¡Dejad que gobiernen los chicos de Podemos!

Hay que dejarles que gobiernen, que gestionen los presupuestos públicos y lo hagan cumpliendo sus programas y sus promesas electorales

Foto: Pablo Iglesias aplaude a Manuela Carmena la noche del 24 de mayo. (Reuters)
Pablo Iglesias aplaude a Manuela Carmena la noche del 24 de mayo. (Reuters)

Madrid en manos de Manuela Carmena, Barcelona en manos de Ada Colau, Aragón en las de Pablo Echenique, Valencia comunidad y ayuntamiento en las de Mónica Oltra y Compromís, Cádiz en las del novio de Teresa Rodríguez… Las últimas elecciones municipales y autonómicas han significado un vuelco en el panorama político que en algunos casos ha puesto a los chicos de Podemos y sus satélites a las puertas más o menos reales de obtener el poder en importantes ayuntamientos y comunidades autónomas.

Esa posibilidad ha alertado a mucha gente, sobre todo a sectores empresariales que ven con cierto temor la llegada al poder municipal y autonómico de una izquierda radical e incontrolada que puede poner en peligro con sus políticas decisiones reales de inversión. Tanto es así que importantes empresarios se han dirigido en privado a los líderes de los principales partidos políticos, sobre todo a Rajoy y a Pedro Sánchez, para que hagan lo posible por evitar el acceso al poder de los chicos de Podemos, Compromís y las plataformas municipales próximas al partido de Pablo Iglesias, como las mareas gallegas herederas del espíritu del Nunca Máis.

El PP se ha ofrecido para intentar evitar que estos nuevos partidos radicales lleguen al poder, pero es un error. Verán, ha habido momentos en la Historia en los que los pueblos han necesitado enfrentarse a la realidad, precisamente para evitar volver a caer en determinados errores. La gente ha votado como lo ha hecho, y estamos obligados a respetar esa decisión. Y si estos partidos suman los suficientes apoyos como para lograr gobiernos municipales y autonómicos en detrimento de quienes los ostentaban hasta ahora, pues bienvenido sea. Los políticos de siempre son, en buena medida, responsables directos de que los votantes se hayan expresado así, y tienen por lo tanto la obligación de asumir las consecuencias y apartarse dignamente a un lado para dejar que estos nuevos políticos supuestamente limpios y transparentes ocupen su lugar.

Los políticos de siempre son, en buena medida, responsables directos de que los votantes se hayan expresado así, y tienen que asumir las consecuencias

¿Por qué? Por dos razones esencialmente: la primera, que los partidos tradicionales deben aprovechar este paréntesis para reflexionar sobre lo que ha pasado y corregir los muchos errores que han cometido durante los últimos años, y limpiar sus estructuras y abrirlas a la sociedad; y, segundo, porque la experiencia de gobierno con estos partidos servirá para vacunar a mucho votante que los ha elegido por desencanto y no por convicción.

Cuando planteo esto así, mucha gente me dice: “Pero ¡es que son cuatro años!”. En la mayoría de los casos, sí… No puede ser de otra manera salvo en aquellas comunidades que tienen reconocida en sus estatutos la posibilidad de convocar elecciones unilateralmente. Pero hay que dejarles que gobiernen, que gestionen los presupuestos públicos y lo hagan cumpliendo sus programas y sus promesas electorales.

Debe haber pocos periodistas menos entusiastas que yo con la idea de que Podemos alcance cualquier cuota de poder, por pequeña que esta sea, básicamente porque considero que eso es lo mismo que entregarle un poder democrático a alguien que no cree en la democracia. Pero, precisamente porque yo sí creo en la democracia, me he opuesto siempre a cualquier clase de ‘cordón sanitario’, y me da igual que las víctimas del mismo sean el PP o Podemos.

Si lo hacen, que lo hagan ellos que son los que pisotean los elementos esenciales del Estado de derecho, pero no un partido que se dice responsable del mismo. Las experiencias anteriores acabaron como acabaron, y dudo que esta vez sea distinto. Si el PP quiere recuperar parte del poder perdido el pasado 24-M, lo mejor que le puede ocurrir es que Podemos y sus satélites se estrenen… Es más, hasta debería de hacer lo posible con sus votos para que fuera así.

Dos Palabras