La medalla a Felipe VI, envenenada para el PSOE

PP y Cs se erigen en defensores de la monarquía y en contrapeso de un Gobierno de PSOE y Podemos al que acusan de desestabilizar la Corona mientras de paso hurgan en la herida socialista

Foto: Felipe VI. (EFE)
Felipe VI. (EFE)

Andalucía es mayoritaria y tradicionalmente monárquica. Incluso en las últimas encuestas publicadas, con el Rey emérito en Emiratos Árabes e informaciones publicadas sobre sus diversas cuentas opacas en paraísos fiscales, los andaluces se siguen oponiendo a cualquier tipo de referéndum sobre monarquía o república.

Ya antes de la pandemia, el rey Felipe intensificó su agenda en Andalucía. Rara era la semana sin actos. Cuando en Cataluña se vetaba su presencia, en la comunidad andaluza se le daban todo tipo de facilidades. En la última de las visitas, al barrio de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, se llevó un abucheo al grito de "más trabajo y menos caridad", pero lo normal siempre han sido las loas, los vítores o aplausos de la calle.

La concesión de una medalla de honor, creada 'ad hoc' para la ocasión, a Felipe VI por parte del Gobierno andaluz de PP y Cs es un gesto cargado de intenciones. No solo el Gobierno andaluz se erige en defensor de la Casa Real en un momento en que el actual monarca lucha por proteger la imagen de una institución vapuleada por las noticias sobre las presuntas actuaciones irregulares de su padre, el rey Juan Carlos, sino que también hurga en las contradicciones del PSOE.

Se vio en un debate en el Parlamento a finales de octubre, cuando se debatió una iniciativa de Cs en defensa de la monarquía española. Adelante Andalucía votó en contra. El discurso de esa izquierda a favor de la república es nítido y sin matices. El PSOE se vio en una situación complicada. Votó a trozos a favor de la iniciativa. Eso, a pesar de que Susana Díaz siempre ha presumido de sus buenas relaciones con el rey Felipe. Cuando saltó el mayor de los escándalos y el emérito abandonó España sin destino conocido, ella salió en defensa del hijo alegando "el gran esfuerzo" que había hecho por llevar la transparencia a la Casa Real.

Son las contradicciones a las que el PSOE andaluz se enfrenta, con un Gobierno de Pedro Sánchez y Unidas Podemos en España. En esa iniciativa de finales de octubre en el Parlamento andaluz a favor de la monarquía, los socialistas andaluces eludieron apoyar un punto en el que se instaba al Ejecutivo a proteger a los españoles de cualquier “intento desestabilizador” y otro en el que se exigía dejar claro que en la actual Constitución no cabe un cambio del modelo de Estado.

En la medalla al rey Felipe del Gobierno andaluz, hay un intento de erigirse en defensores de la monarquía frente a los ministros con pines de la república en la solapa, el contrapeso de un Gobierno de PSOE y Unidas Podemos que consideran ataca al Rey. Pero también hay un intento descarado de arrinconar al PSOE andaluz y aflorar sus contradicciones. A Susana Díaz le comunicó el presidente Moreno Bonilla el homenaje andaluz a Felipe VI con una llamada telefónica mientras se debatían los presupuestos. Se lo dieron todo hecho, no le pidió opinión, aseguran fuentes socialistas, que lamentan que el presidente andaluz utilice la monarquía “para su propia propaganda personal”.

“El momento, desde luego, no es para medallas”, defienden en privado los socialistas andaluces. Pero, claro, en público puede costarles caro salir a criticar ese gesto hacia Felipe VI. Callarse tampoco será cómodo. El PP quiere el voto del votante tradicional socialista desencantado en Andalucía, ese socialdemócrata que ve con desazón el pacto con Bildu, que desconfía de Iglesias o que no entiende que en estos momentos se abra un debate sobre la monarquía. Ese votante al que Pedro Sánchez también le debe estar en la Moncloa, porque los mismos que han votado ese discurso socialista moderado que ahora desde Ferraz tildan de antiguo o casposo son andaluces que votaron por Sánchez en las últimas generales. Eso lo sabe el PP y lo sabe Cs, y con eso juegan en su intento de defender a Felipe VI. No dan puntada sin hilo.

El Confidente