Sánchez ofrece al Senado ir al pleno de control el día que puede estar disuelto

Si Pablo Iglesias no se aviene ante su última oferta de programa progresista sin cargos ministeriales, el dirigente socialista cerrará la legislatura sin pisar la Cámara Alta

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante su intervención en una sesión de control al Gobierno en el Senado. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante su intervención en una sesión de control al Gobierno en el Senado. (EFE)
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Pedro Sánchez ha vuelto de las vacaciones con menos prisas aún de ir al Senado que al Congreso. La primera fecha disponible que ha dado el Gobierno en funciones a la Cámara Alta para acudir a un pleno de control es el martes 24 de septiembre, justo al día siguiente de que las Cortes quedarían disueltas en caso de que no haya investidura y se tengan que repetir las elecciones generales. Es decir, que si Pablo Iglesias no se rinde ante su última oferta de "programa progresista" sin cargos ministeriales, el dirigente socialista se ahorrará además comparecer en el Senado. Es una Cámara que no pisa desde que quedó constituida en el mes de mayo.

El Congreso espera que desde el Palacio de la Moncloa se confirme ahora la disponibilidad de su actual inquilino para acudir al pleno de la próxima semana a explicar los acuerdos y decisiones tomados en los consejos europeos de junio y de julio. Es obligatorio hacerlo en cada edición, Sánchez se lo exigía a Mariano Rajoy cuando su predecesor estaba en funciones (incluso que lo hiciera antes de ir a Bruselas), pero al jefe del Ejecutivo se le acumularon los compromisos, no tuvo tiempo de hacerlo antes ni después de sus vacaciones y se avino a buscar hueco para acudir a la Cámara en la segunda semana de septiembre.

La Mesa del Senado, con mayoría absoluta del PSOE, cerró este martes el calendario de plenos de la Cámara para el nuevo periodo de sesiones y convocó el primero de control al Ejecutivo para los días 10 y 11 de septiembre, con preguntas, mociones e interpelaciones a varios ministros en funciones, pero no al presidente del Ejecutivo. Ante las quejas del Grupo Popular al ver que Sánchez puede forzar el final de la legislatura sin pisar siquiera la Cámara, la vicepresidenta del Senado y presidenta del PSOE, Cristina Narbona, reconoció que el 24 era la fecha que había dado su jefe de filas.

La dirigente socialista adujo que era tradición del Senado dejar para el segundo pleno la presencia del responsable del gabinete y que ella esperaba que la legislatura acabe de arrancar. Las explicaciones de Narbona no convencieron a los demás grupos, sobre todo la de la tradición y los usos del Senado. La reunión de la Mesa se celebró por la tarde, en vez de por la mañana como siempre, y el motivo del retraso era que la presidenta del PSOE, como tal, había estado esa mañana en la presentación del programa-ultimátum preelectoral impulsado por Sánchez para conseguir el apoyo de Pablo Iglesias a un posible segundo intento de investidura.

El Confidente
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