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Duelo de españoles en la Maratón de Nueva York: los ejecutivos pueden con los famosos
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Duelo de españoles en la Maratón de Nueva York: los ejecutivos pueden con los famosos

Volvieron a cumplir con la cita. Este domingo 7 de noviembre, Nueva York acogió en sus calles la maratón más popular del mundo. Entre los más

Volvieron a cumplir con la cita. Este domingo 7 de noviembre, Nueva York acogió en sus calles la maratón más popular del mundo. Entre los más de 45.000 participantes, casi un millar de españoles mantuvo su particular duelo por ocupar un destacado lugar en la clasificación. Los menos preparados, por su parte, disfrutaron con un reto que a la vez sirve como excusa para vivir un fin de semana distinto en la Gran Manzana.

 

Más allá de los atletas profesionales que participaron en la cita, entre ellos Fabián Roncero y el veterano Martín Fiz, que ocuparon un lugar destacado entre los 100 primeros, corte de lujo que lograron otros ocho españoles, la prueba de Nueva York se ha convertido en una cita donde compiten algunos de los ejecutivos más destacados del mundo de las finanzas y de las grandes multinacionales. Competitividad extramuros de los despachos.

Un año más, el primer apellido conocido del mundo de los negocios fue el abogado y triatleta Javier García Enterría (49 años), socio de Mercantil del bufete Clifford Chance, que hizo una marca de 2:57 horas. Pisándole los talones, solo dos minutos más tarde y todavía por debajo de la extraordinaria barrera de las tres horas, acabó el finísimo Julio Babecki (43), director general de la firma de capital riesgo L Capital.

Muy cerca de esta pareja quedó el consejero delegado del BBVA, Ángel Cano (49), que completó su participación con una fenomenal marca de 3:03 horas. Y como en la edición anterior, su homologo en Cataluña Caixa, Jaume Masana (43), acabó por detrás, en este ocasión por una diferencia de 10 minutos. Entre ambos, se coló Daniel Aymerich (36), el que fuera durante años ejecutivo de Apax Partners, que logró 3:07 horas.

A partir de aquí, se notan ya las diferencias. Con una marca aceptable destacó el primer famoso, Luis Alfonso de Borbón (36), hijo de Carmen Martínez Bordiú, que consiguió una meritoria marca de 3:30 horas. También con apellidos reales a cuestas corrió Bruno Gómez-Acebo (39), sobrino del Rey, que logró 3:44 horas, algo mejor que el yerno real y ex deportista olímpico, Iñaki Urdangarín (42), que empleó diez minutos más.

Otro colectivo con vida propia es el de los ejecutivos de Telefónica. Con el mejor tiempo, José María Álvarez Pallete (46), director general para Latinoamérica, que acabó con 3:37 horas, el mismo tiempo que logró su compañero Gonzalo Martín Villa (37), secretario general de Telefónica Internacional. Muy cerca de ambos, a pesar de las diferencias generacionales, concluyó el consejero Javier de Paz (52), con 3:43 horas.

Todavía en el pelotón de menos de 4:00 horas, algunos nombres conocidos, como los  banqueros de negocios Javier Oficialdegui (44), director general de Merrill Lynch, e Iñigo Churruca (46), responsable de ING; el abogado José Manuel de Remedios (45), socio del despacho Latham & Watkins; el olimpista y financiero Juan Antonio Samaranch Jr (51); o el emprendedor digital Bernardo Hernández (36), alto directivo de Google.

En el furgón de los meritorios, todavía se descolgaron algunos apellidos ilustres, como el de José María Pasquín (51), responsable de Hackett en España y marido de Nuria March, o el de Juan Abarca Cidón (38), heredero de la cadena privada Hospitales de Madrid. Un papel destacado merece José María Irisarri (49), presidente de la cotizada Vértice 360º, que completó su prueba número 16 acompañado por dos de sus hermanos.

Por último, cabe destacar la actuación de la popular presentadora Anne Igartiburu (41), que consiguió completar los 42 kilómetros del recorrido en algo más de 5 horas, una marca unos pocos minutos peor que la de otra participante española ligada al mundo de la moda, María Fitz-James (35), relaciones públicas de Vogue. Su premio, como el de la gran mayoría, fue acabar la prueba, algo que no pueden decir todos.

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