"Despolitizad la emergencia", el primer recado de Sánchez a su cúpula tras la alarma

El presidente reclama a los suyos que no entren al barro y defiendan la gestión del Ejecutivo. Ábalos llama además a "reforzar" el bloque de la investidura, sin despreciar el sostén de Cs

Foto: Pedro Sánchez, dirigiéndose a los miembros de la ejecutiva del PSOE, durante su reunión de este 11 de mayo. (Twitter)
Pedro Sánchez, dirigiéndose a los miembros de la ejecutiva del PSOE, durante su reunión de este 11 de mayo. (Twitter)

Despolitizad la emergencia sanitaria.

O lo que es lo mismo, no bajéis al barro. Defended la gestión del Gobierno, que tiempo habrá.

Es el mensaje / recado que mandó Pedro Sánchez este lunes a su ejecutiva federal. No la veía desde hacía más de dos meses. No pudo asistir a la reunión de su cúpula del 9 de marzo, la que siguió a la manifestación del 8-M, porque le coincidía con la clausura del congreso de los autónomos de ATA. Justo el primer acto público, por cierto, en el que se refirió a la pandemia de coronavirus (aquel día, dato, había 1.204 positivos y 28 fallecidos). Cinco días más tarde, el Consejo de Ministros decretó el estado de alarma, que aún pervive (y seguirá... si el Congreso lo autoriza). Desde entonces, el presidente ha estado centrado en su labor en el Ejecutivo, aparcando la chaqueta de secretario general del PSOE. Se la puso este lunes otra vez, desde la Moncloa, y en una reunión... por videoconferencia, claro. Lo que manda el covid-19.

Sánchez enhebró un discurso "breve, muy genérico", según algunos de los asistentes, sin anuncios. Sí puso "máximo énfasis en difundir/explicar las propuestas del Gobierno", concedió "mucha importancia al diálogo social, para salvar empleos y salvar empresas", insistió en que hay que "implicar a los ayuntamientos en la desescalada porque ellos tienen mucho protagonismo ahora y mucha capacidad de gestión" y mostró su "apoyo" a la Comisión de Reconstrucción ya constituida en el Congreso y que dirige el 'exlendakari' Patxi López, según el relato coincidente de varios miembros de la ejecutiva.

En definitiva, el presidente no dijo nada distinto a lo que viene repitiendo en cada una de sus comparecencias públicas. Pero, al ser un foro interno y a puerta cerrada, tenía relevancia. Porque a los miembros de la dirección les dijo que han de empeñarse en "despolitizar la emergencia sanitaria" y "abrir espacios de diálogo para hacer frente a esta crisis, buscando la unidad y no haciendo guerra política de ello", ya que "todas las decisiones se están adoptando con base en criterios científicos".

Sánchez llama a su dirección a "abrir espacios de diálogo para hacer frente a esta crisis, buscando la unidad y no haciendo guerra política de ello"


Sánchez estaba diciendo a sus compañeros que no entren al trapo ni respondan a la derecha. No calentar un ambiente, cuando se cuentan más de 26.000 fallecidos y 227.000 contagios, ya muy crispado cuando se espera que la tensión vaya incluso a más. El secretario general no hizo referencia, y nadie lo mencionó, al polémico tuit que el PSOE, desde su cuenta oficial, colgó el pasado viernes, en respuesta al embrollo de la gestión de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso —emblema para el líder del PP, Pablo Casado—, que terminó la semana con la dimisión de su directora de Salud Pública por no compartir la propuesta de que la región pasase a la fase 1 de desescalada.

"La campaña fue un error"

El Gobierno autonómico, escribió el PSOE, es un "ejemplo de gestión ineficaz e irresponsable ante la crisis del covid". El mensaje en la red social iba acompañado por el 'hashtag' #ProtegemosMadrid y una reprobación a la decisión de Ayuso de pedir el salto a la siguiente pantalla para reactivar la economía: "La vida y la salud de los madrileños y madrileñas es lo primero. Por delante de cálculos partidistas, economistas o propagandistas, está la seguridad". El tuit irritó al PP y a la jefa del Ejecutivo madrileño, que acusó a Sánchez este domingo, en la novena conferencia de presidentes, de lanzar una "campaña" contra ella y contra la comunidad. La polémica ascendió hasta la comparecencia del líder socialista del sábado. "Honestamente, yo estoy centrado en lo que estoy centrado y no tenía conocimiento de ese tuit", respondió a las preguntas de los periodistas.

Aunque la lectura del núcleo duro es que hay que defender la gestión del Gobierno sin atacar, otros leyeron un mensaje a las CCAA del PSOE quejosas

El tuit, de hecho, no había gustado a varios miembros de la ejecutiva. "La campaña de Twitter fue un error. Cuando el enemigo se está suicidando, hay que dejarle que lo haga solo", advertía un miembro de la cúpula. "Yo el otro día me moría de vergüenza —apuntaba otro integrante de la ejecutiva—. Ese tuit no procedía, y más viendo el estilo de oposición que hacemos en Madrid. Ángel Gabilondo no es de confrontar y él está ofreciendo un pacto al Gobierno de Ayuso". Para otros, en cambio, fue un desahogo fruto de la dureza empleada por el PP: "¡Pues menuda piel tan fina tienen! ¡Con las barbaridades que nos dedican ellos!". "La situación requiere que tendamos la mano. Lo primero es la convivencia y la salud. Y una cosa es no entrar al barro y otra no defender la gestión del Gobierno con datos", explicaba un miembro del núcleo duro del presidente.

No obstante, como no hubo una mención explícita, hubo dirigentes que interpretaron las palabras de Sánchez en otro sentido: como una llamada a los gobiernos autonómicos socialistas quejosos con el proceso de evaluación liderado por Sanidad. El que se ha sentido más agraviado es Ximo Puig, presidente de la Generalitat valenciana, que no ha parado de pedir criterios "objetivos", medibles, para saber qué listones han de cumplir las CCAA. Otros dirigentes leían, sin embargo, que las divergencias con las comunidades se irán reconduciendo en los próximos días.

Cierre de filas

La reunión de la ejecutiva discurrió sin problemas ni contratiempos. Sirvió para cerrar filas en torno al presidente y al ministro de Sanidad, Salvador Illa, centro de los ataques de la oposición por lo que entienden como falta de "transparencia" y una mala gestión en esta bestial crisis. No se escucharon críticas ni reflexiones como las que se vertieron tres semanas atrás, el 20 de abril, la primera cita de la cúpula en plena pandemia, aunque en aquel caso sin la presencia de Sánchez.

Los socialistas celebran los nuevos puentes construidos con Arrimadas, pero entienden que hay que apuntalar la alianza con ERC

En el encuentro de este 11 de mayo, además de ese llamamiento a la unidad y a no confrontar, destacó una observación lanzada por el número tres y secretario de Organización, José Luis Ábalos. El ministro de Transportes señaló que es preciso "reforzar" el bloque de la investidura. O sea, no descuidar ERC (que votó en contra de la última prórroga de la alarma), el PNV ni la constelación de pequeñas fuerzas que hicieron posible el nacimiento del Gobierno de coalición.

"Despolitizad la emergencia", el primer recado de Sánchez a su cúpula tras la alarma

¿Y entonces, qué pasa con Ciudadanos? El Ejecutivo y el partido celebrar abrir espacios de colaboración con la formación naranja —que salvó el miércoles a Sánchez, junto al PNV—, hacer posible ese sueño de la "geometría variable", pero sin renunciar a los socios preferentes, que son necesarios para que el Gobierno resista. De hecho, ya señaló el pasado jueves la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que el de Sánchez es un Gabinete "progresista", que se entiende mejor con las formaciones de izquierdas, lo que no quita para que, cuando llega el momento de sacar las iniciativas, Presupuestos incluidos, se hable con todos los partidos. Unidas Podemos saluda también el acercamiento de Inés Arrimadas. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no descarta a Cs para las cuentas del Estado, según dijo este lunes.

Pero todo eso queda, por ahora, demasiado lejos.

El Confidente
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