Las prioridades de Pablo Iglesias: el chalé, en Galapagar; el dentista, en Vallecas

El vicepresidente ha sorprendido a una parte de Vallecas viajando con un importante dispositivo que llama la atención

Foto: La escolta del vicepresidente del Gobierno, desplegada en Vallecas (EC)
La escolta del vicepresidente del Gobierno, desplegada en Vallecas (EC)

"¿Alguno sabe qué está pasando aquí?", dice una vecina en el cruce entre las calles José Serrano y Alfredo Castro Camba, en el corazón de Vallecas. A su alrededor, varios coches negros de alta gama esperan en segunda fila. A través de los cristales tintados no se ve nada y los escoltas desplegados no están por la labor de aclarar la situación.

Esta parte de Vallecas, el barrio de San Diego, ha sido una de las más azotadas por el fenómeno de los narcopisos. Gran parte de los vecinos más pudientes han ido abandonando el barrio, por la sensación de inseguridad en las calles, y ahora esta zona está poblada, principalmente, por inmigrantes, latinos y magrebíes, así como por los vecinos más mayores, que se resisten a abandonar su casa de toda la vida.

En este escenario, cualquier visita que implique una escolta es un acontecimiento. San Diego está lo suficientemente lejos de la Asamblea de Madrid como para no recibir a ninguna de sus ilustres señorías, ni aun perdiéndose, por eso los vecinos se arremolinan en la calle hasta descubrir la celebridad que está visitando el barrio, para ver si al menos pueden exigir a algún cargo público que limpie estas calles, siempre perdidas de la mano del consistorio, desde Barranco hasta Martínez Almeida, pasando por Carmena.

Iglesias ha vivido 30 años en el barrio y es conocido en muchos negocios de la zona

Finalmente la espera da sus frutos y los vecinos de San Diego pueden volverse a casa con una buena anécdota. "¡Es Pablo Iglesias!", dicen al identificar sus clásicos andares. El vicepresidente, al parecer, se encuentra en tratamiento en la clínica dental del doctor Omar Alejandro Castro, sita en la calle Alfredo Castro Camba, un local sin pretensiones que tiene un molar como reclamo en la fachada. En las reseñas de la clínica, en Google, alguna vecina le ha dejado un comentario sardónico: "Para mí es el mejor dentista, bajo desde Galapagar a Vallecas por profesionalidad", escribe.

¿Por qué el vicepresidente del Gobierno, que como todo el mundo sabe es vecino de Galapagar, en la sierra madrileña, acude hasta Vallecas (son más de 40 kilómetros) para ir al dentista? La teoría más probable es que Castro sea el dentista de cabecera de Iglesias, dado que el político ha sido vecino del barrio durante 30 años y es conocido en muchos negocios de la zona. O quizá Iglesias, con su flota de coches oscuros, solo quiera dejarse ver por el barrio, reconectar con sus raíces y pararse un rato a charlar con los vecinos. Como antes. La diferencia es que el vicepresidente, a diferencia del resto de vecinos, no se marchó por los narcopisos.

El Confidente
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