y acto seguido, colar una trola como un trolebús: España NO es el país que más test realiza.

Pero Marlaska, como Raphael, no se arrepiente de nada. La culpa del coronavirus la tienen Italia, la UE, el PP, usted y yo, Bartolín, Carlos Jesús, Guillermo Toledo, los gemelos Kray, la madre superiora, y, por supuesto, Yoko Ono, siempre Yoko Ono.

Todos culpables… menos Grande-Marlaska, que es juez, y los jueces nunca tienen culpa de nada: tienen el monopolio de decidir quién es culpable y quién no (y nadie les lleva la contraria en la oficina).

Como recital del escaqueo, a la entrevista quizá solo le falte una pregunta:

¿Se siente usted responsable de la situación como ministro?

—¿Cómo ministro? ¡Pero si solo he venido aquí a revisar la chimenea del ministerio! Yo solo soy un humilde deshollinador. Ministro, dice el cachondo este...

Ni la hora

La entrevista es un gran ejemplo de hasta dónde puede llegar un político contra las cuerdas. Es cierto que parte de la oposición (y no solo hablo de los políticos) ha salido de cacería para cepillarse al Gobierno (cacería bien fea al instrumentalizar una emergencia nacional), pero parecer un ministro engreído no ayuda a que el ciudadano empatice y haga piña en estos momentos difíciles.

Lo más fascinante es que la entrevista a Marlaska llega después de que el Gobierno recomendara a sus ministros hacer autocrítica, asumir errores y pedir disculpas. Si esto es lo que Marlaska entiende por pedir disculpas y asumir errores, ¿qué hará cuando el Gobierno le pida ser soberbio? ¿Enajenar al primero que le pare por la calle?

Fernando, perdone, ¿tiene hora?

—ESO POR QUÉ NO SE LO PREGUNTAS A LOS ITALIANOS, EH, LISTILLO.

Pero, oiga, que solo le he pedido la hora.

—Este Gobierno está siendo absolutamente transparente: cada vez que nos piden la hora, la damos.

Ya, ya veo.

Marlaska tiene el chip de los escándalos políticos normales: aquí no ha pasado nada, la culpa es de la oposición, lo hemos hecho genial. Pero ese molde no funciona con el coronavirus, lo único que consigues así es cabrear más a la gente.

Quizá Marlaska no entienda que no está el horno para bollos, que igual no es el mejor momento para una 'performance' arrogante. ¡Pero qué sé yo! Este señor es juez, igual cree que ha hecho la entrevista más humilde de su vida y que ha lavado los pies a todos los españoles. En cualquier caso, no seré yo quien lleve la contraria a un magistrado. Grande. Marlaska.

Diario de la pandemia
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