¿Cuánto va a tardar el PP en contar todo lo que sabe?

Puede que el PP acabe tirando de la manta para evitar sufrir más desperfectos. No es casualidad que en relación con la Púnica, el PSOE haya estado menos virulento que otras veces

Foto: El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado. (EFE)
El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado. (EFE)

¿Es una casualidad que se haya levantado el secreto del sumario de la Operación Púnica unos días después de la Conferencia Política del PP, y cuando los sondeos dicen que empieza a recuperar parte del voto perdido desde las generales de 2011? Hay quien cree que no, que en este país un tanto bananero para estas cosas –no es la primera vez que los sumarios se abren, se cierran, se levantan y se acuestan coincidiendo con un periodo electoral– nada es casualidad. O, dicho de otro modo, nada responde a criterios estrictamente jurídicos, sino evidentemente políticos.

El sumario de la Púnica, más allá del bochorno y la vergüenza que produce leer ciertas cosas como que haya diputados que cobren por tocarse los huevos –cosa que, por otro lado, ya sabíamos de muchos–, no aporta más novedades que el hecho de que Génova se gastara 4.000 euros en un contratillo para temas de posicionamiento en redes sociales –vamos, que no se forraron a costa de la Dirección Nacional del PP–, y que puede que un consejero de la Comunidad de Madrid y un diputado de Ciudadanos estuvieran relacionados con la trama. Si esto es finalmente cierto, los dos se irán.

La realidad es que ninguno de los que aparece forma parte ya del PP ni tiene cargo público, y el principal cabecilla, es decir, Francisco Granados, lleva ya casi un año en la cárcel y no tiene pinta de que vaya a salir pronto. Pero sin duda el asunto tiene un elevado impacto mediático porque las conversaciones leídas –y mucho más cuando las escuchemos– son repugnantes, y con mayor incidencia en esa repugnancia cuando los demás nos dejamos la piel por llegar a fin de mes. La 'Púnica', por tanto, se le ha atravesado como un palo en una rueda al PP impidiéndole avanzar ahora que había cogido ritmo de carrera.

El cáncer de la corrupción destroza primero las estructuras internas, y después al resto de la sociedad

Ayer Pablo Casado no dudó ni medio segundo en afirmar el bochorno y la indignación que le produce al PP todo lo que se está conociendo del sumario. Quienes más sufren por estas cosas son los propios compañeros, esos que desde la convicción se esfuerzan por sacar las cosas adelante y ven como otros se aprovechan de su trabajo beneficiándose ellos mismos y dañando irreparablemente la imagen del partido. Eso pasa en el PP, y en los demás partidos también. El cáncer de la corrupción destroza primero las estructuras internas, y después al resto de la sociedad.

El PP no es el único partido afectado por la 'Púnica', aunque lo es en mayor medida que el resto, pero la mafia había conseguido extenderse por otros ayuntamientos gobernados por partidos de distinto signo. Lo que trasciende a la ciudadanía es la sensación de que cualquiera que acabe logrando un cargo público se pervierte, da igual que sea a base de comisiones ilegales o de contratos a familiares tan próximos como un hermano: nadie se libra de la sospecha.

Lo que el país necesita es que los dos grandes partidos se pongan de acuerdo en llevar a cabo una operación de limpieza y de castigo ejemplar

Y ese es el quid de la cuestión: “El PP tiene poder suficiente como para tener información sensible de otros casos de corrupción que pueden afectar a sus rivales políticos”, me dice una fuente muy importante. Tanto que me aventura que este verano habrá alguna sorpresa que puede trastocar los planes secesionistas de Artur Mas, por ejemplo. El PP tiene información… Otra cosa es que esté dispuesto a usarla.

Al final, el clima de corrupción no beneficia a nadie, y el primer perjudicado suele ser quien gobierna, aunque la corrupción no sea propia. Pero si a pesar de la reacción y de las medidas adoptadas hasta ahora, los casos conocidos le siguen pasando factura, no es descartable que el PP acabe tirando de la manta para evitar sufrir más desperfectos. No es casualidad que en relación con la 'Púnica', el PSOE haya estado menos virulento que otras veces.

Es una pena que estemos inmersos en plena campaña electoral porque, realmente, lo que el país necesita es que los dos grandes partidos se pongan de una vez por todas de acuerdo en llevar a cabo una operación de limpieza y de castigo ejemplar que no dejara duda alguna en la ciudadanía sobre su compromiso por la transparencia y la honestidad en la gestión de lo público. Pero estamos en elecciones, y además el calor invita a conectar los ventiladores.

Dos Palabras
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