¿Holanda? Los enemigos de España son más temibles de lo que pensamos

Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior de Rajoy, filtra una confidencia del antiguo papa Benedicto XVI: "El diablo quiere destruir España". Hay que tomárselo en serio

Foto: El político Jorge Fernández Díaz. (EFE)
El político Jorge Fernández Díaz. (EFE)

Hola amigos. Yo soy Jorge Fernández Díaz, y usted no lo es. Bienvenidos a los diarios de la pandemia.

Desde que las competencias sanitarias fueron transferidas a las comunidades autónomas, Sanidad se considera un ministerio de los facilitos. Territorio libre de follones. Salvador Illa prometió su cargo como ministro de Sanidad el pasado 13 de enero... el mismo día que se detectó el primer caso de coronavirus fuera de China. No sabemos si Illa es gafe; parece que no, ya que se está desenvolviendo bien dentro del achicharre general. Sí sabemos que le ha caído el mayor marrón ministerial en un siglo. O eso parecía hasta este viernes... Salvador, amigo, tengo buenas noticias para ti: tu ministerio es un chollazo... comparado con el ministerio del Interior en tiempos de Jorge Fernández Díaz.


En efecto, el exministro de Rajoy ha hecho una estremecedora confesión; el papa Benedicto XVI le dijo en 2015: "El diablo quiere destruir España". Me gustaría que nos tomáramos la amenaza en serio y nos metiéramos por un momento en la cabeza de Fernández Díaz, hombre de profundas convicciones religiosas. O el jodido estrés de ser ministro del Interior, encargado de la seguridad de todos los españoles, sabiendo que Satán planea destruir España (ríete tú de Al Qaeda o el Grapo). Probablemente, estemos ante la experiencia laboral más estresante desde que a Winnie the Pooh le nombraron Zar Antimiel.

No obstante, como el mandato de Fernández Díaz acabó con España intacta (que se sepa), quizá estemos ante la mejor gestión ministerial de todos los tiempos. ¿Cómo logró Fernández Díaz detener la amenaza demoniaca? Según fuentes habitualmente mal informadas de los mentideros madrileños, el ministro mandó a la policía patriótica a neutralizar a Belcebú. ¿A quién si no? Era su arma habitual contra los subversivos, y Satán puede que no sea marxista, pero trigo limpio nunca fue. El 8 de junio de 2015, el comisario Villarejo se reunió con Lucifer en la cafetería del Hotel Eurobuilding. La conversación, a la que ha tenido acceso este periódico, arrancó así:

Villarejo: "Hueles a azufre".
Satanás: "¡Pues anda que tú!".


Acto seguido, Villarejo le dejó mudo tras sacar un sobre con fotografías de la Bestia en situaciones embarazosas: Satán destruyendo el planeta Endor con una plaga de langostas, Satán cometiendo adulterio con una azafata de Gomorra, Satán leyendo 'Ética para náufragos' de José Antonio Marina, Satán cantando en la ducha "Cuando llega el calor los chicos se enamoran"...

El chantaje de Villarejo dejó a Belcebú tocado, pero no hundido, y Jorge Fernández Díaz tuvo que combatir personalmente contra la Bestia en la azotea de las Torres KIO. Si bien Fernández Díaz acabó destruyendo a Satán con un rayo paralizante, el Gobierno había intentado antes un acercamiento amistoso, con Rajoy recibiendo a Lucifer discretamente en Moncloa. Pero el encuentro al más alto nivel no salió bien, porque Mariano lanzó todo tipo de mensajes enigmáticos a su interlocutor cornudo:

1) "Después del año 14 viene el 15". 2) "Lo más importante que se puede hacer por vosotros es lo que vosotros podáis hacer por vosotros". 3) "¿Usted piensa antes de hablar o habla tras pensar". 4) "Tenemos que fabricar máquinas que nos permitan seguir fabricando máquinas, porque lo que no va a hacer nunca una máquina es fabricar máquinas". 5) "Todo es fácil salvo alguna cosa". 6) "A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión".

El juego mental marianil desconcertó y agotó a la Bestia, que después de eso, fue presa fácil de Fernández Díaz.

Que conste que yo ya les advertí de todo esto hace dos semanas: "La pandemia ha entrado por fin en modo proliferación de profetas apocalípticos". Fue decirlo y anunciar Fernández Díaz la llegada del Anticristo a celtiberia. O sea: OS LO DIJE. Quiero mi paguita tertuliana. Vamos a morir.

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