Lágrimas de cocodrilo de Ana Oramas (CC) tras la llamada de la vicepresidenta Salgado

La victoria pírrica de los socialistas en la votación del tijeretazo anti-déficit no fue un trámite fácil y, para lograrla, el Gobierno tuvo que intensificar enormemente

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    La victoria pírrica de los socialistas en la votación del tijeretazo anti-déficit no fue un trámite fácil y, para lograrla, el Gobierno tuvo que intensificar enormemente sus gestiones con las minorías del Congreso. Horas de tensión y de nervios que amenazaban con un resultado incierto y en las que, según varios testigos, la diputada Ana Oramas, de Coalición Canaria (CC), se mostró visiblemente alterada en los pasillos del Congreso. Al parecer, las presiones de Elena Salgado a la diputada para lograr su abstención podrían haber sido muy intensas. Hasta el punto de advertirle de que si su grupo no votaba en blanco, el Gobierno tomaría buena nota y podría paralizar ciertas infraestructuras en las islas.

    Una amenaza que, según cuentan, enfadó enormemente a una Oramas visiblemente afectada y que a punto estuvo de estallar por la presión. Una versión que la propia afectada niega pues, según ha explicado a este periódico, sus relaciones con la ministra de Economía son, a día de hoy, “estupendas”. “Pensar que nos podríamos abstener por un carretera u otra infraestructura es dejarnos a nosotros fatal. ¡Con el coste político que esto ha tenido a corto plazo!”, explica. “No hemos tenido contraprestación alguna. Ha sido un ejercicio de responsabilidad política, pese a que el cuerpo nos pidiese votar otra cosa”.

    Cierto es que la comisión ejecutiva de Coalición Canaria acordó el lunes anterior al pleno del Congreso que sus dos diputados se abstendrían en la crucial convalidación del Real-Decreto aprobado por el Consejo de Ministros. Pero faltaba por determinar qué decisión tomaría el partido con respecto a la segunda votación del orden del día, igual o más trascendental que la primera, y que dilucidaría si el tijeretazo se tramitaba como proyecto de ley, lo que hubiera permitido que la oposición votase en contra de la congelación de las pensiones. Una demanda compartida por varios partidos que veían en esta fórmula la estrategia idónea para salvar el decreto sin tener que comprometer su apoyo a los puntos más polémicos que afectan a los jubilados.

    En este punto, los de Coalición Canaria se lo pensaron hasta el final, pero en su postura pudo influir mucho las advertencias que les llegaban, vía telefónica, desde el Ministerio de Economía. “Me parece muy poco serio que este país o que el futuro del euro esté pendiente de lo que hagan en una votación dos diputados de Coalición Canaria”, comenta irritada la diputada. “El PSOE no se trabajó la votación, ni se reunió con la gente para negociar los votos que necesitaba. Fue un gesto de prepotencia de Zapatero, que dio por supuesto que el PP se iba a abstener. Fue un día muy duro, pero mis relaciones con el PSOE son magníficas”, apostilla.

    Su compañero de escaño añade que “es lógico” que estuvieran algo “alterados” durante las horas previas a la votación. “Esa tensión sí que aumentó el miércoles por la tarde. Se cruzaron muchas llamadas telefónicas”, añade.

    Finalmente, como es conocido, las abstenciones de CIU, UPN y Coalición Canaria salvaron al Gobierno de su momento político más débil desde que Rodríguez Zapatero es presidente. Oramas, sin embargo, da otra versión para explicar su visible enfado en los pasillos del Congreso. “Con Elena Salgado me llevo estupendamente, lo que estaba es indignada con el Partido Popular, que debería haberse abstenido”, explica. “Me irritaron especialmente los comentarios de Cristóbal Montoro, que nos llegó a decir que qué más daba que se hundiese España, que ya la arreglarían ellos cuando llegasen al Gobierno. Me pareció indignante”.

    El Confidente
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