Estos son los cinco ministros que el PP quiere que se vayan a su casa

En esa lista están Cristóbal Montoro, Juan Ignacio Zoido, Rafael Catalá, Íñigo de la Serna y Méndez de Vigo. Algunos incluyen también a Sáenz de Santamaría

Foto: Cristóbal Montoro y Juan Ignacio Zoido en el Senado. (EFE)
Cristóbal Montoro y Juan Ignacio Zoido en el Senado. (EFE)

Pero Mariano Rajoy, no quiere. Es, en estos momentos, el principal campo de batalla en el partido que sustenta al Gobierno. Mientras en Génova 13 analizan con lupa las encuestas y las consecuencias de lo ocurrido el 21-D en Cataluña, en la Moncloa hacen como que no pasa nada. "Es la foto fija de un momento concreto", decía el viernes el portavoz Íñigo Méndez de Vigo en referencia a la encuesta publicada por 'El País' según la cual Ciudadanos ya sería primera fuerza política en España por delante del PP.

Es verdad, no le falta razón, y probablemente unas elecciones podrían ofrecer un resultado distinto. Pero es una tendencia que además se ha confirmado en Cataluña, donde Ciudadanos ha arrasado con el PP. Lo que dicen en Moncloa es que el partido naranja se ha hecho con el voto útil del constitucionalismo en unas elecciones muy polarizadas, pero que eso no se tiene por qué trasladar al resto de España. Sin embargo, la lectura que hacen otros dirigentes del PP más pegados al terreno es la de que, si bien eso puede ser cierto, también lo es que Ciudadanos está recogiendo el voto del descontento con el Gobierno de Rajoy, y que esa tendencia crece cada día que pasa sin que el Gobierno reaccione ni mueva ficha.

En el PP se señala a la propia vicepresidenta del Gobierno como una de las responsables del deterioro de imagen del Gobierno

"Puede que ahora todavía ganáramos unas elecciones, con un resultado incluso peor que el de diciembre de 2015, pero ganándolas al fin y al cabo… Pero a lo mejor dentro de unos meses eso ya no es posible", dicen algunas fuentes de este partido, donde la preocupación crece exponencialmente a los datos de las encuestas. Y es que las propias, las que encarga cada cierto tiempo el mismo partido, vienen a decir algo parecido. De ahí que mientras Mariano Rajoy sigue impertérrito como si no pasara nada, convencido de que los datos de empleo bastan para ganar unas elecciones, en el PP empiezan a preguntarse si no sería conveniente un cambio de Gobierno, una crisis del Ejecutivo, que ayudara a limpiar la mala imagen que el actual gabinete tiene en los sondeos de opinión.

En el PP se señala a la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, como una de las responsables del deterioro de imagen del Gobierno. Sáenz de Santamaría lleva desaparecida desde las elecciones catalanas del 21-D, sin dar la cara en ningún acto público. Su última aportación personal en su perfil de Twitter es del pasado 18 de diciembre, aunque el viernes rompió su largo silencio en las redes sociales —en las que habitualmente es bastante activa— para informar de que se celebraba el primer Consejo de Ministros del año.

Pero, hasta ese momento, su equipo solo se había dedicado a hacer retuits de otros miembros del Gobierno y del propio perfil de Moncloa. Este silencio —parecido al del líder de Podemos, Pablo Iglesias— evidencia que Sáenz de Santamaría ha salido tocada de la crisis catalana, pero aun así en el PP no se la incluye en la lista de miembros del Gobierno que deberían dejar de serlo, quizás porque todavía se tiene temor a su poder y porque se sabe con certeza que, a pesar de todo, sigue contando con el respaldo firme de Mariano Rajoy.

Pero sí se señalan a otros ministros que, en opinión de destacados líderes del partido, harían bien dejando paso a nuevas incorporaciones que ofrezcan una mejor imagen ante la opinión pública. En esa lista están, sobre todo, cinco ministros: el de Hacienda, Cristóbal Montoro, un veterano ya de las quinielas en las crisis de Gobierno; el de Interior, Juan Ignacio Zoido, el de Justicia, Rafael Catalá, que ya han sido reprobados por el Parlamento; el de Fomento, Íñigo de la Serna; y el otro Íñigo, el ministro de Educación y Portavoz, Méndez de Vigo.

Pero lo cierto es que igual que se hace esa quiniela de posibles ceses, en el PP se es consciente de las enormes reticencias de Mariano Rajoy a hacer cambios. Solo confían en que aproveche la oportunidad que le daría la marcha del ministro de Economía, Luis de Guindos, a Bruselas esta primavera para, si se confirma, acometer algo más que un mero ajuste en el Ejecutivo. Sin embargo, la experiencia dice que Rajoy no es amigo de tomar decisiones y menos de ese tipo y, mientras tanto, el PP seguirá viendo cómo se desgasta en las encuestas y su electorado huye a Ciudadanos en desbandada. Y una vez que el éxodo ha empezado, ya es imparable.

Dos Palabras

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