El exdirector de la AEAT gana la pugna judicial contra la asociación de inspectores
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El exdirector de la AEAT gana la pugna judicial contra la asociación de inspectores

La asociación de inspectores de Hacienda denunció a Ignacio Ruiz Jarabo por un libro que escribió sobre la Agencia y en el que llamaba a la inspección "el ejército de Pancho Villa"

Foto: Ignacio Ruiz Jarabo, en una imagen de archivo. (EFE)
Ignacio Ruiz Jarabo, en una imagen de archivo. (EFE)

Ignacio Ruiz-Jarabo, el recaudador lenguaraz, ha ganado a su gremio. El que fue director de la Agencia Tributaria entre 1998 y 2001 recopiló en 2011 su experiencia en un libro: 'Estado fiscal y democracia'. Allí contaba anécdotas como las presiones de las grandes fortunas y de los deportistas para frenar sanciones y, en general, alababa el trabajo de los funcionarios. Sí incluía una parte en la que denunciaba que había inspectores de Hacienda que abusaban de su poder, que apretaban a pequeños empresarios sin razón bajo el miedo que infundía su puesto. Ruiz Jarabo no se corta y llegó a decir que algunos llevaban a cabo "prácticas parecidas a la extorsión" y que en muchos casos "la inspección es un ejército de Pancho Villa".

Y la lió. En un sector poco dado a abrir las ventanas -revelar datos fiscales es delito y la mayoría de los inspectores solo hablan en presencia de su abogado- , el libro sentó como una bomba. La Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) presentó una demanda contra él por lo que consideraba un "ataque intolerable e injustificado" y le expulsó de la asociación. Ruiz Jarabo estaba ya en excedencia como asesor fiscal y por eso hablaba con libertad. Antes había sido presidente de la SEPI entre otros cargos.

El caso, como tantos, se eternizó en los juzgados hasta que el año pasado Ruiz Jarabo ganó el pleito. El juez falló que no había faltado a nadie. No solo eso sino que condenaba a IHE a pagar las costas del juicio. La asociación remoloneó el pago de la defensa de Jarabo hasta el punto de que el juez del caso tuvo que amenazarles con embargar sus cuentas. Así terminó la guerra por el honor de la Agencia Tributaria.