Errejón se cita con lo peor del kirchnerismo

Su discurso fue especialmente preocupante para quienes creemos que lo mejor de nuestros sistemas democráticos se ha construido desde la idea liberal de libertad y progreso

Foto: De izq. a dcha., Diego Tatián, Ignacio Ramonet, Ricardo Forster, Álvaro García Linera e Íñigo Errejón (EFE)
De izq. a dcha., Diego Tatián, Ignacio Ramonet, Ricardo Forster, Álvaro García Linera e Íñigo Errejón (EFE)

Al final no asistió Pablo Iglesias pese a que estaba previsto, por ‘culpa’ de la campaña electoral andaluza, pero la semana pasada se celebró en Buenos Aires el Foro por la Emancipación y la Igualdad en América Latina y allí estaba, como anunciamos, Íñigo Errejón. El alma del foro era un pensador argentino, Ricardo Forster, fuertemente vinculado al Movimiento Evita, es decir, al ala más radical y populista del kirchnerismo y de la que nacen los principales síntomas de totalitarismo que empañan el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

No por nada, Forster es el recién nombrado secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, algo así como un Ministerio del Movimiento del franquismo dedicado a preservar las esencias del kirchnerismo y actuar como una especie de ‘vigilante político’ frente a aquellos que osen traicionar la causa o combatirla. Se trata de mantener viva la llama del ‘nacional-populismo’ que inspiró Laclau, un Laclau que no fue nombrado en su discurso por Errejón pero que sobrevolaba en todas y cada una de sus palabras, desde la receta latinoamericana para Europa hasta la aplicación de los mismos modelos que han llevado a los países ALBA a la ruina.

Errejón fue allí a hablar de Podemos y de su experiencia, pero dejando claro a lo largo de su intervención que esa experiencia no hubiera sido posible sin su aprendizaje latinoamericano, y que su objetivo final no es otro que exportar a nuestro país aquel modelo.

Obviamente, en su intervención, que puede leerse entera en la web de la fundación que le da cobijo, el CELAG –una de las financiadoras de Podemos, y en la que trabaja la novia de Errejón, Rita Maestre, que aparece sin currículum aunque aquí es conocida por asaltar capillas e ir de número tres en la candidatura de Ganemos al Ayuntamiento de Madrid–, está plagada de los típicos lugares comunes a los que siempre recurren los dirigentes de Podemos: los ricos y poderosos han robado la soberanía nacional, la crisis del régimen del 78, Europa –“En Europa no discutimos de cuestiones tan sustancialmente diferentes: discutimos de matices entre gestores que tienen la corbata azul o que tienen la corbata roja”–, etcétera.

El alma del foro era un pensador argentino, Ricardo Forster, fuertemente vinculado al Movimiento Evita, ala más radical y populista del kirchnerismo

Pero es especialmente preocupante para quienes creemos que lo mejor de nuestros sistemas democráticos se ha construido desde la idea liberal de libertad y progreso el final de su intervención, donde Errejón hace una loa a la violencia sin citarla –“Tenemos en primer lugar la tarea de librar las disputas electorales de forma tal que nada pueda volver a ser lo mismo. Que los equilibrios viejos no se puedan reeditar, que la representación política del cambio en las instituciones en España sea lo suficientemente fuerte como para evitar cualquier intento de restauración conservadora”–; a la exclusión del contrario por la vía de su desaparición –“conquistar una fuerza política que entre en las instituciones con la fuerza suficiente como para evitar la reversión a lo viejo, como para evitar que los equilibrios viejos crean que se puede dar marcha atrás en los últimos dos años en la historia de nuestro país”–; al adoctrinamiento –“tenemos la tarea de la formación política, de la formación de los mayores, del reclutamiento, de la mano tendida, y del trabajo político, intelectual y de gestión con los mejores cuadros que ayuden no solo a hacer las cosas diferente, y esto lo hemos aprendido de América Latina, de como las hacía el adversario, sino hacerlas mejor, y para eso vamos a necesitar siempre a los mejores, y ese es un trabajo intelectual, político y de gestión de primer orden”–, y al secuestro de la soberanía nacional –“el trabajo de construir un pueblo que esté en condiciones de reclamar su soberanía, que esté en condiciones de reclamar que el país real no pueden ser aquellos que tienen sus cuentas corrientes en Suiza”–.

Este domingo sabremos si el ‘pueblo español’ al que tanto se refieren los dirigentes de Podemos ha comprado su mensaje o, por el contrario, ha empezado a darse cuenta de quién y qué está detrás de tanta demagogia.

Dos Palabras
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