Sin descanso navideño en el Congreso. O puede que sí

Si no existiera la pandemia, los diputados tampoco dispondrían de demasiado margen para la improvisación por culpa de esa sombra de pleno el 29 de diciembre

Foto: Vista del hemiciclo del Congreso de los Diputados. (EFE)
Vista del hemiciclo del Congreso de los Diputados. (EFE)

Por segundo año consecutivo, el final de año en el Congreso no se presenta del todo despejado. Al menos en lo que respecta a los descansos. El Senado iniciará este mismo martes el pleno sobre las enmiendas parciales a la Ley de Presupuestos, y si la mayoría de los grupos introduce alguna modificación en el documento, este tendrá que volver a la Cámara Baja. Como la intención del Gobierno y de la Mesa es que haya cuentas públicas nuevas antes de final de año, la posibilidad de que haya una sesión plenaria el 29 de diciembre que ratifique o descarte los cambios presupuestarios no puede descartarse.

La situación de incertidumbre recuerda a la del año pasado, cuando por estas fechas el Congreso contaba los días, incluso los minutos, para fijar los debates de la sesión de investidura. Hay que recordar que Pedro Sánchez salió presidente del Gobierno el 7 de enero después de un primer debate el 5, antes de la cabalgata de Reyes. Durante todo el mes de diciembre de 2019, los cálculos y las cábalas no cesaron y la imprevisión llegó hasta los trabajadores de la Cámara, que tuvieron que organizarse de una manera muy diferente a la habitual para cubrir bien los servicios que dispensa la institución.

Los diputados deberán esperar a 2021 para ir a casa de sus padres o abuelos. Eso, si el virus lo permite. Y si lo permite el calendario del Congreso

Entre los diputados, la sensación es similar, porque acudir a un pleno antes de fin de año impide, para empezar, hacer planes navideños ambiciosos, entendiendo por ambicioso aquí irse de viaje al extranjero, si es el caso. Este singular año 2020 deparará lo mismo. Los parlamentarios no hacen grandes planes por una razón esencial, que es la pandemia y la aconsejable (o quizás obligada) imposibilidad de moverse. Ahora bien, si no existiera la pandemia, tampoco dispondrían de demasiado margen para la improvisación por culpa de esa sombra de pleno el 29.

La pandemia y la necesidad de moverse poco o nada han generado emociones dispares entre sus señorías, pues muchos llevan tiempo sin ver a sus familiares. Lo que antes era una rutina (ir el fin de semana a ver a la familia en la circunscripción de procedencia) se ha vuelto impensable en este año tan azaroso. Los diputados, que son también ciudadanos, deberán esperar a 2021 para ir a casa de sus padres o abuelos, o hermanos o primos. Eso, si la pandemia lo permite. Y si lo permite el calendario del Congreso, que este diciembre, además, acogerá una cena de Nochebuena para personas sin hogar.

El Confidente