Vuelven los periodistas (pocos) a la Moncloa... y otros siguen preguntando por videollamada

El Gobierno recuperó este martes por primera vez las ruedas de prensa presenciales, aunque con aforo limitado y medidas de distanciamiento. Poco a poco, se irá ampliando el número

Foto: María Jesús Montero, Fernando Grande-Marlaska y Reyes Maroto, este 26 de mayo, en la Moncloa. (EFE)
María Jesús Montero, Fernando Grande-Marlaska y Reyes Maroto, este 26 de mayo, en la Moncloa. (EFE)

El Gobierno y la Moncloa también desescalan. Tal cual. Si se fijan de vez en cuando en las ruedas de prensa del Ejecutivo —alguna han podido cazar de refilón en este estado de alarma, porque han sido más de 150 desde que estalló la crisis del covid-19, y se han dado 1.500 turnos de pregunta—, las cosas van cambiando desde hace unas semanas, desde que España comenzó el descenso de la montaña. Primero salieron de escena los técnicos, a excepción de ese hombre de voz ronca y pelo alborotado, el doctor Fernando Simón, después se espaciaron las comparecencias... y ahora ya retornan los periodistas a esa salita mil veces vista, la del edificio Portavoz del complejo, la de las butacas tapizadas en azul y dispuestas en forma de hemiciclo.

Puede que apenas se hayan dado cuenta. Y es que apenas se ha probado. Solo este último martes, 26 de mayo, los informadores (pocos) que cubren al Gobierno pudieron regresar a su hábitat de trabajo.

¿Pero por qué ahora?

Fácil. La Comunidad de Madrid entró este lunes en la fase 1 de desescalada. Así que la Secretaría de Estado de Comunicación (SEC), que dirige desde hace casi dos años Miguel Ángel Oliver y que se adscribe directamente a la Presidencia del Gobierno, comunicó la víspera que se disponía a procurar la vuelta "paulatina y parcial" de los periodistas a la sala de prensa de la Moncloa, para las comparecencias del presidente y de los miembros del Ejecutivo. No para las del doctor Simón, responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), que seguirá recibiendo preguntas todas las tardes, ahora de lunes a viernes, vía WhatsApp.

Tres ministros y no dos

A la vista de que el Gobierno manifestaba su intención de dejar atrás las ruedas de prensa por videoconferencia, el PP tomó la delantera y Génova organizó el mismo lunes una comparecencia 'normal' con una decena de periodistas en una sala amplia de la sede, en mesas individuales, y otro puñado de redactores conectados a través de Zoom. La Moncloa estrenó su nuevo sistema, en cambio, el martes, con la primera rueda de la semana, la posterior al Consejo de Ministros, con la portavoz, María Jesús Montero, y los titulares de Industria, Reyes Maroto, e Interior, Fernando Grande-Marlaska. Tres ministros y no dos, como se preveía al principio... Pero es que Marlaska tenía un gran incendio en el horno. Recuerdan, ¿no? Destitución, dimisión... lío, lío.

La SEC ha organizado a los periodistas en grupos de ocho, aunque el martes acudieron cuatro. En la sala, precintos, mascarillas y micrófonos 'seguros'

La SEC ya había advertido de que, en esta fase 1 de desescalada, los lugares cerrados solo se pueden ocupar a un tercio de su capacidad —en la sala azul, la que tantas veces ven en la tele, hay un centenar de butacas—, y en todo caso nunca más de 30 personas, porque es lo que impone la orden SND/440/2020, de 23 de mayo. Ello hacía que se reservasen 16 sillas para los redactores y el resto, hasta 30, para el equipo de la SEC, fotógrafos y cámaras... y los comparecientes, claro.

Esta primera rueda de prensa, la del martes 26, se inauguró con un máximo autorizado de ocho 'plumillas'. Se permitió uno por fila de butacas. Sobre cada línea de asientos se colocó una cinta roja y blanca como si fuera un precinto, salvo aquellos destinados a los periodistas, que son los marcados con una pegatina en el respaldo y los situados en los extremos de manera intercalada. Al final, solo acudieron cuatro (RNE, EFE, 'Ara' y Catalunya Ràdio), y para el resto se mantuvo la opción telemática, la pregunta por videollamada. También se desplazaron hasta el edificio Portavoz dos fotógrafos y un cámara de televisión, que se sumaron al fotógrafo y cámara de la SER, y otras ocho personas más, entre técnicos y personal de comunicación del Ejecutivo, informa EFE. Todo con máximo distanciamiento social y con hidroalcohol en cada esquina.

Los ministros Fernando Grande-Marlaska y María Jesús Montero, en la primera rueda de prensa con periodistas durante la pandemia, el pasado 26 de mayo en la Moncloa. (EFE)
Los ministros Fernando Grande-Marlaska y María Jesús Montero, en la primera rueda de prensa con periodistas durante la pandemia, el pasado 26 de mayo en la Moncloa. (EFE)

Para garantizar la igualdad de acceso de todos los medios, la SEC ha organizado a los 65 informadores habituales en ocho grupos de ocho personas (y uno de nueve) que se irán rotando cada vez que haya una convocatoria. Todos esos ocho, se desplacen o no hasta el complejo, son los que formularán pregunta al ministro /presidente con seguridad.

No en las zonas comunes

La señal institucional ofrecida por el Ejecutivo daba cosa. Se veían periodistas por primera vez en dos meses y medio. Separados, como islas, sin el barullo previo de antaño, sin poder charlar por lo bajini con el vecino de al lado. Porque aunque la fauna de los informadores monclovitas sea diversa, el buen rollo prima. El coronavirus devoró e hizo imposible ese contacto, esa cercanía física. Con el compañero y con el político.

La rueda daba cosa. Los 'plumillas', separados, como islas, sin el barullo previo de antaño, sin poder charlar por lo bajini con el vecino de al lado

La idea de la Moncloa es que en esta primera fase de desescalada pueda sentarse un máximo de 16 redactores en la sala, número que irá incrementándose según Madrid avance en la transición, hasta alcanzar la nueva normalidad. En este primer paso, la SEC, por indicación de las autoridades sanitarias, no permite a los informadores quedarse a trabajar en las zonas comunes (la sala de prensa anexa, con cabinas para los periódicos, la 'pecera' para las televisiones o las cabinas de radio). Los micrófonos de mano utilizados para formular las preguntas estaban plastificados y se higienizaban tras cada palabra, aunque los redactores no se retiraron sus mascarillas en toda la comparecencia.

Pablo Casado, líder del PP, durante la rueda de prensa (ya con periodistas en la sala, por primera vez desde la crisis del covid-19), en Génova, el pasado 25 de mayo. (EFE)
Pablo Casado, líder del PP, durante la rueda de prensa (ya con periodistas en la sala, por primera vez desde la crisis del covid-19), en Génova, el pasado 25 de mayo. (EFE)

La siguiente rueda de prensa llegará este viernes, tras el Consejo de Ministros extraordinario que aprobará el ingreso mínimo vital ya pactado con el PNV. Y la siguiente quizá sea el sábado, cuando comparezca de nuevo Sánchez. El presidente tendrá así periodistas de carne y hueso delante por primera vez desde el pasado 10 de marzo, antes de que se decretase la alarma. Aquella imagen del corrillo que formó con los redactores, todos apretados y en torno a él... ya no se repetirá... al menos hasta que pase la pandemia por coronavirus. El bicho que cambió todo... y también la dinámica informativa de los medios y las instituciones. Por lo pronto, la Moncloa continúa desescalando. Un pequeño paso hacia la normalidad... como quiera que sea.

El Confidente
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