'Manifa' de los jubilados de Endesa en la lujosa embajada de Italia en Madrid

Unos 1.000 empleado, prejubilados y jubilados de la eléctrica española, han organizado una quedada este miércoles para protestar contra los recortes dirigidos desde Roma

Foto: Foto: Reuters.
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Manifestarse para defender el bolsillo vuelve a ponerse de moda. Si primero han sido los jubilados de gran parte de España los que están tomando la calle para exigir una pensiones dignas, los trabajadores de Endesa toman el relevo este miércoles. Y lo van a hacer en pleno barrio de Salamanca, en la mismísima milla de oro de Madrid, para reclamar el mantenimiento de sus derechos ante las propuestas de la compañía eléctrica para firmar el V Convenio Colectivo. La cacerolada está convocada a partir de las 12.00 y durará hasta las 3 de la tarde.

Tras nueve meses de conversaciones infructuosas, las posiciones siguen muy dispares y los 'curritos' de Endesa han decidido movilizarse. Y para hacerlo han elegido la calle Lagasca 98, la sede en España de la embajada de Italia, el país que controla a través de su empresa pública Enel la que que años atrás fue una de las banderas nacionales. Los sindicatos han hecho un llamamiento para que los trabajadores en activos, los prejubilados y los jubilados se sumen a la protesta.

La llamada ha tenido su eco porque se han organizado más de diez autobuses procedentes de algunas de las provincias donde Endesa tiene centrales, como As Pontes (Galicia). Los organizadores aseguran que tienen garantizada la presencia de unos 1.000 trabajadores, prejubilados y jubilados de Endesa, tres colectivos a los que Enel, la propietaria del 70% de la compañía española, les va a tocar la cartera.

Los sindicatos se quejan de que Endesa quiere reducir los días de vacaciones para los nuevos empleados, eliminar el disfrute adicional al personal con más antigüedad, limitar los ascensos internos y reducir a la mitad la indemnización por movilidad geográfica y la compensación por traslados de proyectos. En lo que respecta a los beneficios sociales, la dirección de Enel quiere suprimir todos los existentes para el personal prejubilado y jubilado.

La 'manifa' de Endesa llega en un momento delicado por dos motivos. El primero es porque el consejo de administración del grupo, presidido por Borja Prado, acaba de proponer un suculento bonus para su señoría y para el consejero delegado, José Bogas, que el año pasado ganaron 3,18 y 2,12 millones de euros, un 4 y un 7,7% más, respectivamente. Y el segundo, porque el Gobierno aún debe dar el visto bueno a la venta de Abertis a la alianza contranatura ACS-Atlantia, el socio italiano con el que Florentino Pérez quiere engullir a la concesionaria catalana.

En Moncloa no ha gustado nada que Enel exprima la energía y la caja de Endesa pagándose el 100% de los beneficios que obtiene en España, además de sustituir a todos los proveedores españoles por suministradores ‘azzurri’, mientras aprieta el bolsillo a sus trabajadores. Toda una declaración de intenciones de lo que puede ocurrir con las autopistas.

El Confidente
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