Los privilegios del 'imputado' Urdangarin en el vuelo de las 11.15 horas Barajas-El Prat

España es un país en el que, cuantos más delitos te imputan, más privilegios tienes. Eso al menos debieron pensar los pasajeros de la clase business

España es un país en el que, cuantos más delitos te imputan, más privilegios tienes. Eso al menos debieron pensar los pasajeros de la clase business que tomaron ayer el vuelo de Iberia a las 11.15 horas en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas con destino El Prat cuando vieron aparecer a Iñaki Urdangarin y a su escolta en la aeronave. No podían creer lo que veían sus ojos. Lejos de parecer una persona afectada, de una persona que debiera cuidar de su imagen tras los últimos acontecimientos judiciales, el duque de Palma exhibía la mayor de las indiferencias. Y lo que llamó la atención de todo el pasaje: se le trató como si todavía no hubiera perdido los galones reales y mucho menos sus privilegios.

Entre los viajeros de business de la ayer concurrida aeronave se encontraban nombres ilustres, como el del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, o el consejero delegado de OHL, Josep Piqué, que le observaban con desaire por el rabillo del ojo. Tal vez porque unos días antes, el viernes 7 de noviembre, la Audiencia Provincial de Baleares había elevado a diez los delitos por los que Iñaki Urdangarin debía sentarse en el banquillo de los acusados, enfrentándose a una petición de más de 20 años de prisión. A su mujer, la infanta Cristina, le imputaron dos delitos fiscales.

Los viajeros no daban crédito a lo que estaban viendo. No tanto porque el duque de Palma fuera en business y con escolta, que también, sino por las canonjías que habían puesto a su disposición en los citados aeropuertos. Subió al avión en solitario e hizo lo propio a la bajada, con una escalera que pusieron para su uso exclusivo. Abajo, además, le esperaba un coche de Aena que le llevó a la terminal mientras el resto de los pasajeros permanecían en el avión a la espera de que les dieran el nihil obstat.

Todo parece indicar que los actuales Reyes de España, Don Felipe y Doña Letizia, han roto relaciones con esta rama de la familia, como se desprende de las declaraciones oficiales una vez se conoció la imputación de la Infanta. La actual Casa del Rey mostró su "respeto absoluto a la independencia judicial" tras saberse la decisión de la Audiencia Provincial de Palma, frente a la “sorpresa” que mostró en su día Rafael Spottorno. Sin embargo, hay cosas que, pese a las imputaciones y el escándalo social, no parecen que vayan a cambiar nunca, quiera o no el juez Castro. 

El Confidente
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