El caso de la denunciante de los Pujol: embargada por los pleitos y abandonada

Varios años después de haber denunciado los chanchullos de los Pujol y de haber desvelado su intrincada red empresarial, Vcitoria Álvarez ha visto cómo se le han ido cerrando puertas

Foto: Victoria Álvarez. (EFE)
Victoria Álvarez. (EFE)

La venganza es un plato que se come frío. Y si no, que se lo digan a Victoria Álvarez, exnovia de Jordi Pujol Ferrusola. Varios años después de haber denunciado los chanchullos de la familia Pujol y de haber desvelado su intrincada red empresarial en el extranjero, Álvarez ha visto cómo se le han ido cerrando puertas una tras otra hasta llegar a una situación preocupante: ha iniciado una campaña de crowfounding para “sobrevivir, pagar abogados y salir de este pozo donde me están metiendo”. Porque no sólo profesionalmente se le han ido cerrando puertas, sino que los pleitos en que se metió la han abocado a una delicada situación personal.

La exnovia de Pujol Ferrusola explica que tras la grabación de su famosa comida en el restaurante La Camarga con la entonces presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, su vida cambió. “Defendí a Alicia hasta el punto de enfrentarme con mi padre, que falleció meses después y del que no pude despedirme por ese motivo”, asegura. Luego, cuenta que Sánchez-Camacho le propuso un contrato “para no hablar de la conversación” del restaurante. A cambio, “Método 3 nos pagaba un dinero, que debían abonar dos compañías de seguros, una de ellas Generali”.

Pero las compañías nunca pagaron nada, a pesar de que tanto la presidenta del PP como su abogado le decían a la denunciante de la familia Pujol que ellos le gestionaban todo el proceso y la cubrían. Tras pasar meses, Álvarez se dirigió a la compañía Generali, donde le dijeron que no sabían nada de la reclamación de dinero a Método 3 y, además, le reclamaba 7.000 euros por costas. En otras palabras, ese pleito que fue pilotado por la dirigente popular le acarreó un demoledor quebranto económico que el PP nunca abonó y que luego le reclamaron a ella.

El propio abogado de la compañía, según la empresaria, se le presentó como “amigo de Arturo Mas” y “también me deja claro que no va a tener compasión conmigo. Le propongo un plan de pagos y me lo niega en nombre de Generali”.

Las consecuencias de ese proceder fueron letales: “Tengo embargada la casa, el coche, la moto, las cuentas corrientes y cualquier sueldo que cobre. Quiero seguir hasta el final, pero yo sola no puedo porque me han arruinado”.

Asegura que ha pedido ayuda con al ‘caso Pujol’ a Ciudadanos, Sociedad Civil Catalana, “a los empresarios que salen en TV diciendo que luchan contra el independentismo e incluso a Vox. Pero nadie quiere meterse en el germen real de la corrupción en España, que implica a todos”.

De hecho, Álvarez descarga la responsabilidad de su situación en Alicia Sánchez-Camacho. “Decidí que ya era hora de que se destapase toda esa corrupción y que si no lo hacía alguien de a pie, los políticos jamás nos iban a sacar lo que ellos han montado. Lo que jamás imaginé es que, debido a esto, el PP fuera el que me llegara a arruinar la vida”. Ahora confía en al campaña de crowfounding para salir del bache.

El Confidente
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