Díaz huye de Podemos y pide el himno nacional para su investidura

La 'prima donna' del PSOE se rodea de empresarios del Ibex y dirigentes del viejo y nuevo PSOE en su flamante toma de posesión como presidenta de la Junta de Andalucía

Foto: Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, rodeada de varios políticos y empresarios. (EFE)
Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, rodeada de varios políticos y empresarios. (EFE)

El gesto no pasó desapercibido a los habituales en las tomas de posesión de la Junta de Andalucía. Y es que no es habitual que el himno de España suene con fuerza en este tipo de actos en los que se ensalza más la idiosincrasia regional de cada comunidad autónoma. Pero Susana Díaz, la flamante presidenta de Andalucía tras 80 días en el dique esperando su investidura, ordenó que el himno nacional, la marcha real, se escuchase alto y claro junto al de Andalucía. Un detalle que muchos asocian a su deseo de marcar su perfil propio dentro del PSOE como líder emergente al margen de Pedro Sánchez y como dirigente centrista y españolista frente a los nuevos barones del puño y la rosa que se han echado en manos de Podemos para poder tocar poder.

Al margen de estas anécdotas, que bien pueden ser un acto de desagravio al himno nacional tras la sonora pitada de hace unos días en el Camp Nou, lo que llama poderosamente la atención es la capacidad de convocatoria que tiene la 'lideresa' andaluza para reunir en torno a su embarazada figura a lo viejo y lo nuevo del PSOE y a destacados prohombres del Ibex 35. Lo que se dice una auténtica demostración de poder que para sí quisiera el madrileño Pedro Sánchez.

La foto que encabeza este Confidente fue realizada después de la toma de posesión del pasado domingo y en ella se advierte a uno de los invitados más curiosos. Y es que, ahí, en una esquina, destaca la presencia de Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, ataviado de la corbata verde corporativa de su compañía. No fue el único de la eléctrica, eso sí, que se desplazó hasta Sevilla. Le acompañaba Manuel Marín, expresidente del Congreso de los Diputados en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, y presidente de la Fundación Iberdrola.

Susana Díaz está desarrollando un perfil propio dentro del PSOE como líder emergente al margen de Pedro Sánchez y como dirigente centrista y españolista

El resto del elenco es más o menos conocido. Por la parte izquierda de la foto, el diputado socialista Miguel Ángel Heredia –de la cuota de Susana en el Congreso–; el concejal madrileño Antonio Miguel Carmona, reconvertido ahora en azote del equipo de Gobierno de Manuela Carmena, y el próximo presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que sí se ha aliado con los de Pablo Iglesias para desbancar a la 'popular' María Dolores de Cospedal. Cierra ese grupo el siempre sonriente líder del PSOE, Pedro Sánchez, que hace de tripas corazón siempre que pisa los dominios de su compañera de filas.

Junto a Susana, el ministro Cristóbal Montoro, retratado así junto al presidente Zapatero, culpable de lo que él se encarga de recordar machaconamente como la herencia recibida. Y junto a ellos, otro que no se pierde casi nunca un sarao: el exministro de Defensa, José Bono, que aparece junto al delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, el mismo que se hizo célebre por decir que no quería que en Andalucía mandase un partido que se llamase “Ciutadans” y su presidente Albert.

Para disgusto de Sanz, fueron finalmente los de “Ciutadans” los que desatascaron la investidura de Susana para otros cuatro años de poder socialista en la región. Por la boca muere el pez… Y aunque ninguno de los líderes de la oposición quiso acompañarla en el estreno de su segunda legislatura, a Susana nadie le borra la sonrisa. La sonrisa de la prima donna del PSOE.   

El Confidente
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