Puigdemont solo se junta con los separatistas kurdos en el patio de la cárcel

El expresidente de Cataluña conversa con ellos casi en exclusiva en el centro penitenciario de Neumünster cuando sale al recreo

Foto: Esteladas frente a la prisión de Neumünster. (EFE)
Esteladas frente a la prisión de Neumünster. (EFE)

El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont pasa las horas muertas del tiempo de recreo que disfruta en la prisión de Neumünster conversando con otros reclusos que, curiosamente, son separatistas kurdos. Se trata de sus compañeros de rejas preferidos y por eso se junta con ellos casi en exclusiva. El exjefe del Ejecutivo autonómico se encuentra encerrado en este centro penitenciario alemán desde el pasado 25 de marzo, cuando las autoridades del país lo trasladaron a esta prisión después de detenerlo cuando el fugado de la Justicia española trataba de cruzar la frontera procedente de Dinamarca.

Diez días después de su ingreso, continúan las protestas tanto a favor como en contra en las inmediaciones del centro penitenciario, mientras intramuros se mantiene la calma y el expresidente es tratado como un recluso más, sin preferencias ni predilecciones, como explicó la directora de la instalación, Yvonne Radetzki. El exdirigente se encuentra actualmente a la espera de que se resuelva la euroorden dictada por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Ayer, la Fiscalía alemana pidió a la Audiencia Territorial de Schleswig que tramitara la extradición a España de Puigdemont por los delitos de rebelión y malversación. También solicitó que el expresidente autonómico siguiera en prisión, dado que existe "riesgo de fuga". El Tribunal Regional Superior de la zona de Schleswig-Holstein decidirá previsiblemente hoy o mañana.

Según Radetzki, Puigdemont es una persona "agradable", que no ha hecho ninguna petición fuera de lo común y que, a su entender, "se siente cómoda" en Neumünster. Su celda, sin embargo, apenas alcanza los 10 metros cuadrados. Tiene un armario, un escritorio, un lavabo y un aparato de televisión. Dispone de dos horas al mes para recibir visitas fuera de las que pueden hacer sus abogados. Comparte comedor y patio con el resto de reclusos, no dispone de acceso a internet y las llamadas con teléfonos del exterior están restringidas.

No puede, por lo tanto, mandar mensajes a las redes sociales, tarea que sigue encomendada a su equipo de colaboradores. Durante los últimos días, de hecho, este grupo ha llamado a los independentistas a no echarse atrás en sus reivindicaciones y a "seguir adelante" con su hoja de ruta "civilizada", dado que "no hay retorno posible". Así se han pronunciado en redes como Twitter o Facebook las personas más cercanas al expresidente en nombre del propio Puigdemont.

El Confidente

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