Cuando los periodistas aplauden a los políticos, algo tuyo se quema (De la Vega y el Congreso Mundial de Periodismo)

Soy periodista y tenía curiosidad por conocer el trato que dispensarían los sindicatos de la profesión que participan en el Congreso Mundial de Periodismo La Pepa

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    Soy periodista y tenía curiosidad por conocer el trato que dispensarían los sindicatos de la profesión que participan en el Congreso Mundial de Periodismo La Pepa 2012, que se está celebrando en Cádiz, a la vicepresidenta del Gobierno, Fernández de la Vega, invitada este martes 25 a pronunciar el discurso  inaugural en el Teatro de las Cortes de San Fernando, y al escuchar los aplausos que le dedicaron sólo queda asumir que el ejercicio del periodismo se enfrenta a un futuro sumamente incierto. Cuando ni siquiera los periodistas más significados logran distanciarse de un poder político que en el ámbito de la comunicación no practica precisamente lo que predica, es que este noble oficio atraviesa por uno de sus peores momentos.  

    En cambio, María Teresa Fernández de la Vega sí era consciente de dónde estaba, porque inició su intervención señalando el riesgo para una responsable política de encerrarse con trescientos periodistas, aunque es seguro que tenía información suficiente para saber que aquel no iba a ser un escenario hostil, razón por la cual asumió el reto, aseguró, superando sus reticencias iniciales.

    La vicepresidenta llevaba elaborado un discurso fácil sobre las bondades de la libertad de expresión para el desarrollo de la democracia, la significación de las Cortes de Cádiz en esta materia, el mandato del Artículo 19 de la Carta Fundamental de las Naciones Unidas, la deuda de la sociedad con los periodistas que arriesgan la vida por mantenerla informada, y la obligación de los poderes públicos de garantizar un futuro prometedor para la sociedad de la información, a pesar de todas las dificultades sociales, económicas y políticas.

    Era imposible no estar de acuerdo con el texto que iba desgranado De la Vega, al punto de que imagino que los representantes de los sindicatos de periodistas de países donde no están garantizadas las libertades fundamentales darían más de lo que tienen porque sus Gobiernos respectivos fueran capaces al menos de decir en público algo similar.

    Pero estamos en España, Europa, en un congreso de representantes sindicales de la Federación Internacional de Periodistas a los que se supone mejor informados que la media, porque han debido leer comunicados y escritos de sus colegas en España de la FAPE, de CCOO y de la FeSP reclamando promesas de un estatuto profesional, de un marco regulatorio para la información, de soporte para medios públicos de comunicación, de medidas para que las redacciones no pierdan capacidad y experiencia, de apoyo económico para un sector clave para la democracia.

    El Gobierno, contra el periodismo en la Red

    Tienen que saber también que se suceden huelgas en la radio y televisión públicas del Estado y de las comunidades autónomas, en la Agencia Efe, y ante las sedes de medios de comunicación montados o comprados por empresarios que buscan una plataforma de poder o disuasión, con desprecio de una información libre y veraz. Tendrían que saber que el Gobierno Zapatero sigue discriminando entre periodistas “amigos” y “enemigos” en razón a su cercanía o alejamiento de las tesis socialistas. Por no hablar de su escandalosa negativa a reconocer la realidad de los medios serios en internet, caso de este diario digital.

    Deberían saber también que las organizaciones no gubernamentales que defienden la libertad de expresión han reclamado reiteradamente, y con poco éxito, un mayor compromiso y sobre todo más determinación en defensa de la libertad de expresión y por la libertad de periodistas encarcelados en países sojuzgados por dictadores, o con Gobiernos que practican la censura y la represión contra los profesionales de la comunicación.

    Y seguro que saben, porque está estos días en las portadas de todos los medios, que el Gobierno socialista de España ha aprobado recortes en los salarios de todos los empleados públicos y congelación de las pensiones, medidas que sitúan de nuevo a España ante una posible huelga general convocada por las centrales sindicales.

    A pesar de lo cual, los periodistas reunidos en el Teatro de las Cortes de San Fernando rubricaron el discurso de De La Vega con un cerrado aplauso, al punto de que bastó contemplar su expresión satisfecha para comprender que la vicepresidenta acababa de experimentar algo parecido a un orgasmo político. En definitiva, ¿qué puede haber más gratificante para un gobernante que conseguir el aplauso de quienes sufren sus políticas? La verdad es que abandoné el Teatro profundamente desanimado y pensando en colgar los trastos. Yo me retiro. Al final he decidido escribir esta nota, una prueba más de que el ejercicio del periodismo tiene algo de masoquismo.

    El Confidente
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