Manrique, a Perú en pleno sofoco por su puente en Colombia

El presidente de Sacyr acompaña a Felipe VI en la visita oficial del monarca a la república latinoamericana mientras en el país vecino están que trinan con la constructora española

Foto: Manuel Marique. (EFE)
Manuel Marique. (EFE)
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    Los Reyes de España están desde el lunes de viaje oficial en Perú, que en breve conmemorará el bicentario de la independencia del país. Don Felipe y dona Letizia están de paso en la república latinoamericana como etapa previa a su asistencia a la XXVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se celebra en Guatemala.

    La agenda del jefe del Estado tiene parada en el Panteón Nacional de Próceres, donde yacen los restos de los héroes de la independencia, para hacer una ofrenda floral, una visita al Congreso de los Diputados de Lima y otra al Palacio de Justicia.

    Este martes, Felipe VI acudirá al Foro Económico Empresarial para analizar los proyectos entre los dos países, cuyas relaciones siempre han sido fluidas pese a las inspecciones fiscales de la Hacienda local a multinacionales como Telefónica. Y el orden del día del miércoles y última estación del viaje oficial incluye una visita a la refinería La Pampilla, la más importante de Perú y adquirida por Repsol en 1996.

    La petrolera española ha desplegado todas sus herramientas para agasajar al Rey y a las autoridades peruanas. Y no ha dudado en desplazar a algunos de sus accionistas ilustres, como Manuel Manrique, presidente de Sacyr, constructora que aún mantiene el 8% del grupo energético. El grupo de Manrique acaba de ganar un contrato de 110 millones de euros para rehabilitar junto a un socio local una carretera de 71 kilómetros, obra que se suma a los dos encargos de mucha menor cuantía para la conservación de otras vías por parte de su filial de servicios.

    La asistencia de Manrique al acto está más que justificada, porque Repsol aporta 225 millones de euros vía dividendos a las cuentas de Sacyr, que hasta septiembre obtuvo un beneficio de 95 millones. Es decir, depende en gran medida de que la petrolera siga viento en popa. Pero en la casa de la sociedad controlada por los Carceller se echa en falta que haya acudido tan rápido a Perú y no haya visitado todavía Colombia, donde la constructora está sufriendo un sofoco histórico al ver cómo uno de los puentes que construye por 28 millones de euros ha tomado un dibujo más que irregular.

    El escándalo en el país vecino a Perú es de tal calibre que el Gobierno de Bogotá ha amenazado a Sacyr con medidas estrictas al haber incumplido el plazo de entrega y observar las ondulaciones de un viaducto, el más alto de Sudamérica, que pasará la prueba de carga la próxima semana. La compañía espera que con éxito.

    El Confidente
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