Podemos pide las imágenes de las cámaras del Parlamento andaluz

La iniciativa formaba parte de una investigación interna puesta en marcha para dar con los supuestos filtradores de la noticia de la salida de Teresa Rodríguez de Podemos

Foto: Teresa Rodríguez, en el Parlamento de Andalucía. (EFE)
Teresa Rodríguez, en el Parlamento de Andalucía. (EFE)

Podemos solicitó en el Parlamento andaluz las imágenes grabadas por el circuito de seguridad interno para averiguar cómo algunos periodistas habían podido conocer la noticia de la salida de Teresa Rodríguez y los contenidos de la reunión celebrada el miércoles en la Cámara por la dirección andaluza del partido. Los servicios de seguridad negaron el acceso o la difusión de esas imágenes. Solo, explican, podrían entregarlos a la Policía o por orden judicial. Viva el derecho a la información y la libertad de expresión. “Ríete tú del politburó chino”, comentó alguien en el ajo de las pesquisas de los morados.

La iniciativa, tan peculiar como inédita en el Parlamento andaluz, formaba parte de una investigación interna puesta en marcha para dar con los supuestos filtradores o con la forma en la que se había conocido la noticia. Algunos asesores del partido publicaron en redes comentarios convencidos de que los periodistas habían “espiado” la reunión. Incluso se barajó que se hubieran colocado micrófonos u otros utensilios más propios del espía Villarejo y las cloacas del Estado que de la profesión del periodista, que tiene muchas horas de guardia y muchísimas llamadas y mensajes de teléfono. Sostenían que había zonas restringidas a la prensa por normativa interna del Parlamento y exigieron que se tomaran medidas contra los informadores que se habían supuestamente saltado esas reglas, según trasladaron fuentes de la Cámara.

Todo estaba pactado y cerrado. Teresa Rodríguez había acudido a Madrid el martes junto al secretario de organización de Podemos Andalucía, Pablo Pérez Ganfornina, para reunirse con Pablo Iglesias y Alberto Rodríguez. Según ella misma contó, ya iba decidida a pactar los términos del divorcio. No iba a intentar seguir en Podemos, donde llevaba más de dos años peleando por ganar autonomía y permiso de Madrid para construir un nuevo partido andalucista dentro de Podemos, confederado al estilo de las mareas gallegas o catalanas.

De ese encuentro nació un vídeo. La nueva comunicación política. Alabado por muchos como una nueva forma de romper las relaciones políticas. Teresa Rodríguez había marcado diferencia respecto a la marcha con un portazo de Íñigo Errejón. En ese vídeo conjunto, en el que muchos vieron la película ‘Historias de un matrimonio’, Rodríguez e Iglesias, que tanto y tan duro habían peleado, se deseaban lo mejor y se dejaban la puerta abierta a volver a convivir juntos. Lo lanzarían el jueves. Finalmente, al saltar la información, tuvieron que adelantarlo.

Podemos Andalucía quería controlar sus tiempos, estaba en su derecho, para contar que la actual dirección se retiraba. Convocó una reunión de la ejecutiva en el Parlamento andaluz, la casa de todos los andaluces. Fue el miércoles para, según dijeron, tomar una decisión sobre el futuro de Teresa Rodríguez y su equipo. Decisión que ya se había adoptado hacía semanas y cuya puesta en escena ya se había grabado un día antes en Madrid. Información que rulaba con rapidez en muchos círculos del partido, en la capital y en los foros andaluces. Sin embargo, Podemos Andalucía decidió posponer un día el anuncio. Trasladó que tras la reunión en el Parlamento andaluz no habría ninguna información. Teresa Rodríguez no estaba allí. Participó por teléfono.

Esos eran sus planes pero los periodistas, más de una decena pululando por la Cámara autonómica a la espera de cazar la imagen, la noticia o confirmar la información que ya tenían por otras vías, estaban dispuestos a hacer su trabajo. Y lo hicieron. La tarde del miércoles se publicó en varios periódicos que había una salida pacífica y pactada de Rodríguez. También se pudieron aportar algunas de las reflexiones que, supuestamente y siempre según fuentes del partido, algunos asistentes a la reunión habían mantenido. El enfado fue monumental. Consideraron que era intolerable que se le destrozara el guion de comunicación. En un momento crucial para la izquierda andaluza, cuando se acababa de poner una bomba en el grupo de Adelante Andalucía, el problema, de nuevo, eran los periodistas.

Hacía solo una semana que Rodríguez e Iglesias se habían insultado indirectamente a través de sus números dos. Tras conocer la dirección de Podemos Andalucía que el secretario de organización, Alberto Rodríguez, había estado en Andalucía reunido para lanzar una candidatura alternativa a Teresa Rodríguez, montaron en cólera. Incluso se mostraron convencidos de que Monedero estaba detrás de esa maniobra. El número dos en Andalucía publicó un tuit que hablaba de “tutelajes”, “injerencias” y “bandazos políticos”. Pero una semana después todo lo que había que contar era el vídeo de Iglesias y Rodríguez y que habían hecho historia al romper sus relaciones de mutuo acuerdo. Que ya estaba bien del "divorcios del patriarcado".

El Confidente
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