María San Gil y el juez Llarena, juntos en torno a un buen marisco

¿Y cuál es la relación, aparte de la gastronómica, que une a San Gil con Llarena, el juez instructor de la causa del 1-O que lleva ya dos semanas juzgándose en el Supremo?

Foto: El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. (EFE)
El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. (EFE)

El restaurante marisquería O Pazo es un clásico de las comidas políticas y de negocios desde que abriera hace ahora cincuenta años en una madrileña calle con nombre de reina. Y en torno a sus cigalas se suelen formar compañeros de mesa que, en otras circunstancias, serían difíciles que coincidieran. Así sucedió el pasado miércoles cuando junto a un tercer comensal dieron buena cuenta de los crustáceos la que fuera presidenta del PP vasco, María San Gil, junto al juez del Supremo que instruyó el procés, Pablo Llarena.

La política vasca, marginada en el PP en los últimos tiempos tanto por deseo propio como por alejamiento de los que mandaban entonces, vive una "segunda juventud" política que le ha llevado a ser deseada, entre otros, por Santiago Abascal para su Vox -ambos coincidieron en los años de plomo de ETA en el País Vasco- como por la nueva dirección popular -Pablo Casado llegó a decir en julio que San Gil, en el nuevo PP, sería "lo que ella quisiera"-. Sin embargo, San Gil ha preferido seguir refugiada en su Fundación Valores y Sociedad, la fundación que preside su valedor, Jaime Mayor Oreja, y de la que ella es patrono como Eugenio Nasarre, Luis Peral, Ignacio Camuñas o María Dolores Velarde, entre otras figuras del espectro conservador.

La política vasca, marginada en el PP en los últimos tiempos, vive una "segunda juventud" política

Esta misma semana, 48 horas antes de la mariscada con el juez, la Fundación albergaba una conferencia en la que la estrella era, ni más ni menos, que el polémico prior del Valle de los Caídos, el padre Cantera, que junto al filósofo Gabriel Albiac participó en el expresivo ciclo titulado 'La alternativa al Frente Popular: un debate cultural'. El prior benedictino, presentado por Mayor Oreja, no hizo otra cosa más que refrendar su enfrentamiento a la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de exhumar al dictador Franco del Valle de los Caídos.

¿Y cuál es la relación, aparte de la gastronómica, que une a San Gil con Llarena, el juez instructor de la causa del 1-O que lleva ya dos semanas juzgándose en el Supremo?. Precisamente la Fundación fue el punto que llevó a los dos comensales, que nunca se habían encontrado hasta ese día, a este almuerzo. Según informan a El Confidencial fuentes cercanas al entorno de San Gil, su institución quiso, hace ya algún tiempo, entregar al magistrado un galardón vinculado con su labor al frente del procedimiento. El juez no vio adecuado recibir un reconocimiento ligado a personas vinculadas a la esfera política y lo rechazó. No hubo premio pero ambos quedaron en conocerse en Madrid y se encontraron en el citado restaurante.

Además, Llarena, que presidió la Asociación Profesional de la Magistratura, mantiene una estrecha relación con dos jueces también de esa misma organización: Juan Pablo González, juez estrechamente ligado al País Vasco, donde llegó a presidir su Tribunal Superior de Justicia; y Antonio García Martínez, asturiano de nacimiento pero residente en el País Vasco desde 1975, donde ha realizado toda su carrera. Los dos magistrados han mantenido contacto con la política vasca en los años más difíciles de aquella autonomía y allí nació una relación que ha servido de nexo para que San Gil y el juez Llarena hayan acabado diseccionando la actualidad nacional en torno a una bandeja de buen marisco.

El Confidente

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