Día 27. "No se puede cerrar el país por una gripe, hay que volver a producir"

Joaquín Leguina lidera la madre de todos los manifiestos nihilistas contra el coronavirus. Ellos son: el Equipo L. Si usted tiene algún problema, quizá pueda contratarlos

Foto: Fábrica de coches en Wuhan. (EFE)
Fábrica de coches en Wuhan. (EFE)
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Hola amigos, yo soy M.A. Barracus, y usted no lo es.

He visto 200 episodios de ‘El Equipo A’ con los chiquillos desde que empezó el confinamiento. Y menos mal. Aclaración a los que no conocen la mítica serie de la era Reagan: trata sobre unos soldados de fortuna a los que recurren sufridos ciudadanos gringos cuando las autoridades les dejan colgados. Ahí donde no llegaba el Gobierno, aparecía el ‘Equipo A’ y soluciona el entuerto por las buenas o por las malas. Gente simpática con métodos, ejem, poco ortodoxos. 100% americano.

La serie arrancaba con una voz en off explicativa: "En 1972, cuatro de los mejores hombres del ejército estadounidense que formaban un comando, fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por el Gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema, quizá pueda contratarlos. Son: EL EQUIPO A".

Pues bien: ya tenemos versión celibérica de ‘El Equipo A’ para tiempos coronavíricos: ‘El Equipo L’ (con L de Leguina).

Bienvenidos a los diarios de la pandemia.

Soy el rebaño de la muerte

¿Confinamiento mundial o inmunidad de rebaño? El debate lanzado el mes pasado por Boris Johnson —dejar que el coronavirus se propagara entre la mayoría de la población para adquirir inmunidad colectiva cuanto antes— acabó regular: con el país dando un volantazo estrepitoso, llegando tarde al confinamiento, sin material sanitario para afrontar la crisis y con el primer ministro debatiéndose entre la vida y la muerte por no haber tomado precauciones. Un plan maestro, solo equiparable a cuando Bartolín fingió su propio secuestro a manos de la ETA de chufla.

Ningún país ha apostado en serio por la inmunidad de rebaño, porque podía ser una carnicería a corto plazo. Pero la tentación de 'salvar' la economía a cualquier precio es muy fuerte.

Pues bien: hay un manifiesto de jubilados nihilistas pidiendo inmunidad de rebaño para España. El cerebro del documento es Joaquín Leguina, expresidente socialista de la Comunidad de Madrid, junto a tres economistas. Yo he decidido bautizarles como El Equipo L (L de Leguina).

Su manifiesto arranca destacando la edad de sus ideólogos y defendiendo la inmunidad de rebaño: "Los abajo firmantes tenemos 60 años o más (algunos rondamos los 80), categoría demográfica en la que se ha registrado hasta la fecha el 96% de fallecimientos por Covid-19 en España. Sucede que si los abajo firmantes hemos vivido hasta edades relativamente avanzadas, es porque en la juventud, nuestros padres y nosotros entendimos que los contagios forman naturalmente parte de la vida en sociedad al potenciar la inmunidad de grupo... Consideramos que, si bien es preferible no infectarse nunca, la infección de parte de la población, digamos el 70%, propulsa una forma de 'herd immunity".

Carga contra la cuarentena: "El confinamiento... constituye 'arresto domiciliario', sin que en este caso previamente haya habido juicio ni sentencia, y es, por ende, una medida de dudosa legalidad adoptada brutal e irracionalmente, sin ningún tipo de base científica, pretextando proteger la vida de las personas mayores. Que, en realidad, quedan estigmatizadas ante la sociedad. Pronto, los jóvenes nos harán responsables de la hecatombe económica culpándonos de haberles bloqueado el futuro".

El país quedará abatido hasta la melancolía enfermiza, noqueado por falta de perspectivas, hundido en el pesimismo nihilista

Pide volver a trabajar ya: "No se puede cerrar una fabrica de automóviles por una gripe; mucho menos, toda la economía. Hay que volver a poner el país a producir".

Y concluye: "España no podrá encajar dos crisis seguidas. Primero, epidémica; después, económica. El país quedará abatido hasta la melancolía enfermiza, noqueado por falta de perspectivas, hundido en el pesimismo nihilista. Todo ello será encauzado por los enemigos de la nación para inventarse una sarta de nuevos agravios comparativos que pueden resultar fatales a la democracia y a los españoles de bien. Ya que no fueron capaces de evitar la primera crisis, evitemos la segunda".

Sí, amigos, los autores del manifiesto más nihilista sobre el coronavirus, que parece un sueño húmedo de Malthus sobre reducción de población, dicen que los nihilistas son los otros.

Pero, ¡ay!, bajo la apariencia de texto científico, asoma la patita ideológica: la culpa de todo la tienen LOS ENEMIGOS DE LA NACIÓN. ¿Quiénes son esos en la cabeza de Leguina? Aquí otro extracto del manifiesto: "Partidos políticos anticonstitucionalistas e independentistas propugnan medidas de confinamiento extremosas, descontando una crisis peor que la de 2008".

Pero lo más grandioso del manifiesto es que los jubilados de Leguina se ofrecen como carne de cañón. "Si en las guerras se pide a los jóvenes que den un paso al frente para defender la Patria, en la actual situación somos las personas mayores de 60 años las que decidimos asumir el sacrificio moral, y eventualmente vital, por los jóvenes y el resto de la población".

Una cosa sí estoy de acuerdo con Leguina: lo más gordo vendrá luego, cuando salgamos de la burbuja distópica y regresemos al realismo social crudo.

Y ahora, vamos con los chistes...

Si usted tiene algún problema

Quizá no lo sepan ustedes, pero el Equipo L (de Leguina) ha actuado varias veces en secreto para salvar a la humanidad de los enemigos de la patria. Porque alguien tiene que hacer el trabajo sucio. Fueron ellos los que entraron en el reactor 4 de Chernóbil, montaron un sarcófago de hormigón para sellar la radiación comunista y pusieron a los lugareños a trabajar por la vía rápida. ¿O vamos a parar la producción por una radiacioncita de nada? ¿Qué somos? ¿Hombres o gallinas?

El Equipo L prepara ahora un 'remake' chino de Bahía de Cochinos: pintarse la cara con betún, arrojarse en paracaídas sobre Pekín y derrocar al régimen títere en un golpe relámpago. Un plan sin fisuras.

¿Se le ha quedado el gatito atrapado en un árbol y no lo puede recuperar porque el Gobierno no le deja salir de casa? Llame al Equipo L. Allí donde no llega el Estado, llega Joaquín Leguina.

Son el Equipo L, si usted tiene algún problema, quiere fugarse de casa, ponerse a producir como loco, morir y vivir la vida padre en el más allá, quizá pueda contratarles.


'The Wall Street Journal' ha publicado un artículo sobre "el falso dilema entre cuarentena y economía" que dice: "Incluso los grandes países que no han impuesto restricciones de movimiento están viendo cómo su economía está en el peor momento de la última década (...) Mantener activa la economía también puede tener sus consecuencias. Según un estudio (...) las ciudades de Estados Unidos con cuarentenas más estrictas consiguieron superar la pandemia de gripe de 1918 con menos daños (...) No hay un sistema que funcione al 100% para suavizar los efectos de la pandemia en la economía, sin importar cómo de grande sea el avance del virus. El debate sobre cuándo y cómo levantar los cierres más estrictos continuará, pero la idea de que las alternativas son esto o la normalidad económica tiene muy poco fundamento".

Pero claro: 'The Wall Street Journal' es un panfleto maoista (además de anticonstitucional y enemigo de la nación). Mucho mejor leer el manifiesto de Leguina, el Unabomber castizo.

Son el Equipo L. Si usted tiene tos seca, quizá pueda contratarles.

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