La Guardia Civil sabotea a la ministra Ribera y compra 250 coches diésel

Resulta que la ministra del ramo, Teresa Ribera, se ha convertido en el azote del diésel, pero Grande-Marlaska ha comprado vehículos diésel por la puerta de atrás

Foto: Un coche de la Guardia Civil. (EFE)
Un coche de la Guardia Civil. (EFE)

Dice el refrán que una cosa es predicar y otra dar trigo. Y nada mejor que este dicho para explicar determinadas decisiones de este Gobierno en política medioambiental.

Resulta que la ministra del ramo, Teresa Ribera, se ha convertido en el azote del diésel, pero, al mismo tiempo, su colega Fernando Grande-Marlaska le hace la cama, como vulgarmente se dice, comprando vehículos diésel por la puerta de atrás. Y no una cantidad pequeña: casi 250 unidades.

En concreto, la dirección general de la Guardia Civil ha adquirido un total de 249 unidades del Seat León para su parque de vehículos uniformados y camuflados. En este caso, se trata de la versión 2.0 TDI CR, con una potencia de 150 CV y caja de cambios automática. Y aquí llega lo bueno.

El fabricante de automóviles recuerda al Gobierno los “buenos resultados obtenidos respecto a las características técnicas del motor diésel, en cuanto a emisiones y consumo”. De hecho, aclara, este ha sido “uno de los principales argumentos valorados en los criterios llevados a cabo por la autoridad competente para decantarse por el modelo de Seat”.

Ni qué decir tiene que la “autoridad competente” es la propia Guardia Civil, dependiente del ministro del Interior, compañero de pupitre del látigo del diésel, quien en verano aseguraba que esta tecnología tenía “los días contados”. No lo parece.

El Confidente

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