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El Confidente
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Los millones de euros que han desaparecido de las actas del Consejo de Ministros
El Gobierno ha dejado de reflejar el dinero afectado por las subsanaciones a los reparos de los interventores después de que El Confidencial revelara que habían supuesto 310 millones
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Al Gobierno no ha debido de gustarle mucho que El Confidencial haya aireado los acuerdos secretos del Consejo de Ministros. La publicación de los documentos que acreditan todas las decisiones políticas adoptadas por el presidente y los ministros en las reuniones semanales de los viernes ha tenido una consecuencia inesperada: un aumento de la opacidad y el secretismo. Es el efecto perverso de la Ley de Transparencia o, como lo denominan los expertos, el ‘síndrome de los archivos vacíos’: ante el miedo de que se aireen hechos negativos de una Administración, los responsables prefieren dejar por escrito lo menos posible.
Es lo que ha pasado con las subsanaciones acordadas por el Consejo de Ministros a los reparos manifestados por los interventores, denominadas en el argot administrativo 'convalidaciones de omisión de la función interventora'. Hasta hace un año, el título de estos acuerdos reflejaba el objeto del contrato y el importe. A raíz de que El Confidencial revelara que las convalidaciones aprobadas por el Gobierno del Partido Popular en el periodo 2013-2016 ascendían a 310 millones de euros, las actas firmadas por Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría en su condición de presidente y secretaria del Consejo de Ministros dejaron de detallar el dinero afectado. De un plumazo, millones de euros han desaparecido… sobre el papel oficial.
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El Consejo de Ministros ha aprovechado la exclusiva de El Confidencial para crear una nueva capa de secretismo en torno a las decisiones tomadas en las reuniones de los viernes y burlar así la Ley de Transparencia. Para conocer ahora los importes de las convalidaciones es necesario acceder a los acuerdos íntegros aprobados en el Consejo de Ministros. Ya no basta con consultar los órdenes del día o las actas oficiales, donde figuran los resúmenes de cada decisión política, como este medio hizo hace un año.
El Gobierno empieza a tener los primeros síntomas del ‘síndrome de los archivos vacíos’.
Al Gobierno no ha debido de gustarle mucho que El Confidencial haya aireado los acuerdos secretos del Consejo de Ministros. La publicación de los documentos que acreditan todas las decisiones políticas adoptadas por el presidente y los ministros en las reuniones semanales de los viernes ha tenido una consecuencia inesperada: un aumento de la opacidad y el secretismo. Es el efecto perverso de la Ley de Transparencia o, como lo denominan los expertos, el ‘síndrome de los archivos vacíos’: ante el miedo de que se aireen hechos negativos de una Administración, los responsables prefieren dejar por escrito lo menos posible.