ANTE LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO EN LA DIAGONAL

Colau pidió ayuda a Sevilla para limpiar la cera tras la manifestación de las velas

El Ayuntamiento de Barcelona se encontró con un serio problema tras la manifestación de las velas: no sabía limpiar la cera de la Diagonal, por lo que pidió ayuda al consistorio sevillano

Foto: Concentración en protesta por la encarcelación de Sànchez y Cuixart. (EFE)
Concentración en protesta por la encarcelación de Sànchez y Cuixart. (EFE)

El 17 de octubre, unas 200.000 personas, según la Guardia Urbana, se manifestaron en Barcelona en protesta por la detención de 'los Jordis', los conocidos dirigentes independentistas acusados de atacar a la Guardia Civil. Pero esa concentración era diferente a las anteriores, porque los organizadores habían pedido que cada persona llevara una vela para lograr un gran efecto escénico, que se puede apreciar en la foto. Pero el 18 de octubre por la mañana, la ciudad se convertía en un caos circulatorio por la cera de tantos miles de velas sobre la calzada.

A los servicios de limpieza de la alcaldesa, Ada Colau, no se les había ocurrido mejor idea que tratar de quitar la cera con agua a presión: craso error, puesto que lejos de eliminarla, la vuelve más resbaladiza. El resultado fue que los coches patinaban y unos cuantos motoristas dieron con sus huesos en el suelo. Ante esta situación, el consistorio se vio obligado a cortar la circulación de la mayor avenida barcelonesa en plena hora punta.

"¿Qué hacemos?", se preguntaban desesperados los responsables de Tráfico. "No tenemos ni idea de cómo quitar la cera", respondían los de los servicios de limpieza. Hasta que alguien tuvo una idea tan luminosa como las velas de la noche anterior: "¿Y si llamamos a algún ayuntamiento que tenga experiencia en limpiar cera?". "¿A cuál?". "Hombre, pues a los que hacen procesiones de Semana Santa, claro. A Sevilla, llama a Sevilla...".

Y así lo hicieron. Los funcionarios del ayuntamiento hispalense, no sin cierta rechifla propia de la tierra, atendieron amablemente la llamada de sus colegas catalanes. Y, aparte de explicarles que lo peor que se puede hacer es echar agua a la cera, les recomendaron los métodos que ellos utilizan. De hecho, detrás de cada procesión de Semana Santa en la capital andaluza, pasan unos vehículos con rodillos y personal con mangueras que rocía el suelo con productos químicos adecuados. La cera se quita mejor en caliente.

En Barcelona ya estaba fría, pero los consejos funcionaron y, en unas horas, se pudo volver a abrir la Diagonal al tráfico rodado. Reconforta ver que, a pesar de la enorme crispación generada en toda España por la crisis independentista, los ayuntamientos catalanes y andaluces siguen colaborando como si nada hubiera pasado. Eso sí, parece difícil que Colau vuelva a autorizar una manifestación con velas.

El Confidente

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