Esta legislatura ya está muerta

En los próximos días vamos a ser testigos de situaciones inéditas, vamos a ver violencia en las calles, y vamos a ver un gobierno sublevado

Foto: El presidente catalán Carles Puigdemont. (Reuters)
El presidente catalán Carles Puigdemont. (Reuters)

El Consejo de Ministros ha puesto en marcha la aplicación del artículo 155 y traslada al Senado la solicitud de cuatro medidas fundamentalmente: la destitución de todo el Govern, la asunción de esas competencias por parte del propio Gobierno, lo que implica que serán técnicos los que se desplacen a Barcelona para mantener la comunicación con Madrid, la convocatoria de elecciones en un plazo no superior a seis meses y la intervención del Parlament que seguirá funcionando pero no podrá ni investir presidente de la Generalitat ni aprobar ninguna ley o norma contraria a la Constitución.

El lunes mismo empezará el trabajo de la Comisión del Senado formada 'ad hoc' para tramitar la aplicación del 155 que se votará en pleno el viernes 27 y, entonces, ya no habrá marcha atrás. Ya da igual la discusión de si esto había que haberlo hecho antes, o no. Ya está hecho. Era inevitable en la medida en la que la Generalitat había tensado la cuerda al límite y desafiado al Estado de derecho, y, por mucho que digan, todos sabemos que a estas alturas ya no había voluntad de diálogo. Además ningún gobierno se puede sentar a hablar de las condiciones de una independencia… Ese no es el camino.

Luego inevitablemente había que tomar esta decisión, y se ha tomado. Eso no quiere decir, en absoluto, que las cosas se hayan hecho bien. No me refiero por parte de la Generalitat, que es evidente que se ha saltado todos los límites que tiene el Estado de derecho para cumplir y hacer cumplir la ley. De hecho, al margen de que en los próximos días el Govern pueda añadir un delito más, el de rebelión, declarando unilateralmente la independencia, lo cierto es que ya lleva acumulados unos cuantos y ya veremos si la destitución facilita la acción de la justicia contra Puigdemont y sus consejeros.

Es evidente que ninguno de ellos sirve ya como interlocutor, y de ahí la necesidad de elecciones para que un nuevo Parlament con un nuevo presidente o presidenta del mismo elija un nuevo Gobierno de la Generalitat dispuesto a sentarse a negociar, no las condiciones de una independencia, sino la salida a un conflicto que está suponiendo la mayor crisis de Estado que haya sufrido España desde la Transición. Es más, yo diría que lo que está ocurriendo ha puesto un punto y final a la propia Transición y es necesario afrontar que entramos en una nueva etapa, que podemos llamar segunda transición, o no, pero que es evidente que implica la superación de la primera.

Lo que está ocurriendo ha puesto un punto y final a la propia Transición y es necesario afrontar que entramos en una nueva etapa

Por eso, también es necesario que al frente del Gobierno de la Nación se produzcan cambios. No vale con que haya elecciones dentro de seis meses en Cataluña: es necesario que haya elecciones generales en España, porque España se enfrenta a un escenario completamente nuevo que requiere actores distintos a los actuales. Además, esta legislatura, que ya estaba herida, ha acabado por morir este fin de semana. El Gobierno se va a dedicar en los próximos meses a reconducir la situación en Cataluña, pero ha dejado abandonada la gestión política del país. No hay iniciativa legislativa, y además no habrá presupuestos ni para 2018, ni para 2019. Lo cual nos aboca inevitablemente a elecciones.

Es pronto para saber cuando, y si serán al mismo tiempo que las catalanas, pero tengo la impresión de que el propio Rajoy sabe que tiene que ir a elecciones, y no me extrañaría nada que haya llegado a ese acuerdo con Pedro Sánchez a cambio de la firmeza del apoyo socialista a la aplicación del 155. Lo que hoy puede parecer un final, no es más que el principio. Esto no hecho más que comenzar. En los próximos días vamos a ser testigos de situaciones inéditas, vamos a ver violencia en las calles, y vamos a ver un gobierno sublevado…

Esta legislatura ya está muerta

Nada de todo esto tenía que haber ocurrido. Nada. Cualquier cosa era preferible antes que haber llegado a esta situación, pero la parsimonia y la incapacidad del Gobierno para aceptar que había que haber hecho algo nos ha conducido a donde hoy estamos. Por eso tendrán que ser otros los que intenten encontrar soluciones que, hoy por hoy, se antojan difíciles, pero no imposibles.

Dos Palabras
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