Todos somos keynesianos ya... Hasta Ayn Rand

Cuando llega una crisis de las grandes, la tentación es volverse keynesiano. Hasta el instituto que honra la memoria de Ayn Rand lo ha hecho

Foto: Imagen de la web del Instituto Ayn Rand.
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Cuando el Instituto Ayn Rand, creado para proteger el legado de la filósofa que lleva su nombre, pide un rescate público para garantizar su supervivencia, es que la cosa está realmente mal. Rand, creadora del objetivismo, defendía un "egoísmo racional" y que eso solo puede encontrarse en un sistema capitalista "puro". Escribió que "la búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral" de la vida de un ser humano.

Esta semana, el instituto, con sede en Irvine, California, ha pedido un préstamo de un millón de dólares a la Administración Trump, acogiéndose al Programa de Protección de Nóminas (PPP, por sus siglas en inglés) para empresas afectadas por el coronavirus. Entre los objetivos de la organización, está promover el capitalismo del 'laissez faire'. El objetivo del préstamo es preservar los 35 empleos que sostiene el organismo en plena pandemia del covid-19.

El Instituto Ayn Rand ha pedido un préstamo de un millón acogiéndose al Programa de Protección de Nóminas para empresas afectadas por el covid-19

No sabemos qué habría pensado la autora de 'El manantial' o 'La rebelión de Atlas' sobre este caso concreto. Sí sabemos lo que escribió en 1962, en referencia a los empresarios franceses del siglo XVII: "Ellos sabían que las 'ayudas' del Gobierno a las empresas son tan desastrosas como sufrir su persecución, y que el único modo en que el Gobierno puede servir a la prosperidad nacional es alejándose de ellas".

Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal, cuenta en sus memorias que conocer a Rand en persona fue uno de los eventos más transformadores de su vida. También acabó admitiendo que su mayor error de gestión fue pensar que los mercados se podían regular solos al 100%, sin ningún tipo de injerencia. Pensó que un banco alemán jamás sería tan estúpido como para comprar miles de millones de dólares en hipotecas con riesgo de impago, fiándose solo del 'rating' de Moody's o Standard & Poor's. Creía que harían su propia 'due diligence'. No fue así.

Es el problema de los maximalismos. Funcionan pocas veces y de hacerlo, lo hacen en tiempos de paz. Cuando llega una crisis de las grandes, la tentación es volverse keynesiano. Hasta el instituto que honra la memoria de Ayn Rand lo ha hecho.

El Confidente
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