El nuevo formato de las audiencias con el Rey para evitar la propaganda 'indepe'

Sin el habitual posado, el Rey ha recibido directamente a los distintos líderes políticos en la puerta de su despacho, para tras un rápido apretón de manos entrar en esta dependencia

Foto: El Rey recibe en la ronda de consultas a la diputada de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs. (EFE)
El Rey recibe en la ronda de consultas a la diputada de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs. (EFE)

La autodenominada como "la voz de Jordi Sànchez", Laura Borràs, no logró lucir su gran broche amarillo en Zarzuela, aprovechando su reunión con Felipe VI dentro de la ronda de consultas para la investidura. Su intención era reivindicar ante el Rey la "libertad de los presos políticos y exiliados", como se encargó luego de subrayar en rueda de prensa e intervenciones televisivas varias, pero el amarillo no entró dentro del encuadre de las cámaras, ni fotográficas ni de televisión. Tiene una explicación, y es que protocolo de Zarzuela, de forma pactada con Moncloa, cambió el formato habitual de las audiencias con el Rey. El resultado fue que la propaganda independentista quedó anulada.

En la primera de las audiencias celebradas, con el diputado del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), José María Mazón, se estrenó el nuevo formato, más ágil y, sobre todo, que elimina los saludos previos y el posado frente a las cámaras. En su lugar, el Rey ha recibido a los distintos líderes políticos en la misma puerta de su despacho, para tras un rápido apretón de manos entrar en esta dependencia. En ocasiones anteriores, eran los políticos quienes esperaban al Rey y tras el saludo posaban para la foto. La instantánea ahora se ha hecho de lado, captando solo el apretón de manos y, por tanto, en el caso de Borràs, evitando que quedase inmortalizado su amarillo broche.

El nuevo formato busca dar agilidad y modernidad a las consultas, además de diferenciarlas de las audiencias con embajadores o representantes internacionales. Una imagen menos diplomática y más enfocada en una reunión de trabajo. En este caso, además, sin parafernalia 'indepe'. Solo una pulsera amarilla, prácticamente imperceptible, logró colarse en la cuidada imagen del saludo entre Borràs y Felipe VI.

El único precedente de este nuevo formato es el de la segunda ronda de consultas celebrada en 2016, tras la primera investidura fallida. Sin embargo, en aquella ocasión se mantuvo el posado, de forma breve pero sin acortar tanto el formato como ha ocurrido ahora.

El Confidente
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