Cachorros de 'la Barcelona bien' compiten por ver quién hace la fiesta más atractiva

La Masquerade se remonta a 1848 y estuvo celebrándose hasta 1914. En el 2014 se recuperó la idea y en el 2015 la fiesta volvió a señorear los salones del Liceu

Foto: Masquerade Ball.
Masquerade Ball.
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El carnaval ha provocado una ‘guerra’ institucional entre entidades sociales con raigambre entre la clase alta barcelonesa. El pasado sábado, el Círculo del Liceo de la capital catalana celebró la Masquerade Ball 2019, un baile de máscaras organizado por la Lliga Jove, es decir, los cachorros de la burguesía catalana que están abonados a la mítica entidad. Hace varios años que se recuperó la esencia de este baile de la alta sociedad, donde los varones han de ir de riguroso esmoquin y careta y las damas, con máscaras venecianas y de largo.

La Masquerade se remonta a 1848 y estuvo celebrándose hasta 1914. En el 2014 se recuperó la idea y en el 2015 la fiesta volvió a señorear los salones del Liceu. En la edición de este año, solo tuvieron acceso a la misma 100 escogidos asistentes que tuvieron que pagar 85 euros (los socios del Liceu solo pagaban 75 euros) para degustar un cóctel con recital de jazz seguido de una actuación del grupo H.A.N. (que hace un mes presentó nuevo 'single') y un DJ hasta las 3.30 de la madrugada.

Masquerade Ball.
Masquerade Ball.

La gala fue patrocinada de manera especial por Dolce & Gabbana, Natura Bissé y la Asociación Española del Lujo, lo que da una idea de la naturaleza de la misma. También participaron como 'partners' Grupo Nomo, Endermar, RSC Models, Vermut Lustau, Fizz Bartenders, Portals Hills Boutique Hotel, Bowes & Bilkins, Alquimia, Carol Tòfones, Jiménez Morera Abogados y Arquitectura M3. La velada fue organizada por Sutton Barcelona.

Durante el evento se premiaron las mejores máscaras femenina y masculina, galardones que fueron entregados por el presidente del Círculo del Liceo, Francisco Gaudier.

Esta fiesta de los jóvenes cachorros de la burguesía rivaliza ahora con el genuino baile de Carnaval del Liceu, que organiza el propio Círculo del Liceu, pero le sirve a la institución para marcar terreno en una verdadera ‘guerra’ institucional barcelonesa.

Y es que el Liceu compite directamente con el Círculo Ecuestre, otra entidad impulsada por la clase bien barcelonesa que, a través de su Comisión de Nuevas Iniciativas (CNI), quiere captar socios a toda costa. Los del Ecuestre se han llevado hasta ahora la palma con el Premio Joven Relevante (que el Club Ecuestre ha adoptado como propio recientemente, sacándoselo a sus jóvenes), Afterworks (encuentros que hasta ahora eran mensuales) o los periódicos encuentros gastronómicos.

El Liceu era hasta ahora menos activo, pero desde hace dos años ha multiplicado sus actividades, especialmente en lo referente a la Lliga Jove, con Joan Molina-Martell (presidente de la Lliga y restaurador del Grupo Nomo), Isaac Martín (vicepresidente) o Albert Garriga, directivo de la institución musical y secretario general de Amics del Liceu a la cabeza. Esta asociación ha creado, así, el Gin & Burguer, encuentros con personalidades de la política, la cultura o la empresa (su nombre lo dice todo: su objetivo es comer hamburguesas y beber gintonics), el baile de máscaras, el concierto de Navidad o eventos gastronómicos (como los actos de la fundación Catalunya Societat Civil, que preside el abogado Jacint Soler Padró) en el edificio de la Rambla.

El Confidente
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